La ofensiva de la Casa Blanca pretende vaciar de garantías democráticas las legislativas de 2026 para blindar el poder republicano.
EL ATAQUE AL DERECHO AL VOTO
Donald Trump anunció este 18 de agosto que firmará una orden ejecutiva para eliminar el voto por correo y las máquinas de votación antes de las elecciones legislativas de 2026. La maniobra no se presenta como lo que es —una operación de amputación democrática— sino como una supuesta cruzada por la “honestidad electoral”. El discurso es calcado al de 2020, cuando se negó a aceptar su derrota e incendió el Capitolio con su retórica de fraude.
El expresidente republicano afirmó que “los estados son meramente un agente del Gobierno Federal” en materia de conteo y tabulación de votos, negando en la práctica el sistema federalista que sostiene la Constitución de Estados Unidos desde 1787. Nunca un presidente había reivindicado de manera tan abierta el poder de suprimir la autonomía electoral de los estados. El golpe institucional no necesita tanques, basta con un decreto redactado en el Despacho Oval.
Trump repitió en su red social Truth que el voto por correo es “una estafa” que solo favorece a los demócratas. La ironía es evidente: en 2020, más de 33 millones de personas votaron por correo, incluidos millones de republicanos en estados rurales. Pero el dato no importa. La estrategia es otra: sembrar la sospecha, ahogar la participación y limitar la democracia a quienes puedan desplazarse físicamente a las urnas bajo condiciones cada vez más restrictivas.
EL CAMINO HACIA UN RÉGIMEN SIN GARANTÍAS
La ofensiva de Trump no llega aislada. A la eliminación del voto por correo se suma la amenaza de prohibir las máquinas de recuento y sustituirlas por papeletas de “alta seguridad con marcas de agua”, un argumento sin base técnica pero útil para construir la apariencia de transparencia mientras se reduce la accesibilidad al sufragio. Según la Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU., el 92% de las jurisdicciones usaron máquinas de tabulación en 2022. Desmantelarlas en apenas un año supondría un colapso logístico diseñado para justificar retrasos, impugnaciones y caos.
Paralelamente, el trumpismo impulsa el rediseño de distritos electorales para maximizar la ventaja republicana y la manipulación del Censo con el fin de rebajar el peso electoral de estados con mayor diversidad. El paquete completo responde a una lógica clara: gobernar contra la mayoría social a través de la ingeniería institucional. El fraude no está en los votos, sino en el intento de que millones de personas dejen de poder ejercerlos.
La fecha no es casual. En noviembre de 2026 se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Trump se juega su frágil mayoría legislativa en los dos últimos años de su segundo mandato. Por eso acelera medidas que colocan a Estados Unidos en la senda de un régimen sin garantías básicas, donde las elecciones se convierten en rituales controlados desde arriba. Lo que antes era “gerrymandering” ahora es directamente despojo democrático.
El asalto se reviste de patriotismo, pero detrás se esconde la misma lógica que ha guiado a cada autócrata: quien controla el voto controla el poder, y quien controla el poder controla la narrativa del fraude. Estados Unidos, que se presenta como faro de la democracia liberal, puede entrar en noviembre de 2026 en la penumbra de una democracia simulada.
También te puede interesar
INTERNACIONAL
Música que incomoda: los artistas que están pagando un precio por no callarse
16 septiembre 2026
Conociendo a Macklemore: mucho más que el tipo de Thrift Shop
16 septiembre 2026
Marco Rubio y la fabricación del nuevo enemigo: ahora el terrorista eres tú
9 septiembre 2026
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
16 julio 2026Related posts
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
A FONDO: ¿Quién GANA con el CAOS en CEUTA? #Reportaje SR
¿Qué ocurre cuando las personas dejan de ser tratadas como seres humanos y pasan a utilizarse como herramientas políticas? En este nuevo #ReportajeSR de Spanish Revolution, Léa Gugelmann analiza a fondo la…
THUNDERFORGE – El PENTÁGONO se echa en manos de la INTELIGENCIA ARTÍFICIAL #ReportajeS
El Pentágono ha dado un paso sin precedentes: poner la toma de decisiones y la estrategia militar en manos de la inteligencia artificial. Patricia Salvador te cuenta en este #ReportajeSR cómo, a…