Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La Casa Blanca premia a un defensor del régimen racista de los años ochenta mientras acusa a Pretoria de “genocidio blanco” y castiga su denuncia contra Israel ante la CPI.
El 26 de febrero, en plena tormenta diplomática entre Washington y Pretoria, Donald Trump decidió enviar un mensaje inequívoco al sur de África: nombró embajador en Sudáfrica a un hombre que en los años ochenta defendió el apartheid. No es una caricatura. Es una decisión oficial.
El elegido es Leo Brent Bozell III, de 70 años, licenciado en Historia del Arte, fundador en 1987 del Media Research Center y figura emblemática del ecosistema ultraconservador estadounidense. En los ochenta respaldó el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca sudafricana y atacó al Congreso Nacional Africano calificándolo de terrorista. En 2013, apenas cinco días después de la muerte de Nelson Mandela, afirmó que los medios “idealizaban” su figura.
No se trata de un desliz juvenil. Bozell defiende hoy la tesis del “genocidio blanco”, una narrativa conspirativa que acusa al Gobierno sudafricano de promover confiscaciones de tierras y crímenes sistemáticos contra la minoría afrikáner. Con esa coartada impulsa la acogida de personas blancas sudafricanas como refugiadas en Estados Unidos. Convertir a antiguos privilegiados en víctimas oficiales es una operación ideológica de manual.

UN NOMBRAMIENTO COMO PROVOCACIÓN DIPLOMÁTICA
La designación llega en un momento explosivo. Desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca en noviembre de 2024, la relación bilateral se ha deteriorado con rapidez. Washington expulsó al representante sudafricano en marzo de 2025 tras la denuncia presentada por Pretoria contra Israel ante la Corte Penal Internacional por genocidio en Gaza. Para la administración estadounidense, Sudáfrica cruzó una línea roja al señalar a uno de sus aliados estratégicos.
El conflicto se amplió en el G-20. Trump se negó a asistir a la cumbre celebrada en Johannesburgo en noviembre de 2025 y presionó hasta forzar que Sudáfrica se apartara durante un año del foro coincidiendo con la presidencia estadounidense en 2026. La diplomacia de la humillación como método.
En ese contexto, enviar a Pretoria a un activista ideológico sin experiencia diplomática relevante no parece un gesto de distensión. Es una señal de castigo político. El propio Bozell lo dejó claro ante el Senado en octubre de 2025: prometió “exponer las objeciones” de Washington a la deriva geoestratégica sudafricana, en alusión a sus vínculos con Rusia, China e Irán. También anunció su intención de presionar al Gobierno de Cyril Ramaphosa para que actúe contra los supuestos crímenes contra la minoría blanca.
No hablamos solo de retórica. Estados Unidos es el segundo socio comercial de Sudáfrica tras China. Las exportaciones sudafricanas a Norteamérica —platino, metales preciosos, vehículos y diamantes— sostienen miles de empleos. Las importaciones estadounidenses incluyen maquinaria, combustibles y productos químicos. Sin embargo, los aranceles impuestos por Trump han llegado al 30% en el caso sudafricano. La presión económica acompaña a la ofensiva ideológica.
LA INTERNACIONAL REACCIONARIA Y EL MITO DEL “GENOCIDIO BLANCO”
El relato del “genocidio blanco” no nace en Pretoria. Circula desde hace años en foros supremacistas y ha sido amplificado por sectores de la derecha radical internacional. Su función es clara: invertir la historia. Convertir a quienes sostuvieron un sistema legal de discriminación racial hasta 1994 en víctimas contemporáneas. Borrar décadas de opresión estructural bajo el apartheid y presentar las políticas de reforma agraria como persecución étnica.
La Sudáfrica actual tiene problemas graves: desigualdad extrema, violencia, corrupción. Pero no existe ninguna resolución internacional que avale la idea de un exterminio planificado de la minoría blanca. Lo que sí existe es una herida histórica que todavía condiciona la distribución de la tierra y la riqueza.
Mientras tanto, la Casa Blanca premia a un dirigente cuyo entorno familiar simboliza el trumpismo más militante. Su hijo, Leo Brent Bozell IV, participó en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 y fue condenado a 45 meses de prisión antes de recibir un perdón presidencial. El mensaje es transparente: la lealtad ideológica tiene recompensa.
Trump había anunciado en enero de 2025 que Bozell dirigiría la Agencia de EE UU para los Medios Globales. Dos meses después cambió de plan y lo envió a Pretoria. La embajada como trinchera cultural.
Sudáfrica ha aceptado el nombramiento y está previsto que Bozell presente credenciales en abril de 2026. El gesto formal no oculta la tensión de fondo. La crisis no es solo bilateral. Es parte de una pugna global por el relato, donde las y los diplomáticos dejan de ser mediadores para convertirse en arietes ideológicos.
Cuando una potencia que ha intervenido militarmente en decenas de países decide acusar a otra de genocidio sin pruebas sólidas y envía como representante a un defensor histórico de un régimen racista, no estamos ante un simple movimiento administrativo. Estamos ante la normalización de la provocación como política exterior.
Y esa normalización no busca diálogo. Busca imponer una versión del mundo donde la memoria histórica se reescribe al servicio del poder.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir