Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El delirio bélico del presidente de EEUU abre una guerra interna en el trumpismo y evidencia hasta qué punto la lógica imperial ha devorado incluso a sus propios fieles
El 9 de abril, Donald Trump cruzó una línea que ni siquiera parte de su propio ecosistema político estaba dispuesto a tolerar. No fue una exageración retórica más, ni una de esas frases inflamadas diseñadas para ocupar titulares. Fue una declaración que sonó a amenaza existencial: la posibilidad de que “toda una civilización muera esta noche”. Una frase que, en cualquier otro contexto, habría provocado una reacción institucional inmediata. Pero en el tablero geopolítico actual, dominado por la impunidad y el cálculo estratégico, se convirtió en un episodio más del espectáculo.
Lo relevante no es solo lo que dijo, sino quiénes reaccionaron. Voces históricamente alineadas con el trumpismo, como Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens o Alex Jones, rompieron filas. Y lo hicieron no desde el progresismo ni desde el pacifismo, sino desde el propio corazón ideológico del movimiento MAGA. El conflicto no es menor. Es la fractura de un bloque que durante años ha funcionado como maquinaria cohesionada de propaganda, miedo y poder.
La contradicción es evidente. El lema “America First” se construyó sobre una promesa de repliegue, de evitar guerras interminables, de proteger intereses internos frente a aventuras exteriores. Sin embargo, lo que emerge ahora es exactamente lo contrario: una pulsión imperial desatada que ni siquiera sus propios altavoces pueden justificar. El resultado es una escena política donde el poder se expresa sin filtros, sin estrategia coherente y sin límites morales reconocibles.
La reacción mediática ha sido igual de reveladora. Mientras algunos intentan presentar el episodio como una simple disputa interna, lo cierto es que incluso cadenas como CNN han expuesto la incoherencia estructural del trumpismo, como muestra el montaje de elogios previos del propio Trump hacia estas figuras ahora convertidas en enemigos en un vídeo que recopila sus alabanzas a Carlson, Kelly, Owens y Jones. El problema no es la traición. El problema es la evidencia de que todo era intercambiable, instrumental, desechable.
LA NORMALIZACIÓN DEL LENGUAJE DE EXTERMINIO
Cuando un presidente habla de destruir una civilización, no estamos ante un exceso verbal. Estamos ante la normalización de un lenguaje que históricamente ha precedido a las mayores atrocidades. No es retórica, es una arquitectura discursiva que prepara el terreno para la violencia. Y lo más inquietante es la rapidez con la que ese discurso se integra en la conversación pública sin generar una ruptura real.
Alex Jones, uno de los referentes más extremos del ecosistema conspirativo estadounidense, llegó a calificar las palabras de Trump como un “crimen de guerra”, alertando de que el propio presidente estaba describiendo un escenario de aniquilación total en su publicación denunciando la amenaza de destruir una civilización. La paradoja es brutal. Quienes durante años han contribuido a erosionar cualquier noción de verdad o responsabilidad institucional ahora se presentan como freno ante una deriva que consideran inaceptable.
Candace Owens fue aún más lejos al pedir la activación de la Enmienda 25, el mecanismo constitucional para destituir a un presidente incapaz de ejercer sus funciones. No se trata de una crítica menor. Es el reconocimiento explícito de que el liderazgo ha entrado en una fase de descontrol incompatible con la estabilidad institucional. Que estas palabras provengan del núcleo duro del trumpismo es un síntoma del nivel de descomposición interna.
La reacción de Trump no ha sido matizar ni recular. Ha sido atacar. Insultos, descalificaciones, desprecio abierto. Ha llamado “estúpidos”, “perdedores” y “chiflados” a quienes hasta hace poco eran aliados estratégicos. Esta respuesta no es improvisada. Forma parte de una lógica de poder donde la lealtad no se negocia, se impone. Y donde cualquier disidencia, por mínima que sea, se convierte en traición.
Pero el problema va más allá de una pelea entre figuras mediáticas. Lo que se está poniendo en juego es la capacidad de una potencia nuclear para gestionar el conflicto internacional sin caer en dinámicas de destrucción masiva. Cuando el discurso político asume como posibilidad legítima la desaparición de pueblos enteros, la frontera entre la amenaza y la acción se vuelve peligrosamente difusa.
En este contexto, la guerra ya no necesita ser declarada. Se anticipa en el lenguaje, se legitima en los medios y se normaliza en la opinión pública. La política exterior se convierte en espectáculo, y la vida de millones de personas en variable estratégica. Lo que está ocurriendo no es una anomalía. Es la consecuencia lógica de un sistema que ha convertido la violencia en herramienta habitual de gobierno.
El problema no es que Trump haya ido demasiado lejos, es que el sistema permite que alguien llegue hasta ahí sin que nada se detenga.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
No se puede consentir que la. Paz mundial dependa de las decisiones de este individuo por más Presidente Norteamericano que este sea., hay que desalojarle del poder ya.