Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
EL APOYO CIEGO TIENE LÍMITES: ALEMANIA DESPIERTA DE SU COMPLICIDAD
Ochenta por ciento. Esa es la cifra que lo cambia todo. En mayo de 2025, ocho de cada diez alemanas y alemanes consideran ya “injustificables” los ataques israelíes en Gaza. Hace dos meses, eran siete. En octubre de 2023, solo unos pocos. La hemorragia moral ha sido lenta, pero imparable. Y ha arrastrado con ella el blindaje político de Berlín a Netanyahu. Friedrich Merz, el canciller conservador que hasta hace semanas hablaba de visitas diplomáticas sin detención pese a la orden de la CPI, ha dicho basta: “Lo que está ocurriendo ya no se puede justificar con la lucha contra Hamás”.
Veinte meses después del 7 de octubre, más de 53.000 personas han muerto en Gaza, según el Ministerio de Salud del enclave. Decenas de miles más han sido heridas o desplazadas. Mientras tanto, Alemania ha seguido enviando armas, escudándose en una “razón de Estado” que nació del trauma del Holocausto y que se ha convertido en una coartada automática para callar ante el horror. Una coartada que ya no se sostiene ni entre sus propios votantes.
La grieta no es solo en las palabras. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, también de la CDU, habla abiertamente de un “gran dilema político y moral”. Admite que el apoyo a Israel no puede ser un cheque en blanco para masacres, desplazamientos forzados ni castigos colectivos. La presión llega también desde dentro de la coalición de gobierno, donde voces del SPD piden un embargo de armas inmediato. Berlín, de momento, se resiste. Pero el muro de la “solidaridad inquebrantable” empieza a crujir.
No hay ninguna cláusula en la Constitución alemana que obligue al apoyo ciego a Israel. La llamada “razón de Estado” no es un mandato legal, sino una construcción moral y política. Y ninguna moral puede justificar que se dispare a personas hambrientas que hacen cola para recibir ayuda humanitaria. Ninguna política exterior seria puede sostener la defensa del derecho internacional en Ucrania mientras se blanquean crímenes de guerra en Gaza.
RAZÓN DE ESTADO O RAZÓN DE MERCADO: LA DOBLE VARA ALEMANA
Angela Merkel definió en 2008 la seguridad de Israel como parte de la “razón de Estado” alemana. No lo hizo en Berlín, sino en Jerusalén. No fue un acto jurídico, sino un gesto simbólico. Aquel símbolo ha mutado en estos años en una diplomacia de sumisión, incluso cuando el Gobierno israelí pisotea los mismos valores que Berlín dice defender: el derecho internacional, la protección de civiles, la legalidad multilateral.
Mientras Merz condena con la boca pequeña, Berlín sigue vendiendo armas. Mientras Wadephul habla de dilemas morales, Alemania se niega a apoyar el embargo que reclaman países como España o Irlanda. Mientras la población alemana se estremece, la coalición conservadora y socialdemócrata solo plantea cambiar el tono, no los hechos. La hipocresía es tan estructural como la política exterior europea.
El embajador israelí en Berlín responde con frialdad: “Merz es un amigo”. Y un amigo, parece, es quien te deja matar sin consecuencias legales. Merz incluso sugirió en campaña que se podrían buscar “formas” para que Netanyahu visite Alemania sin ser detenido, aunque exista una orden de arresto de la Corte Penal Internacional. La prioridad, parece, no es la justicia, sino evitar la incomodidad diplomática.
El problema no es solo Berlín, es Bruselas. Alemania se opone también a suspender el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, mientras Tel Aviv bombardea campos de refugiados, hospitales y convoyes humanitarios. Y se opone al reconocimiento del Estado palestino, incluso cuando ya lo han hecho países como Noruega, Irlanda y España. ¿Qué parte de la “solución de dos Estados” es compatible con la destrucción sistemática de uno de ellos?
Si Netanyahu ejecuta su plan de ocupar toda Gaza y expulsar a su población, Alemania tendrá que elegir. Entre la complicidad y la legalidad. Entre la memoria del Holocausto y la repetición de crímenes. Entre la coherencia internacional o la sumisión estratégica. Y no solo ante el mundo, sino ante su propia ciudadanía.
Porque la “razón de Estado” no puede seguir siendo la excusa para desentenderse del genocidio. Ni la memoria histórica puede ser el chaleco antibalas de los verdugos. La historia de Alemania no la obliga a proteger a Israel. La obliga a proteger a la humanidad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Tucker Carlson rompe con Trump: cuando el monstruo descubre que el imperio también lo devora
ucker Carlson no se ha vuelto progresista. Conviene dejarlo claro desde la primera línea para no caer en entusiasmos baratos. Tucker Carlson sigue siendo Tucker Carlson: un comunicador reaccionario, una figura central de la derecha dura estadounidense, un propagador de bulos, un arquitecto televisivo del resentimiento blanco y una de las voces que más ayudó a normalizar el trumpismo como espectáculo político. Pero que alguien así rompa con los republicanos dice mucho del nivel de descomposición interna del monstruo.
La ruptura se hizo oficial en una entrevista grabada el 18 de junio en el pódcast Can’t Be Censored. Allí, el antiguo comunicador estrella de Fox News lo dijo sin demasiada vuelta: “No voy a apoyarlos. No hay ninguna posibilidad de que lo haga”. No hablaba de los demócratas. No anunciaba una epifanía democrática. Hablaba del Partido Republicano, el mismo bloque político al que dice haber apoyado durante 35 años, el mismo aparato que lo convirtió en altavoz, símbolo y agitador.
Irán aprende la lección de la guerra: más Estado duro, más China y menos cuentos occidentales
Más de 100 días de guerra no pasan gratis por un país. No pasan por sus calles, por sus cuerpos, por sus cárceles, por sus hospitales, ni por los despachos donde las élites deciden cuánto dolor puede soportar la gente antes de llamar estabilidad a la obediencia. Irán sale ahora del choque con EEUU con una pregunta encima de la mesa: qué han aprendido sus nuevos dirigentes. La respuesta, por ahora, no invita a celebrar nada. Los primeros indicios apuntan a un liderazgo más autoritario, más pegado a la Guardia Revolucionaria y más dispuesto a mirar hacia China como tabla de salvación.
La pregunta nuclear sigue ahí, claro. Si las negociaciones entre Teherán y Washington acaban en un acuerdo verificable que impida el desarrollo de un arma nuclear, Oriente Medio puede entrar en otra fase. Pero reducirlo todo al expediente atómico es una trampa cómoda. Lo que está en juego no es solo una centrifugadora. Es el modelo de poder que va a imponerse sobre millones de personas iraníes después de la guerra.
Vox, ladrillo y ventas fantasma en Eivissa: la patria empieza en el garaje
La historia tiene todos los ingredientes de la España que predica orden mientras chapotea en el barro. Una concejala de Vox, Araceli Colomar Costilla, regidora en Sant Josep de sa Talaia desde el verano de 2023, administradora de fincas, agente de la propiedad inmobiliaria y rostro local de un partido que vende mano dura contra la “okupación”, aparece ahora denunciada por una presunta trama de ventas fantasma de locales, trasteros y plazas de garaje en el Edificio Galaxia de Eivissa.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir