Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Netanyahu prosigue con el genocidio en la Franja mientras la Casa Blanca reconoce que Israel consultó con Estados Unidos antes de los ataques
El Gobierno israelí ha vuelto a dinamitar cualquier posibilidad de tregua en Gaza. Más de 200 muertos en una oleada de bombardeos que han devastado la Franja en la madrugada del 18 de marzo de 2025. La ofensiva, que alcanzó múltiples objetivos en el norte, centro y sur de Gaza, ha acabado con la vida de decenas de niños y niñas y ha dejado cientos de heridos que se hacinan en hospitales destruidos tras 15 meses de masacre ininterrumpida.
El Ejército israelí confirmó los ataques y advirtió que “continuarán el tiempo que sea necesario”, lo que sugiere que las tropas terrestres podrían volver a entrar en acción. La destrucción no ha sido solo material: familias enteras han sido exterminadas en Rafah, en Jan Yunis y en la ciudad de Gaza. 16 miembros de una misma familia murieron en Rafah cuando una bomba arrasó su vivienda.
La Media Luna Roja Palestina informó de 86 muertos y 134 heridos solo en las primeras horas tras los ataques. Las morgues están desbordadas. En el hospital Mártires de Al-Aqsa, los cuerpos se apilan en el suelo envueltos en plástico blanco. Jalil Degran, portavoz del Ministerio de Sanidad palestino, confirmó que las víctimas mortales superaban las 200 y que muchas de ellas eran niños y niñas.
Este ataque rompe el acuerdo de alto el fuego alcanzado el 19 de enero de 2025 y supone una escalada brutal después de semanas de negociaciones entre Hamás, Israel, Egipto y Qatar. El pretexto israelí es la negativa de Hamás a liberar a los 59 rehenes que aún permanecen en Gaza, pero la realidad es que Netanyahu ha buscado desde el principio una excusa para continuar la ofensiva. El genocidio no es un daño colateral, es la estrategia.
En palabras de Tahir Nunu, dirigente de Hamás, la comunidad internacional enfrenta ahora “una prueba moral”. O detiene la agresión israelí o se convierte en cómplice de una limpieza étnica retransmitida en directo. La ONU, mientras tanto, ha denunciado que los perros callejeros se están comiendo los cadáveres en las calles de Gaza. No es una metáfora: Gaza es literalmente una película de terror.
ESTADOS UNIDOS, CÓMPLICE DEL GENOCIDIO
Uno de los datos más inquietantes es que la Casa Blanca fue informada y consultada antes de que Israel lanzara los bombardeos. Washington no solo estaba al tanto, sino que dio luz verde. Brian Hughes, portavoz de la Casa Blanca, culpó directamente a Hamás por el regreso de los combates: “Podrían haber liberado a los rehenes, pero eligieron la guerra”. La narrativa imperialista de siempre: la víctima es culpable de su propia masacre.
Steve Witkoff, enviado de Trump para Oriente Medio, también amenazó públicamente a Hamás antes de los ataques: “Si no liberan a los rehenes, pagarán un precio severo”. La diplomacia estadounidense se reduce a la extorsión militar. Israel está actuando con el aval de Estados Unidos y la pasividad cómplice de Europa.
El castigo colectivo sobre Gaza ha provocado ya más de 48.000 muertos desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023. La mayoría de las víctimas son civiles, incluyendo al menos 15.000 niños y niñas. La infraestructura sanitaria está colapsada, los hospitales han sido destruidos y el acceso a agua potable y alimentos está bloqueado por el asedio israelí. Sin electricidad, sin medicinas, sin refugio y sin esperanza.
Netanyahu ha dejado claro que la ofensiva no se detendrá hasta destruir a Hamás o a Gaza entera, lo que ocurra primero. El primer ministro israelí está decidido a transformar la Franja en un cementerio colectivo. Mientras tanto, en Washington, la maquinaria diplomática trabaja para encubrir este genocidio bajo el eufemismo de “derecho a defenderse”.
La política de exterminio de Israel es imposible sin el respaldo financiero y militar de Estados Unidos. El Congreso estadounidense ha aprobado más de 14.000 millones de dólares en ayuda militar a Israel desde el inicio de la ofensiva. Cada bomba que destruye una casa en Gaza, cada misil que mata a una familia, está financiado con dinero estadounidense.
NETANYAHU Y LA PURGA INTERNA
La masacre en Gaza ocurre mientras Netanyahu se enfrenta a una crisis interna. El primer ministro israelí intenta purgar al jefe del servicio secreto interior, el Shin Bet, tras las investigaciones por corrupción que salpican directamente a su entorno más cercano. La guerra en Gaza es una cortina de humo para tapar el escándalo político que amenaza con dinamitar su Gobierno.
Netanyahu está utilizando el genocidio en Gaza para reforzar su control interno y garantizar la supervivencia de su Gobierno. Mientras el mundo se indigna por las imágenes de cuerpos de niños destrozados entre los escombros, Netanyahu y su círculo de poder están maniobrando para asegurarse de que nadie en Israel cuestione su liderazgo.
Esta guerra no es solo una cuestión de seguridad nacional para Israel; es una estrategia de consolidación política. Cada bomba que cae sobre Gaza fortalece el control de Netanyahu sobre el aparato militar y de inteligencia israelí. Cada niño asesinado es un peón en el tablero político del primer ministro.
Israel y Estados Unidos han cruzado todas las líneas rojas en Gaza. La pregunta es cuánto tiempo más va a permitir la comunidad internacional que este genocidio continúe.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Superando al adolfito,el austríaco..