Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La entrada del fondo buitre BlackRock en un sector estratégico para España como es el de la energía no es simplemente una operación financiera; es un golpe directo a la soberanía energética de España.
EN 3 CLAVES
- BlackRock toma el 20% de Naturgy. El mayor fondo buitre del mundo entra indirectamente en la energética española tras adquirir GIP, en un movimiento que refuerza el control extranjero sobre infraestructuras estratégicas.
- Naturgy cada vez más controlada por grandes capitales. Con solo un 13% de su capital en bolsa, la energética está dominada por fondos como BlackRock y CVC, que priorizan sus beneficios sobre el interés público.
- Posible opa de exclusión y futuro incierto. La CNMV ha instado a Naturgy a elevar su capital flotante, lo que podría derivar en su retirada de la bolsa, dejando a la empresa fuera del escrutinio público y a merced de los grandes accionistas.
El Gobierno ha dado luz verde a la entrada de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, en la española Naturgy. Con esta autorización, el gigante estadounidense se hace indirectamente con el 20% de la compañía tras adquirir la gestora de activos alternativos GIP, presente en el capital de la gasista desde 2016. Esta operación, aunque revestida de tecnicismos financieros, tiene implicaciones profundas para el futuro del sector energético en España y evidencia cómo los fondos buitre siguen tomando posiciones estratégicas en sectores clave. Tal y como informa El Diario, el Consejo de Ministros ha validado esta operación sin detallar las condiciones impuestas, aunque cabe suponer que habrá requisitos similares a los establecidos en operaciones previas.
UNA TOMA DE CONTROL VELADA: LOS FONDOS BUITRE EN LAS INFRAESTRUCTURAS ESTRATÉGICAS
El papel de BlackRock en esta operación dista mucho de ser neutral. Aunque el fondo asegura que su participación será «menos activa» en la gestión, su historial en otras compañías demuestra lo contrario: su influencia sobre las decisiones estratégicas es silenciosa pero decisiva. Entran, se mantienen a largo plazo, y aunque no gestionan directamente, orientan el rumbo financiero de las empresas con un solo objetivo: maximizar beneficios. Y en sectores como el energético, donde los intereses públicos y privados suelen chocar, esto no puede ser una buena noticia para la ciudadanía.
La entrada de fondos buitre como BlackRock en infraestructuras estratégicas plantea serias dudas sobre el control que las administraciones públicas realmente tienen sobre sectores vitales como el gas, la electricidad o las energías renovables. Naturgy, una de las principales empresas energéticas del país, ahora está parcialmente en manos de un fondo que prioriza rentabilidad por encima de cualquier otra consideración. Este no es un hecho aislado. Ya en 2020, el Gobierno había autorizado la entrada de IFM, otro fondo extranjero, con condiciones. Pero esas «condiciones» se han mostrado insuficientes para frenar la voracidad de los capitales que buscan desinversiones rápidas, reducir plantillas o aumentar dividendos sin pensar en el largo plazo.
Es importante señalar que esta operación llega tras el fracaso de la OPA de la energética emiratí Taqa, lo que significa que Naturgy sigue siendo objeto de un continuo juego de poder entre capitales internacionales, con los fondos buitre como protagonistas principales. El capital de la gasista, una empresa estratégica en el suministro de energía, está en constante cambio, y lo que debería preocuparnos es quién acaba controlando el acceso a un bien tan esencial como la energía.
UNA OPERACIÓN QUE PONE EN JAQUE LA SOBERANÍA ENERGÉTICA
La entrada de BlackRock en Naturgy no es simplemente una operación financiera; es un golpe directo a la soberanía energética de España. El argumento del Gobierno de «atraer inversiones» queda deslucido cuando esas inversiones no se traducen en beneficios para la ciudadanía, sino en más poder para los grandes capitales. El control de los recursos energéticos debería ser una cuestión de interés público, y, sin embargo, se sigue entregando a manos privadas sin que se garantice un retorno en términos de bienestar social.
Por si fuera poco, el capital flotante de Naturgy —el porcentaje de acciones que cotizan libremente en bolsa— se ha reducido drásticamente, hasta apenas un 13%. Esto estrangula la cotización de la empresa y limita su capacidad para operar con flexibilidad en el mercado, lo que a su vez genera una mayor dependencia de grandes accionistas, como BlackRock y CVC, otro fondo presente en la compañía. En otras palabras, Naturgy está cada vez más a merced de los intereses de unos pocos, mientras que el control público sobre la empresa se diluye.
El Consejo de Ministros asegura que esta operación «mantiene las garantías sobre empresas estratégicas», pero la realidad es que, con cada paso, se cede más control a capitales extranjeros, cuya única preocupación es el rendimiento de sus inversiones. ¿Dónde queda la protección del interés general? ¿Qué garantías tiene la ciudadanía de que Naturgy seguirá priorizando el suministro energético en lugar de maximizar los beneficios de sus nuevos dueños?
El escenario futuro no es más alentador. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ya ha instado a Naturgy a buscar fórmulas para aumentar su capital flotante, lo que podría derivar en una opa de exclusión que retire a la empresa de la bolsa. Esto haría aún más opaca su gestión y dejaría a la empresa fuera del control de los pequeños accionistas y, por ende, de la opinión pública.
El proyecto de dividir Naturgy en dos empresas —una con los negocios liberalizados y otra con los regulados— también ha sido bloqueado por el Gobierno, pero no porque haya un interés real en evitar la fragmentación de la compañía, sino porque ese movimiento habría facilitado la salida de los fondos del capital, una salida que no interesa a quienes controlan el poder financiero en la sombra.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Trump huye cuando le piden pruebas: el presidente que convirtió la mentira en estrategia de Estado
El mandatario abandonó una entrevista en directo tras ser incapaz de demostrar sus acusaciones de fraude electoral y terminó atacando a la periodista y a la prensa
Ni más ni menos.
Kristen Welker le preguntó por qué sigue diciendo que las elecciones de 2020 fueron “amañadas” y dónde están las evidencias del supuesto “fraude” que ahora denuncia también en California. Trump respondió como responde siempre quien lleva años viviendo de la propaganda y la bronca permanente: insultando, atacando a la prensa y huyendo cuando se le acaba el teatro.
“Tu prensa es corrupta”.
“Eres corrupta”.
“Ya he tenido suficiente”.
Y se fue.
Israel ya no oculta su maquinaria de propaganda: el ejército forma soldados para manipular conciencias dentro y fuera del país
Israel ya ni siquiera intenta esconderlo.
Mientras nos hablaban de “combatir la desinformación”, el Ministerio de Defensa israelí llevaba meses formando soldados y personal de inteligencia en propaganda, manipulación psicológica y operaciones para “influir en la conciencia pública” dentro y fuera del país.
Cursos sobre guerra psicológica, propaganda, segmentación de audiencias, entrenamiento de influencers y técnicas “Black Hat” para distribuir contenido saltándose las normas de plataformas como Facebook y Google. Literalmente enseñando cómo manipular narrativas y esquivar controles digitales.
Justicia a dos velocidades: seis meses bloqueando la investigación a la pareja de Ayuso mientras la UCO espera permiso para actuar
Seis meses.
Seis meses esperando a que un juez autorice a la UCO a mirar las cuentas y sociedades de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, en una investigación por presunto soborno vinculada a Quirón.
Mientras tanto, la operación ya tiene nombre dentro de la Guardia Civil: “Cirbelia”. Y lo que investiga no es precisamente menor.
Una empresa prácticamente vacía, con apenas 30.000 euros de facturación y tres máquinas de depilación amortizadas, fue comprada por medio millón de euros.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir