Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Shutterstock / Martin of Sweden
El siguiente poema es obra de ChatGPT. Le pedimos que lo escribiera con el estilo de Federico García Lorca, en lengua española y con rima consonante. Y ChatGPT no se negó. La inteligencia artificial acepta cualquier desafío. El resultado, sin embargo, muestra las muchas debilidades que aún tienen las máquinas cuando se ponen a crear:
La ansiedad se adueña de mi ser
al ver que el autobús se aleja sin mí.
Un destino que no puedo alcanzar,
una oportunidad que se desvanece.
El tiempo se escurre entre mis dedos
como el agua de un río impetuoso
y me siento atrapado en un laberinto
donde el futuro se desdibuja.
La tristeza me invade en la soledad
que me ha dejado ese vehículo.
La esperanza se desvanece, y me sumerjo
en el abismo de la desesperación.
La lucha es inútil, el autobús se ha ido
y me quedo atrás, con un destino incierto,
una oportunidad perdida,
una tragedia que me atormenta.
Aunque no es más que una burda aproximación, sin trazas de Lorca, el resultado no deja de ser sorprendente. Asusta lo que la herramienta puede llegar a hacer.
Parece magia que un sistema de inteligencia artificial sea capaz de aprender y luego de aplicar lo aprendido en aquello que se le pida. En efecto, ChatGPT es un sistema de chat basado en el modelo lingüístico GPT-3, que se caracteriza por su capacidad para generar texto coherente y natural. Escribe poesía, cartas, resúmenes, diálogos, código fuente… El poema de Lorca exigía más de lo que ChatGPT es capaz de hacer por ahora, pero otros encargos los realiza con razonable solvencia.
ChatGPT y la autoría no humana
Desde su lanzamiento, a finales del pasado noviembre, ChatGPT ha conectado con el gran público porque es eficiente y fácil de usar. Basta con hacerle preguntas o darle indicaciones como se haría en una conversación normal. El chatbot ofrece una respuesta razonable, casi sobre cualquier disciplina, a partir del conocimiento depositado en Internet. Resuelve casi cualquier problema y redacta la solución como si fuera una persona más o menos experta.
Respuesta de ChatGPT a una consulta formulada en lenguaje natural.
Author provided
A primera vista resulta difícil distinguir un texto artificial de uno humano. Esto abre la puerta a nuevos desafíos éticos: la desinformación, la proliferación de contenido de baja calidad y la pérdida de confianza en las comunicaciones escritas. Y desata cuestiones, que van más allá de lo filosófico, sobre la autoría no humana y los derechos de autor. ¿A quién hay que atribuir el mérito de un artículo, o de un poema, impulsado por una inteligencia artificial?
En lo educativo, la irrupción de esta herramienta ha hecho saltar las alarmas de escuelas y universidades, a las que ha cogido desprevenidas. Las posibilidades que abre entrañan enormes riesgos. El principal temor es el plagio. Será difícil saber si un escrito es de creación propia o si, por el contrario, es el producto de una inteligencia artificial. Los trabajos académicos quedan así en entredicho, y ciertas voces vaticinan cambios en la manera de evaluar al estudiante.
Asombra, pero no hace magia
ChatGPT resulta versátil y produce textos de aspecto natural, con una sorprendente fluidez narrativa y de conversación, pero presenta limitaciones. Una de ellas, que el propio chatbot admite, es que sus datos acaban en 2021 y, como no tiene acceso a Internet, carece de información actualizada. Es una barrera hoy insalvable en una rápida comparación con cualquier motor de búsqueda.
Por otra parte, no basta con que el sistema sea competente, sino que además debe actuar con ética. Un modelo generativo puede reproducir estereotipos culturales, étnicos o de género que están en los datos con los que se ha entrenado. Pero el sistema, si se calibra y se reentrena, evita perpetuar sesgos perjudiciales y mejora así la calidad de los resultados.
Otra limitación de ChatGPT es que no siempre se apoya en fuentes fiables o evidencias robustas. Es esto, y no la aparente coherencia del texto, lo que determina la veracidad o la solidez de un argumento. El rigor no está entonces garantizado, y la información generada se debe contrastar con fuentes fiables y personas expertas en la materia.
Démosle cierto margen de error
La inteligencia artificial es válida entonces para situaciones que admiten cierto margen de error, incluso algún disparate. Pero no lo es para cuestiones críticas, tales como un trabajo científico, una asesoría legal o financiera, o una consulta médica. Produce una engañosa ilusión de pensamiento racional, pero no razona ni dispone de conocimiento fiable sobre el mundo. No entiende, en un sentido humano, nada de lo que escribe.
Como ChatGPT se ha programado para ser, ante todo, conversacional, no es necesariamente veraz. Las respuestas, aunque elocuentes y hasta convincentes, son a veces incorrectas o absurdas, porque se inventa hechos, personas, datos o fuentes. Nos puede enredar con el aplomo de un mentiroso compulsivo. Y ni siquiera se puede afirmar que mienta, ya que no cuenta con un modelo de verdad.
Los mejores recetarios en español para cocinar con insectos, según ChatGPT. Nadie se moleste en buscarlos; estos libros no existen.
Author provided
En el ámbito literario, el modelo GPT-3 es capaz de simular el estilo de un autor. Capta la esencia del estilo, el léxico y hasta la “atmósfera” de los textos. Pero debe nutrirse de un corpus lo bastante amplio y entrenarse en tareas concretas. Para el poema que abre este artículo, le pedimos a ChatGPT que imitase el estilo emotivo y lírico de Federico García Lorca, característico por su lenguaje sensorial y poético. Le exigimos, además, rimar los versos en consonante. Pero también aquí erró el tiro por completo.
Tiene explicación: rimar versos es un proceso complejo que requiere comprender a fondo las reglas fonéticas y gramaticales del idioma y la relación entre palabras. Y aunque ChatGPT está programado para manejar varios idiomas, no se entrenó para generar rimas en español.
Rumbo al futuro
La tecnología de modelos lingüísticos avanza inexorable, y todo apunta a que GPT-4, la próxima generación de GPT, mejorará la capacidad para comprender el lenguaje y para generar contenido variado. A pesar de sus flaquezas, a lo largo de los próximos meses observaremos una adopción generalizada de estos sistemas, que serán un negocio muy lucrativo. El contenido automático será cada vez más habitual.
De hecho, se están haciendo esfuerzos para favorecer su integración en distintos entornos. Es un ejemplo la interfaz de búsqueda Perplexity AI. Aún en fase embrionaria, combina GPT-3 con Bing para resolver consultas cuyas respuestas se vinculan con las respectivas fuentes de información. ChatGPT, por su parte, llegará pronto al servicio Azure de Microsoft. Y hay indicios de que Google, el gigante de las búsquedas, también moverá pieza.
La naturaleza sintética de los textos artificiales, según se ha visto, es difícil de detectar. Y lo será cada vez más, por lo que cobrarán importancia las herramientas para identificarlos. Existen desarrollos incipientes para distinguir los textos humanos de aquellos escritos por modelos generativos. Pero su eficacia es relativa y deben combinarse con el sentido común y con cierta pedagogía para abordar esos escritos con pensamiento crítico.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir