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La inconsistencia del PP demuestra una falta de coherencia y una prioridad clara: oponerse a Pedro Sánchez a cualquier costo.
El reconocimiento de Palestina como Estado por parte de España, Irlanda y Noruega ha dejado al descubierto las profundas diferencias en la política exterior de los partidos de derecha en Europa. Mientras en Irlanda y Noruega, tanto los partidos gobernantes como la oposición han mostrado un apoyo casi unánime a esta medida, en España, el Partido Popular (PP) y Vox han criticado duramente la decisión del gobierno de Pedro Sánchez.
UN CONSENSO EN EUROPA QUE CONTRASTA CON LA DIVISIÓN ESPAÑOLA
El martes, España, junto a Noruega e Irlanda, anunció el reconocimiento del Estado palestino. En Noruega, este paso fue liderado por un gobierno laborista bajo Jonas Gahr Støre, y en Irlanda, por un gobierno conservador-democristiano de Simon Harris, cuya familia política es el Partido Popular Europeo. Este respaldo en Irlanda y Noruega contrasta fuertemente con la reacción de la derecha española, que ha acusado a Pedro Sánchez de utilizar la política internacional para fines electorales.
En Irlanda, el apoyo ha sido casi unánime. Todos los partidos, desde Fianna Fáil hasta el Sinn Féin, han respaldado el reconocimiento y han instado al primer ministro a dar pasos aún más significativos. «Es un momento histórico tanto para Irlanda como para Palestina», señaló Matt Carthy del Sinn Féin, reflejando un sentimiento compartido por diversas formaciones políticas. Este apoyo no es sorprendente, dado que Irlanda fue el primer país de la Unión Europea en pedir la creación de un Estado palestino.
En Noruega, la situación es similar. El Parlamento aprobó en noviembre pasado una resolución instando al gobierno a reconocer a Palestina cuando el reconocimiento pudiera tener un efecto positivo en el proceso de paz. La votación salió adelante con 143 votos a favor y solo 9 en contra, con el principal partido de la oposición, Høyre, apoyando la medida. Aunque su líder, Erna Solberg, expresó dudas sobre el momento, reconoció la legitimidad de la decisión del gobierno de Jonas Gahr Støre.
LA REACCIÓN DE LA DERECHA ESPAÑOLA: ACUSACIONES Y DESACUERDOS
En España, la respuesta del PP y Vox ha sido de rechazo total. Aunque el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha evitado pronunciarse directamente, otros portavoces del partido han criticado la decisión del gobierno por no haberla consensuado en el seno de la Unión Europea. Dolors Montserrat, candidata del PP a las europeas, acusó a Pedro Sánchez de actuar por «interés personal y político» para desviar la atención de otros asuntos nacionales como la ley de amnistía.
Borja Sémper y Miguel Tellado, destacados miembros del PP, han seguido esta línea argumentativa, sugiriendo que Sánchez utiliza la política internacional para evitar hablar de problemas internos. «Sánchez está cómodo hablando de Palestina para no hablar de España», señalaban fuentes del PP, reflejando una estrategia de confrontación constante con el gobierno.
Vox, por su parte, ha adoptado una postura aún más dura. Santiago Abascal, líder de Vox, acusó a Sánchez de utilizar el conflicto para ocultar su «corrupción política y económica». Jorge Buxadé, candidato europeo de Vox, calificó el reconocimiento de Palestina como «el peor acto de diplomacia», alegando que esto podría «recompensar indirectamente» a Hamás, a pesar de que Sánchez ha dejado claro que su interlocutor será la Autoridad Palestina.
UNA OPOSICIÓN INCONSISTENTE
La postura del PP resulta particularmente inconsistente dado que, apenas la semana pasada, el pleno del Congreso español aprobó la solución de los dos Estados con 300 votos a favor, incluyendo los del PP. Este contraste resalta la naturaleza oportunista de las críticas del PP, que parecen estar más motivadas por la oposición al gobierno de Sánchez que por una coherencia política genuina.
En Génova, la sede del PP, se lamenta que Sánchez no haya buscado consensuar estas decisiones con el partido. El silencio del PP ante las atrocidades cometidas por Israel y su falta de crítica al gobierno de Netanyahu son evidentes. Feijóo, que ha evitado reprochar a Israel sus métodos, se muestra alineado con la postura de apoyo incondicional de figuras como Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar a Netanyahu.
EL PAPEL DE ESPAÑA EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL
La decisión de reconocer a Palestina también incomoda a Feijóo por el liderazgo que esta acción otorga a Pedro Sánchez en el ámbito internacional. El gobierno español intenta que la Unión Europea endurezca su postura hacia Israel, un logro que podría beneficiarle en las próximas elecciones europeas.
En resumen, mientras que en Irlanda y Noruega, tanto los gobiernos como la oposición han mostrado un apoyo casi unánime al reconocimiento de Palestina, en España, la derecha ha optado por una estrategia de confrontación y críticas infundadas. La inconsistencia del PP, que vota a favor de la solución de los dos Estados pero critica el reconocimiento de Palestina, demuestra una falta de coherencia y una prioridad clara: oponerse a Pedro Sánchez a cualquier costo. Esta postura no solo refleja una falta de compromiso con una solución justa y duradera al conflicto palestino-israelí, sino también una utilización oportunista de la política internacional para fines electorales internos.
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