Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Rufián y Montero apuntan a una alianza sin concretar mientras crece la urgencia política
Las cartas ya están sobre la mesa. La izquierda española ha dejado atrás el tiempo de las insinuaciones para entrar en una fase donde la necesidad de recomposición es explícita, urgente y, sobre todo, inevitable. El encuentro celebrado el 9 de abril en Barcelona entre Irene Montero y Gabriel Rufián no resolvió el “cómo”, pero sí dejó claro el “qué”: hay que inventar algo electoral capaz de frenar el avance de las derechas. Una afirmación que ya no suena a estrategia, sino a advertencia.
El acto, bajo la pregunta “¿Qué hay que hacer?”, funcionó más como un diagnóstico compartido que como una hoja de ruta. Ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de construir un espacio amplio, capaz de movilizar a un electorado progresista cada vez más desmovilizado y fragmentado. En ese sentido, el planteamiento encaja con el análisis que apunta a que la unidad ya no es una opción táctica, sino la última oportunidad para evitar una derrota estructural.
Rufián fue directo: hay que “inventar algo”, y sí, ese algo es electoral. No se trata solo de coordinar discursos o compartir espacios simbólicos, sino de disputar el poder institucional con una fórmula que evite la dispersión del voto. Su propuesta, ya insinuada en meses anteriores, pasa por concentrar candidaturas en función de su capacidad de aglutinar apoyos en cada territorio. Una idea que rompe con dinámicas tradicionales y obliga a repensar liderazgos, siglas y egos.
Montero, por su parte, apeló a una dimensión más emocional y política. Habló de esperanza, de dignidad y de la necesidad de “hacer equipo” para que quienes hoy sienten que deben agachar la cabeza vuelvan a mirar al frente. Su intervención no esquivó el conflicto cultural que atraviesa la sociedad: el auge de discursos reaccionarios, la normalización del odio y la pérdida de marcos propios por parte de la izquierda. Frente a ello, defendió recuperar una narrativa propia, sin asumir los marcos de la derecha.
El encuentro también dejó ver las tensiones latentes. Mientras Rufián planteaba la necesidad de disputar temas incómodos como la seguridad o la inmigración, Montero insistía en redefinir esos conceptos desde valores progresistas. Dos enfoques distintos que, sin embargo, convergen en un mismo punto: la izquierda necesita volver a conectar con las condiciones materiales de vida. Porque, como señaló el portavoz de ERC, el problema sigue siendo que un trabajador precario vote en contra de sus propios intereses.
En paralelo, el debate sobre la recomposición del espacio político no se limita a este encuentro. En los últimos días, distintas señales apuntan a movimientos en esa dirección, como refleja el hecho de que Podemos y Rufián estén explorando fórmulas de salida conjunta en un contexto donde la fragmentación penaliza cada vez más.
La figura de Xavier Domènech, como moderador del acto, aportó una síntesis clara: la única forma de frenar al fascismo es la alianza de las izquierdas. No como consigna, sino como realidad aritmética y política. Sin esa convergencia, cualquier proyecto alternativo queda condenado a la irrelevancia o a la marginalidad parlamentaria.
Más allá de los nombres propios, el debate apunta a un cambio de paradigma. Por primera vez en décadas, se plantea abiertamente que las izquierdas soberanistas —ERC, EH Bildu, BNG— puedan liderar un proceso de reconfiguración estatal. No como actores periféricos, sino como motores de una alternativa que combine justicia social, derechos democráticos y reconocimiento plurinacional.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo el mismo: el “cómo”. Cómo articular una alianza sin diluir identidades. Cómo construir un programa común sin vaciarlo de contenido. Cómo gestionar liderazgos sin reproducir las dinámicas que han llevado a la fragmentación actual. Preguntas que, de momento, siguen abiertas.
Mientras tanto, el tiempo corre. La derecha no espera, se reorganiza y avanza con una estrategia clara y sostenida. Frente a ello, la izquierda parece atrapada entre la necesidad de unirse y la incapacidad de concretar esa unidad. La paradoja es evidente: todos coinciden en el diagnóstico, pero nadie termina de dar el paso decisivo.
Quizá por eso el mensaje que sobrevuela este momento político es tan simple como incómodo: no hay margen para el error. La unidad ya no es un horizonte deseable, sino una condición de supervivencia. Y cuanto más se retrase, más cerca estará el escenario que todos dicen querer evitar.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir