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«La tasa de criminalidad ha alcanzado a finales de septiembre su mínimo en los últimos años».
Según ha noticiado la Agencia EFE, «a excepción de 2020, año marcado por la pandemia», «la tasa de criminalidad ha alcanzado a finales de septiembre su mínimo en los últimos años» y se ha situado en 39,6 infracciones por mil habitantes.
No obstante no es oro todo lo que reluce, ya que «se ha registrado un aumento de las violaciones denunciadas en un 30,6 por ciento».

Estos datos han sido expuestos por el Ministerio de Interior este jueves, desde donde destacan que «el incremento de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual debe ponerse en relación con las activas políticas que han provocado una mayor disposición de las víctimas a denunciar estos delitos».
?@interiorgob publica el Balance de #criminalidad del tercer trimestre
— Ministerio del Interior (@interiorgob) November 4, 2021
➡️2021 presenta una tasa de criminalidad de 39,6 infracciones penales por mil habitantes, la más baja de la serie histórica reciente exceptuando 2020, marcado por la pandemia
??https://t.co/LogOyLSkcf pic.twitter.com/Uifp8xx7yj
Otros crímenes, los informativos
Desde La Marea han aprovechado la ocasión para recordar el tema mediático, donde reflejan «la ración diaria de okupas en televisión».
Pero determinados medios se pasan el día hablando de okupas y en mi barrio cada vez hay más placas de Securitas Direct https://t.co/EcemX3DHKs
— Dani Domínguez (@DaniDominguezRo) November 4, 2021
«Prácticamente cada día les contamos historias de propietarios que tienen sus viviendas okupadas”, reconocía Matías Prats el sábado 15 de agosto a mediodía la apuesta informativa de Antena 3.
También lo hacía Lorena García en Espejo Público el jueves 13: “Hablamos ahora de okupación, un problema que nos preocupa prácticamente a diario en este programa”.
Esto se debe, según el reportaje de La Marea, a que «la televisión tiene la capacidad de crear climas de opinión» y el miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social”, explicaba Eduardo Galeano en 2006.
El miedo es una de las herramientas de control social más poderosas que existen. Esto no es nada nuevo, ya lo sabía Tsun Zu varios siglos antes de nuestra era, y los grandes líderes y dictadores de la historia siempre lo han tenido en cuenta a la hora de planificar sus estrategias de dominación. Hoy en día los dictadores ya no necesitan comandar ejércitos a la vieja usanza, sino que sus huestes están compuestas por analistas, políticos o periodistas. Estos últimos son los encargados de moldear la opinión pública para lograr los objetivos marcados. Y para ello el miedo sigue siendo una herramienta tan válida y utilizada como lo era para los vikingos.
Los ejemplos de la utilización del miedo para lograr objetivos es amplia y variada. Uno de los más llamativos y recientes quizás sea la campaña contra los okupas de este verano pasado. Toda la maquinaria al alcance de los terroristas informativos se utilizó sin piedad: prensa, radio, televisión e internet se fundieron para atemorizar a la población e infundirles la sensación de que si salían de casa mucho rato podrían tener a cuatro jipis parapetados en su ex-hogar al llegar.
Además, empresas como Securitas Direct (tras la que se encuentra la todopoderosa familia March) han disparado sus acciones gracias a esta campaña, así como también los partidos políticos de extrema derecha han utilizado a los okupas como chivo expiatorio en el que centrar su punto de mira para desviarlo de otros que le interesan menos y poner así en marcha la vieja estrategia nazi de señalar a un enemigo causante de todos los males. En el caso de la vivienda, según esta campaña mediática los culpables de todos los males son los okupas, y no los fondos buitres de inversión que se pasan por el forro el derecho constitucional a una vivienda digna para especular y lucrarse un poco más.
La ultraderecha contra los migrantes
Un ejemplo claro es el portavoz del partido de extrema derecha Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, quien el pasado 5 de noviembre de 2019, hablaba para ‘Espejo Público’ y Susanna Griso le preguntaba por los datos de nacionales y extranjeros investigados por abusar de mujeres en manada.
Este señalaba que el 70% de los violadores son emigrantes, sin embargo, Griso le exponía que, según los datos del INE, en 2018, 312 condenados por agresión sexual fueron españoles y 96 fueron extranjeros.
Pero Espinosa de los Monteros interpretaba los datos a su manera y decía que teniendo en cuenta que los españoles son 10 veces más que los extranjeros, estos datos determinan que «un extranjero es tres veces más propenso a violar que un español».
Declaraciones de este calado son las que interesan para el relato del miedo, que vienen promovidas y difundidas por los medios de comunicación.
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