Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
En una charla Carlos Taibo ha expuesto 6 datos que contribuyen a entender (no compartir) la guerra.
Carlos Taibo ha contemplado 6 datos que reflejan «cual es el escenario en el que ha cobrado cuerpo la intervención militar rusa en Ucrania».
«¿Cuál es el primero de esos datos?», se pregunta el pensador. «Creo yo que haríamos mal en olvidar que Rusia, en relación con el mundo occidental en los 30 últimos años lo ha probado todo y entre lo que he aprobado ha estado una política, manifiestamente, colaboradora connivente, y aquí ostente que en el mundo occidental, Estados Unidos, no dudó en proseguir con los programas vinculados con el llamado escudo antimisiles, que con toda evidencia, respondía al propósito de reducir la capacidad disuasoria de los arsenales nucleares ruso y chino», contextualiza Taibo.

«Estados Unidos no dudó en apoyar una nueva ampliación de la OTAN, que en este caso beneficio a 3 repúblicas ex soviéticas, las 3 del Báltico. Estados Unidos se negó a dar las bases militares, únicamente provisionales, que había perfilado en el otoño del año 2001 en el Cáucaso y en Asia Central para sacar adelante su intervención en Afganistán», prosigue.
«Estados Unidos no dudó en respaldar las llamadas revoluciones de colores, que auparon a gobiernos hostiles a Moscú en países como Georgia, Ucrania y Kirguistán», continúa Taibo.
«El Presidente ruso, Putin, es en buena medida el producto de la ignominia occidental», sentencia de forma rotunda.
«El tercer elemento de balance, creo yo, que la guerra ucraniana de estas horas es el producto de una colisión entre imperios, de tal manera que resulta muy difícil apreciar por detrás una colisión entre sistemas políticos y, más aún, una tensión entre cosmovisiones ideológicas, a mi entender».
«Es evidente que estamentos importantes de la República de Ucrania ejercen una influencia poderosa, circuitos de la extrema derecha, pero describir Ucrania como un país marcado indeleblemente por los códigos de la extrema derecha es simplificar un panorama».
Por otro lado, «quien piense que el proyecto de Putin y sus aliados locales en el Donbas, tiene algo que ver con el antifascismo, está muy ciego ante la realidad».
«¿En qué consiste ese proyecto?», se cuestiona Taibo, quien concluye que «en un discurso nacional integrado, que a menudo sin nacionalismo de base étnica en la defensa de los valores tradicionales y de la familia en la consideración de la Iglesia ortodoxa como un baluarte principal del proyecto correspondiente en el dominio, en mi modo, de los oligarcas y en lacerantes desigualdades sociales».
«Cuarto elemento importante, el gas natural. Esto da que pensar, porque se ha dicho muchas veces, y con razón, que la Unión Europea arrastra una delicada dependencia con respecto a los suministros del gas natural ruso. Es verdad, pero se olvida argumentar, en paralelo, que Rusia arrastra una dependencia con respecto a la Unión Europea. ¿Por qué? Porque no tiene un comprador alternativo en el corto y en el medio plazo para ese gas natural».
«Quinta de mis observaciones. Creo que tenemos que acostumbrarnos a palpar lo que voy a describir como guerras sucias. Intuyo que en el futuro va a haber muy pocos conflictos con un carácter similar a los de Palestina o el Sáhara Occidental, en los cuales es extremadamente sencillo identificar agresores y víctimas».
«Sexto y último elemento. Una interpretación la relación ruso-china es más compleja y menos florida de lo que una primera lectura invitaría concluir».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir