El asesinato de Charlie Kirk y la hipocresía de una democracia enferma
Ni los discursos de odio justifican la violencia. Pero tampoco la violencia justifica seguir ignorando el odio.
YouTube quiere borrar Palestina: la censura contra Mikrat desnuda el poder del lobby sionista
Cantar contra un genocidio se castiga más que blanquear dinero del narco. Esa es la escala de valores de YouTube.
Israel bombardea Doha: los líderes de Hamás sobreviven al intento de asesinato
El ataque israelí contra Catar buscaba descabezar a la delegación palestina que negociaba un alto el fuego. Fracasaron: los dirigentes salieron vivos.
Trump amenaza a Brasil con su “poder militar” para salvar a Bolsonaro
Un eco del 64: Washington vuelve a preferir a un golpista que a un pueblo soberano
Culpable: la ineludible dimisión de Von der Leyen por Gaza y Trump
El silencio frente al genocidio y la claudicación ante Washington hacen insostenible su permanencia en la Comisión Europea.
El dibujo obsceno que expone a Trump
Un presidente atrapado entre sus mentiras, sus viejas amistades y su propio cinismo
Un dron ataca el barco principal de la flotilla hacia Gaza en un puerto de Túnez
El ataque contra el “Family”, barco que debía transportar a Greta Thunberg y al comité directivo de la Global Sumud Flotilla, eleva la intimidación israelí fuera de Gaza y desafía la soberanía tunecina.
Los gigantes de la sanidad en EE.UU. engordan sus beneficios gracias a Trump mientras niegan atención a pacientes
Siete corporaciones sanitarias han esquivado 34.000 millones en impuestos desde 2017 y han empeorado la atención médica.
Israel acelera la anexión de Cisjordania mientras Occidente promete reconocer a Palestina
El genocidio en Gaza sirve de coartada para un plan colonial que convierte en humo la solución de los dos Estados
Cómo frenar el hambre en Gaza
El genocidio se sostiene sobre un crimen antiguo: convertir la comida en un arma. Frenarlo es una obligación colectiva.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
STARSHIELD: la GUERRA PRIVADA (con dinero público) de MUSK #ReportajeSR
¿Es Elon Musk más poderoso que un Estado? Analizamos cómo SpaceX ha dejado de ser una empresa de cohetes para convertirse en el «sistema nervioso» de la guerra moderna. Desde el uso…
HANOVER INSTITUTE: cómo ISRAEL está HACKEANDO ChatGPT para engañarte #ReportajeSR
En este nuevo reportaje de SpanishRevolution, Patricia Salvador desvela una de las operaciones de desinformación más sofisticadas hasta la fecha: la creación del falso «Hanover Institute». ¿Cómo es posible publicar más de…
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