Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El fundador de Telegram no ataca a Sánchez por principios democráticos, sino por dinero, poder y una alianza estratégica con Elon Musk que convierte la privacidad en mercancía.
El envío de una alerta masiva a millones de teléfonos móviles en España por parte de Pavel Durov no es un gesto inocente ni una cruzada ética por la libertad de expresión. Es una operación política, económica y comunicativa sin precedentes recientes en Europa. Un magnate extranjero utilizando la infraestructura privada de una plataforma de mensajería para intervenir directamente en el debate público de un país concreto, señalando a su presidente y agitando el miedo a un supuesto “Estado de vigilancia”.
La secuencia importa. Apenas 24 horas antes, Elon Musk había llamado “tirano” y “traidor” a Pedro Sánchez por anunciar una regulación más estricta de las redes sociales. Al día siguiente, Dúrov activa un canal oficial de Telegram para enviar un mensaje político a la ciudadanía española. Dos grandes actores del poder tecnológico reaccionando de forma sincronizada contra un Gobierno democrático por intentar imponer límites legales a plataformas que operan con un control aún muy limitado.
No se trata de una discusión abstracta sobre libertades. El mensaje de Dúrov ataca dos medidas concretas anunciadas por el Ejecutivo: la prohibición de acceso a redes sociales a menores de 16 años y el refuerzo de la responsabilidad de las plataformas ante la difusión sistemática de contenidos ilícitos. Medidas que no son una anomalía española, sino parte de un debate abierto en toda la Unión Europea tras años de inacción frente a la desinformación, los discursos de odio y los delitos graves cometidos a través de entornos digitales.
Que un empresario multimillonario utilice una notificación del sistema para deslegitimar políticas públicas es, en sí mismo, una prueba de por qué la regulación no solo es legítima, sino necesaria.

El negocio detrás del discurso de la “libertad”
Dúrov presenta la verificación de edad como una amenaza directa a la privacidad, obviando que el Gobierno español participa en un proyecto piloto europeo orientado a verificar la edad sin identificar a las personas adultas. El argumento del “fin del anonimato” funciona como espantajo ideológico, pero no se sostiene en los términos técnicos reales del debate.
En paralelo, Telegram ha explorado acuerdos comerciales vinculados al desarrollo de inteligencia artificial. En 2024 se anunció la posibilidad de una integración del asistente Grok, desarrollado por la empresa xAI, propiedad de Elon Musk. Aunque Telegram sostiene que dicho acuerdo no llegó a materializarse ni implicó cesión de datos de usuarios a terceros, el anuncio generó una fuerte polémica por la opacidad del proceso y por el modelo de negocio de las compañías implicadas. La contradicción es evidente: la privacidad se invoca como principio cuando hay regulación, pero se relativiza cuando entran en juego intereses económicos estratégicos.
Responsabilidad de plataforma y doble moral
Quienes concentran un enorme poder comunicativo global se presentan como víctimas del autoritarismo estatal. Quienes gestionan infraestructuras donde operan redes de desinformación como Alvise Pérez o Vito Quiles se erigen en guardianes de la libertad. La neutralidad proclamada por Telegram no elimina el impacto político real de sus decisiones técnicas y comunicativas, especialmente cuando se utilizan para intervenir de forma directa en debates públicos nacionales.
El mensaje masivo enviado a los usuarios españoles no es un acto de valentía cívica. Es una advertencia corporativa. Si reguláis, reaccionamos. Si ponéis límites, utilizamos nuestra infraestructura para presionar.
Cuando los tecno-oligarcas hablan de libertad, no hablan de derechos civiles. Hablan de libertad empresarial para no rendir cuentas.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir