Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Demandar a Hacienda para cobrarse a sí mismo mientras gobierna no es un error técnico. Es un ensayo de impunidad.
Donald Trump ha dado un paso más en su ofensiva contra cualquier límite institucional. El presidente de Estados Unidos ha demandado a su propio Departamento del Tesoro y al IRS, la agencia que equivale a Hacienda en España, reclamando 10.000 millones de dólares por la filtración de sus declaraciones fiscales durante su primer mandato. No se trata de una anécdota legal ni de una excentricidad personal. Es un intento directo de convertir el poder ejecutivo en una caja registradora privada.
Para quienes leen desde el Estado español, conviene aclarar lo básico. El IRS (Internal Revenue Service) es el organismo encargado de recaudar impuestos y perseguir el fraude fiscal en Estados Unidos. Depende del Departamento del Tesoro y está sometido a estrictas normas de confidencialidad. Filtrar una declaración de la renta es grave, pero también lo es pretender que el presidente controle simultáneamente al demandante, al demandado y a la estructura que debe defender el dinero público.
CUANDO EL PRESIDENTE CONTROLA AMBAS PARTES DEL JUICIO
El caso ha encendido todas las alarmas entre juristas, exresponsables públicos y organizaciones de vigilancia democrática. Un grupo de figuras con peso institucional ha presentado un escrito ante el tribunal federal del sur de Florida alertando de que estamos ante un supuesto de litigación colusoria, es decir, un proceso judicial viciado desde el origen porque quien gobierna controla las dos partes del conflicto.
Entre quienes han dado este paso están exresponsables del propio IRS, antiguas y antiguos cargos del Departamento de Justicia y organizaciones como Common Cause, Project On Government Oversight y Democracy Forward. Su advertencia es clara y demoledora: tratar este caso como si fuera un litigio ordinario amenaza la integridad del sistema judicial.
El problema no es solo ético. Es estructural. El Departamento de Justicia debería defender al Tesoro y al IRS frente a una reclamación multimillonaria sin base sólida. Pero ese mismo Departamento de Justicia responde, jerárquicamente, al presidente que reclama el dinero. El conflicto de intereses es total.
El escrito presentado ante el tribunal subraya además defectos jurídicos graves. La demanda se presentó fuera de plazo, contra el organismo incorrecto y con una cifra de daños sin justificación alguna. Los 10.000 millones no salen de ningún cálculo técnico. Salen del abuso de poder.
Por eso, las y los firmantes piden algo poco habitual pero imprescindible: que el tribunal intervenga activamente desde el inicio, exija explicaciones sobre su competencia, analice el conflicto de intereses, suspenda el procedimiento hasta que Trump deje el cargo y elimine de la demanda esa cifra desorbitada. También reclaman que se permita la participación de expertas y expertos independientes en derecho fiscal y separación de poderes.
CORRUPCIÓN NORMALIZADA Y BOTÍN DE GUERRA
Este episodio no surge en el vacío. Llega cuando Trump acumula un año completo de segundo mandato marcado por denuncias de corrupción, conflictos de intereses y enriquecimiento personal. Un análisis reciente del consejo editorial del New York Times cifra en al menos 1.400 millones de dólares el beneficio obtenido por Trump y su entorno familiar en el primer año tras su regreso a la Casa Blanca. Buena parte procede del negocio de las criptomonedas, pero no es lo único.
Empresas tecnológicas y mediáticas han cerrado acuerdos económicos con Trump. Donantes millonarios han recibido regulaciones favorables, retirada de investigaciones, contratos públicos y hasta indultos. El Estado funciona como moneda de cambio.
En ese contexto, la demanda contra el IRS no es una rareza jurídica. Es coherente con un modelo de poder donde lo público se gestiona como botín. Si el presidente puede demandar a Hacienda para quedarse con 10.000 millones, el concepto mismo de interés general queda liquidado.
Desde Common Cause lo han dicho sin rodeos. Estamos ante un intento de intimidar a la agencia tributaria para que entregue miles de millones de dólares de dinero público. No para reparar un daño real, sino para reforzar una narrativa de persecución y, de paso, llenar la caja.
Democracy Forward, que representa a las y los expertos que han alertado al tribunal, va más allá. Advierte de que este caso, si prospera, sentará un precedente devastador. Un presidente usando el aparato del Estado para enriquecerse mientras gobierna no es una desviación del sistema, es su corrupción abierta.
No hay aquí una disputa técnica sobre privacidad fiscal. Hay una pregunta política de fondo que interpela también a Europa y al Estado español. ¿Qué queda de la democracia cuando quien manda decide que las leyes, los jueces y los impuestos existen solo para servirle a él?
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Venezuela bajo los escombros: 1.450 muertos y una reconstrucción que no puede convertirse en negocio
Venezuela necesita rescate, atención sanitaria, agua, refugios, comida, comunicaciones, escuelas seguras, infraestructuras revisadas y viviendas habitables. Necesita que las niñas y los niños no duerman bajo lonas mientras los despachos calculan rentabilidades. Necesita que las trabajadoras y los trabajadores de emergencia tengan medios. Necesita que las familias sepan dónde están sus desaparecidos. Necesita ayuda sin chantaje, sin propaganda, sin bloqueo moral, sin convertir cada camión en una bandera.
El terremoto del 24 de junio no pidió pasaporte antes de matar. La respuesta tampoco debería pedir obediencia política para salvar. Entre los escombros no hay ideología que valga: hay vidas, y quien especula con ellas ya ha elegido bando.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir