Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La nueva frontera del trumpismo no está solo en los mítines, sino en los mapas: redibujar distritos para que el voto popular pese menos que el poder de partido.
Florida vuelve a enseñar una vieja lección de la derecha estadounidense: cuando las urnas no garantizan el resultado deseado, se cambia el tablero. El gobernador republicano Ron DeSantis firmó el 4 de mayo un nuevo mapa congresual que puede entregar al Partido Republicano una ventaja de 24 escaños frente a 4 en la delegación estatal de la Cámara de Representantes. Hasta ahora, el reparto era de 20 republicanos y 8 demócratas. No es un ajuste técnico. No es una corrección administrativa. Es ingeniería política.
El propio DeSantis lo celebró en redes con un mensaje de tono triunfalista: “Signed, Sealed, Delivered”. Firmado, sellado y entregado. Entregado, sí. Pero no precisamente a las y los votantes de Florida. Entregado a Donald Trump y a una estrategia nacional republicana que busca blindar el control del Congreso a golpe de bisturí electoral.
UN MAPA HECHO PARA GANAR ANTES DE VOTAR
La demanda presentada por votantes de Florida, apoyados por la National Redistricting Foundation y Equal Ground Education Fund, acusa al Estado de imponer un mapa partidista que viola la Constitución estatal. La información publicada por Common Dreams recoge que el caso fue llevado ante el tribunal del condado de Leon contra la Legislatura estatal y el secretario de Estado, Cory Byrd. La tesis es clara: el nuevo diseño no representa mejor a la ciudadanía. La trocea.
La denuncia recuerda que en 2010 las y los votantes de Florida aprobaron de forma mayoritaria la Enmienda de Distritos Justos, pensada precisamente para limitar los abusos en la redistribución electoral. Aquella reforma pretendía impedir que los mapas se dibujasen para proteger a incumbentes o favorecer a un partido. En 2015, el Tribunal Supremo de Florida ya tumbó un mapa por vulnerar esas garantías. La historia se repite. Pero con más descaro.
El nuevo mapa llega después del plan de 2022, que ya daba una ventaja sustancial a los republicanos. Por eso las organizaciones demandantes hablan de un “gerrymander sobre un gerrymander”. Es decir, una manipulación añadida sobre una manipulación previa. La frase no es solo retórica. Resume bastante bien la degradación democrática: se parte de un terreno inclinado y se inclina todavía más.
Según la denuncia, el mapa fue construido con herramientas sofisticadas y un objetivo partidista nítido: concentrar y fragmentar votantes demócratas con precisión quirúrgica. Lo de siempre. Meter a unas comunidades en distritos donde su voto queda diluido y separar otras para impedir que formen mayorías. La democracia convertida en un Excel. La voluntad popular reducida a una operación de fontanería electoral.
EL TRUMPISMO QUIERE CONTROLAR EL CONGRESO DESDE LOS DESPACHOS
La maniobra de Florida no cae del cielo. Forma parte de una ofensiva más amplia impulsada por Donald Trump para redibujar distritos en estados gobernados por republicanos antes de las elecciones legislativas de noviembre. Primero presionó a Texas. Después se movieron Carolina del Norte y Misuri. La respuesta llegó también en estados demócratas como California y Virginia, donde se impulsaron nuevos mapas favorables al Partido Demócrata. Así se pudre un sistema entero: cuando una parte rompe las reglas, la otra acaba jugando en el mismo barro para no desaparecer.
La Legislatura de Florida aprobó el nuevo mapa el 29 de abril. La Cámara estatal lo sacó adelante por 83 votos frente a 28 y el Senado por 21 frente a 17. Apenas unos días después, DeSantis estampó la firma. Todo rápido. Todo quirúrgico. Todo envuelto en el lenguaje administrativo de quien quiere hacer pasar una amputación democrática por un trámite parlamentario.
Los republicanos alegan el crecimiento poblacional de Florida para justificar el rediseño. Pero el nuevo mapa usa los mismos datos del Censo de 2020 que sirvieron para el mapa vigente, ya revisado por tribunales estatales y federales. Es una excusa pobre. Y por eso resulta tan reveladora. Cuando el argumento no aguanta, queda el poder desnudo.
La propia polémica se agrava porque un alto asesor de DeSantis reconoció que se usaron datos políticos en el diseño del mapa. Ese detalle no es menor. Puede chocar directamente con los estándares de los Distritos Justos aprobados en 2010. Los abogados del gobernador sostienen ahora que esas reglas antigerrymandering ya no deberían aplicarse igual porque el Tribunal Supremo estatal debilitó otras protecciones vinculadas a la misma enmienda. Traducido: si una parte de la protección cae, intentan tirar abajo todo el edificio.
La presidenta del Partido Demócrata de Florida, Nikki Fried, y el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, denunciaron el movimiento el 4 de mayo. Jeffries acusó a DeSantis de actuar para ganarse el favor de Trump después de que sus aspiraciones presidenciales quedaran enterradas en 2024. La frase tiene veneno político, pero también una lectura bastante sobria: DeSantis está usando el mapa de Florida como moneda de lealtad dentro del trumpismo.
La demanda pide bloquear el uso del nuevo mapa en las elecciones de noviembre y anularlo por completo. Marina Jenkins, directora ejecutiva de la National Redistricting Foundation, lo resumió sin rodeos: se trata de un intento descarado de reducir todavía más el poder electoral legítimo de las y los floridanos. Y esa es la clave. No hablamos solo de republicanos contra demócratas. Hablamos de un modelo de poder que acepta votar siempre que el resultado venga precocinado.
La batalla llega, además, tras una decisión reciente del Tribunal Supremo de Estados Unidos que debilitó lo que quedaba de la Ley de Derecho al Voto en una disputa sobre el mapa congresual de Luisiana. El gobernador republicano Jeff Landry respondió suspendiendo unas primarias que ya estaban en marcha, lo que provocó nuevas demandas de grupos de derechos civiles y votantes. La secuencia es inquietante. Primero se erosionan las garantías. Luego se manipulan los mapas. Después se presenta la trampa como normalidad institucional.
El caso de Florida muestra hasta qué punto la democracia liberal puede vaciarse sin necesidad de tanques ni golpes clásicos. Basta con abogados, mapas, tribunales capturados y políticos dispuestos a llamar “representación” a un reparto diseñado para que una minoría organizada conserve el mando. Cuando el voto deja de valer lo mismo según el distrito donde vivas, ya no estamos ante una elección limpia: estamos ante una democracia administrada por quienes temen perderla.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir