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La candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid lo prometió durante el debate de Telemadrid
Durante la primera ola de la pandemia Isabel Díaz Ayuso se alojó durante más de dos meses en dos suites de lujo propiedad de Kike Sarasola, presidente de la cadena Room Mate. El precio de mercado es de 200 euros al día.
Cuando se destapó el escándalo, la empresa Room Mate Group tuvo que emitir un comunicado en el que señalaba que su empresa «ha puesto a disposición de todas las Consejerías de Sanidad y Servicios Sociales donde tiene presencia la compañía todos sus hoteles y edificios de apartamentos. Según el comunicado de la empresa de Sarasola, estos establecimientos se cedieron de forma desinteresada y gratuita para acoger a personal sanitario, bomberos, personas mayores procedentes de residencias de la tercera edad y turistas que no podían volver a su país de origen».
En el debate electoral de Telemadrid Pablo Iglesias le dijo a Isabel a Díaz Ayuso que: «Yo mi casa me la pago yo, no me pone un piso de lujo Sarasola como hacen con ustedes». Ayuso le contestó muy segura: «Le enseño la factura cuando quiera». Sin embargo, a pesar de haberse comprometido no hay rastro de la factura por ningún lado.
Al día siguiente del debate electoral, el 22 de abril, Público realizó una petición de información al Portal de Transparencia dirigida a la Consejería de la Presidencia. «En relación al importe del alojamiento al que se refiere, no supone coste alguno para la Administración Pública. Dicha información forma parte del ámbito privado de Dña. Isabel Díaz Ayuso», ha sido la respuesta de Miguel Ángel Rodríguez Bajón, el jefe de Gabinete de la presidenta.
A pesar de que en un primer momento se aseguró que esta estancia no había «generado ningún coste para las arcas públicas», más tarde la autonomía salió afirmando que Ayuso asumía el coste. Posteriormente, Room Mate Group dijo que la presidenta pagaba un importe reducido de 80 euros por noche por dos suites «al tratarse de un uso del apartamento en larga estancia» cuando cada apartamento está valorado en 200 euros. Sin embargo, El País desveló que, mientras que la presidenta disfrutó de un 60% de descuento por larga estancia, el resto de clientes solo tenía un 10% de rebaja.
Ayuso instaló su despacho oficial en el Skyline BeMate
La revista Vanity Fair era la encargada de revelar que, tras confirmarse que Ayuso estaba contagiada por covid-19, se trasladó al Skyline BeMate el 12 de mayo. Allí instaló su despacho oficial al cual movió todos los elementos técnicos e informáticos necesarios, además de una bandera de España, otra de la Comunidad de Madrid y una fotografía suya saludando al rey Felipe VI, y desde donde realizó multitud de conexiones televisivas y videoconferencias.
Tal y como indica el artículo 27.5 «los Diputados no aceptarán regalos, como consecuencia de su actividad parlamentaria, cualquiera que sea su naturaleza, que superen los usos habituales, sociales, de cortesía o de naturaleza institucional, ni favores o servicios en condiciones ventajosas que puedan condicionar el desarrollo de sus funciones». Fue por ello que Unidas Podemos pidió que fuera suspendida como diputada por el presunto «trato de favor» recibido.
Pero la polémica no se quedó ahí porque a las confusas versiones se sumaron los contratos de la Comunidad de Madrid con Room Mate. Ayuso negó desde un principio que el apartahotel fuese de lujo, que fuesen dos o que se tratase de una ganga y además señaló que la compañía hotelera Room Mate a la que pertenece el alojamiento no hizo negocios con la Comunidad.El contrato de la Comunidad de Madrid con Room Mate fue manipulado en cuatro ocasiones
Sarasola, como otros empresarios, puso públicamente a disposición del Gobierno de Ayuso los establecimientos que gestiona para su uso como «hoteles medicalizados». Para esto se firmó un contrato que fue manipulado hasta en cuatro ocasiones: en el Portal de Contratación se publicaron cuatro versiones distintas, con el mismo número de expediente.
El 20 de abril se publicó por primera vez el contrato con expediente 125/2020 para la «puesta en marcha y funcionamiento de hoteles, como espacios de uso residencial de personas mayores». Este fue un contrato de emergencia y el importe era de 275.000 euros (IVA no incluido).
Semanas después, se publica por primera vez la adjudicación de ese contrato. El número de expediente es el mismo y como beneficiario ya figura la empresa de Sarasola, pero con una errata: ‘Rom Mate’. El importe asciende a 565.000 euros.
Esta información aguantó muy poco tiempo en el Portal de Contratación. La Consejería de Políticas Sociales, dirigida por Alberto Reyero, de Ciudadanos, la borró por un supuesto «error humano administrativo». El responsable del error, Miguel Ángel Jiménez, fue destituido.
Se publicó entonces otra vez, pero cambiando el nombre del adjudicatario (Coordinadora del Tercer Sector) y el importe de adjudicación (240.000 euros). No se modificó el importe del presupuesto base de licitación que seguía siendo de 565.000 euros.
Por último, la Consejería de Políticas Sociales ha modificado una cuarta vez ese contrato. Según confirmaban a la Ser, esa es la versión definitiva. El adjudicatario sigue siendo la Coordinadora del Tercer Sector, el presupuesto es de 806.000 euros (por la gestión de los dos hoteles) y el importe de adjudicación es de 240.000 euros ya que sólo se utilizó uno de los dos que se dispusieron.
Casi un año después de la gran polémica no hay rastro de la factura de Ayuso, ninguna aclaración del coste total, ningún documento que acredite que la presidenta se hizo cargo de la factura ni de que no recibió un trato de favor.
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