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A partir del programa ’30 minuts’ de TV3 analizamos y respondemos a las preguntas que se esconden tras la nueva cara de la extrema derecha: VOX.
Por Ricard Jiménez
«¿Dónde se vota más a VOX en Cataluña? ¿Quién los vota y por qué? ¿Cómo son sus votantes? ¿Quién son sus dirigentes?», con estas preguntas como pretexto TV3 trató de desgranar las particularidades del partido verde y esta será también nuestra tentativa desde Spanish Revolution, ya que al entenderlo «podremos analizar el ascenso de la extrema derecha y sus postulados en pleno crecimiento en Europa y todo el mundo», tal y como enunciaba al principio del programa el presentador Carles Solà.
En primer lugar, cabe destacar que las tendencias de la extrema derecha actual ya no pasan por una estética marcadamente filonazi, «esto no quita que sigan con las viejas ideas», explicaba el periodista Xavier Viander.

«Si la gente espera identificar la extrema derecha porque lleva brazaletes de las SS o canta el ‘Cara al Sol’, está muy equivocada. Hace décadas que se sabe que el fascismo y el nacismo no son un buen marketing», añadía el periodista Miquel Ramos.
"Si la gent espera identificar l’extrema dreta perquè porta braçalets de la SS o canta el 'Cara al sol', està molt equivocada. Fa dècades que sap que el feixisme i el nazisme no són un bon màrqueting", @Miquel_R, periodista
— 30 minuts (@30minuts) July 19, 2021
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Es un hecho latente que «las ideas del racismo, la xenofobia y el totalitarismo» siguen vigentes. En este sentido, Javier Ortega Smith, es uno de los dirigentes del partido ultraderechista con un discurso recurrente en estos términos.
En 2018 en un acto en Valencia afirmaba que «nuestro enemigo común, el enemigo de Europa, el enemigo de la libertad, el enemigo del progreso, el enemigo de la democracia, el enemigo de la familia, el enemigo de la vida, el enemigo del futuro, se llama invasión islamista».

De este modo, puede constatarse que a pesar de haberse llevado este «cambio de piel» el poso de fondo permanece un poso intolerante y que atenta contra los derechos humanos.
Una de sus bazas, constatan los expertos consultados, es esta transformación, también discursiva, que trata de crear desde un populismo de extrema derecha un páramo yermo en el que constituir en el imaginario colectivo la idea de una supuesta característica de «hegemonía progre», sobre la cual pivotar en contra.
¿Dónde se encuentran los votantes de VOX?
El politólogo y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, Toni Rodón, explica que el partido de ultraderecha ha dado voz a gente que «se sentía abandonada, sea porque realmente se sentía así o porque desde las instituciones y la política en general los han hecho sentir como si fueran gente abandonada».
"Vox ha donat veu a gent que se sentia abandonada, perquè des de les institucions i la política en general els han fet sentir com si fossin gent abandonada", @tonirodon, politòleg i professor @UPFBarcelona#AnatomiaVoxTV3
— 30 minuts (@30minuts) July 18, 2021
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Si se analizan los votos de la formación verde encontramos a su público disgregado entre las periferias de las grandes y medias ciudades, barrios de menor renta social, pero también en zonas urbanas y urbanizaciones eminentemente constituidas por ex funcionarios del régimen.
En Barcelona se refleja nítidamente este fenómeno, ya que los dos barrios contrapuestos, económicamente hablando, fueron aquellos en los que mayor porcentaje sacó VOX: Torre Baró y Pedralbes.
Un 45% de las personas que votaron a VOX en las últimas elecciones catalanas habían votado anteriormente a Ciutadans, pero también se encuentra un amplio 23%, que venía del abstencionismo, voto en blanco y un 21% de votantes del Partido Popular.
Esta ha sido una de las claves, según Rodón, ya que el partido ha conseguido «movilizar a gente que antes ni tan solo votaba». Esto se debe, considera, a que los «partidos de izquierdas y socialdemócratas han ido abandonando a su electorado tradicional en todo el mundo, esto ha permitido la entrada de VOX en terreno obrerista para ocupar ese espacio que la izquierda tradicional ha dejado vacío».
"Jo sempre havia votat a el PSOE i és el primer any que he votat a Vox. Per això, per la inseguretat que tenim a causa de la immigració, ja està. No em considero racista", Maria, veïna del barri de Rocafonda, a Mataró#AnatomiaVoxTV3
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Otra de los factores que imbrica la red de apoyos de VOX, analiza el fotoperiodista Jordi Borrás, es que «la extrema derecha española no puede entenderse sin el soporte del ejército». Por ello, especifica que, en las pedanías de las casernas que siguen activas, es también donde mayores percentiles ha conseguido el partido.

¿Por qué votan a VOX?
La idea de ‘inseguridad’, más allá de la posibilidad de la constitución de lazos de ayuda que fomenten la mejora de las condiciones materiales de la población frente al desamparo constituido en el seno del capitalismo, por su intrínseca naturaleza de la desigualdad social, es una de estos conceptos que VOX ha entretejido en su narrativa para seducir a una población «olvidada» por la institucionalidad y la vorágine del sistema.
Esta ‘inseguridad’ ha sido aprovechada de forma mezquina por VOX para confrontarla y exponer como culpable al migrante.
A «VOX se le puede identificar con un lenguaje que simplifica, pero que a su vez se muestra en una narrativa de combate», explica Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación . Esto produce la tentativa imaginaria del pensar que «alguien me protegerá», añade.
¿Cuál es el papel del periodismo en la difusión de las ideas de VOX?
Pablo Iglesias abandonaba el plató de la radio después de ser increpado por Rocío Monasterio. Tras ello, los grandes grupos mediáticos, con Àngels Barceló en primera plana, que se cuestionaba sobre el auge de la extrema derecha y exponía que en España no se ha llevado a cabo un debate al respecto. Estas declaraciones de la presentadora resultaron ser objeto de discusión y análisis.

La extrema derecha ya en 2016, exponía la periodista Cristina Vallejo, «se hace fuerte en Europa coincidiendo no solo con la llegada de refugiados de las guerras de Siria, Irak y Afganistán, sino también con una fuerte crisis económica cuya duración ya es de ocho años, con la progresiva retirada de los Estados de Bienestar, con el crecimiento del paro estructural, con el aumento de la inseguridad material de cada vez más amplias capas de población, con la sensación de disolución de los antiguos signos de identidad que tienen que ver con la religión, con la nación, pero también con la clase social. La extrema derecha ha conectado tanto con las carencias materiales como con las identitarias de ciertas capas sociales, con las que se sienten más débiles».
Desde entonces, los representantes de tales formaciones, han contado con la plataforma de los grandes medios de comunicación, que han utilizado para propugnar sus discursos, útiles para enrarecer la convivencia social y facilitar una derechización de la agencia política, con la connivencia del sector periodístico mayoritario y hegemónico.
Tras las jornadas vividas en Ceuta el debate caía en saco roto y en torno de Abascal volvían a postrarse los micrófonos, obviamente, a la espera de carnaza, cuanto más estrambótica, aunque atente contra los derechos humanos, mayor repercusión podrá sacársele.
Este doble juego entre rentabilidad y el respeto por los derechos humanos es la encrucijada en la que se encuentra en mundo periodístico, y lejos de tertulias efímeras y de poco calado siempre acaba primando el bolsillo de quien manda.
¿Y las redes sociales?
Esta es una de las bazas en las que mayor énfasis está poniendo la extrema derecha, como producto de consumo de los más jóvenes.
A través de estas estrategias, dice Miquel Ramos, «los jóvenes, con el discurso de VOX, siente que ser un machista, un racista, un homófobo es ser rebelde».

En el consumo de estos medios alternativos la gente empieza a tener esa sensación de lucha contra la ficticia «hegemonía progre», a la que se debe combatir ideológica y culturalmente.
«Empieza así a crearse este ideario colectivo en el que sea normal ser racista, machista, hacer bulling a los colectivos vulnerables», añade Ramos.
Tanto es así que el voto de los menores de 25 años ya tiene una tasa significativa sobre los resultados de VOX.

El repensar las ideas a la contra no son un hecho baladí, ya que la identificación del ultraderechista con aquellos poco inteligentes no es una estrategia «hábil» para confrontarlos, dice Jordi Borràs.
"Malauradament, moltes vegades pensem que l’extrema dreta és poc intel·ligent, és poc hàbil, i això no és així. És a dir, és tot el contrari", @jordiborras, fotoperiodista#AnatomiaVoxTV3
— 30 minuts (@30minuts) July 18, 2021
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En estos campos VOX y la ultraderecha global se gesta bajo la creación de textos y de la constitución y guía de intelectuales que trabaja en «laboratorios de ideas para nutrir de corpus ideológico a estos partidos», añade Ramos.
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