Siete corporaciones sanitarias han esquivado 34.000 millones en impuestos desde 2017 y han empeorado la atención médica.
EL REGALO FISCAL DE TRUMP A LA SANIDAD PRIVADA
El informe publicado por Americans for Tax Fairness y Community Catalyst es demoledor: siete de las mayores compañías de seguros, hospitales y farmacias de Estados Unidos han esquivado más de 34.000 millones de dólares en impuestos desde la aprobación de la reforma fiscal de Donald Trump en 2017. La promesa de que rebajar la carga impositiva serviría para mejorar salarios y servicios se ha convertido en un fraude a gran escala.
Las corporaciones estudiadas —Centene, Cigna, Elevance (antes Anthem), Humana, HCA Holdings, Universal Health Services y el gigante farmacéutico CVS— han visto cómo sus beneficios medios crecían un 75% tras la ley, pasando de 21.000 millones a 35.000 millones de dólares anuales. ¿El tipo efectivo de impuestos? Prácticamente el mismo, pero con más trampas legales para desviar fondos a paraísos fiscales y multiplicar sus dividendos.
Cigna, por ejemplo, evitó pagar 181 millones de dólares en impuestos gracias a los 2.500 millones que mantenía en cuentas offshore. Lejos de invertir ese ahorro en atención a pacientes, estas empresas lo destinaron a recomprar acciones y a inflar los bolsillos de sus accionistas y directivos. Las recompras de acciones se dispararon un 42% y los dividendos un 133%, alcanzando los 5.600 millones de media en apenas siete años.
Mientras tanto, los ejecutivos de estas corporaciones recibieron un aumento de 100 millones de dólares en sueldos y bonus, un 42% más, mientras que las y los trabajadores rasos apenas vieron crecer su salario en 14.000 dólares en el mismo periodo, un 24%. Los dueños del negocio de la salud se enriquecen obscenamente mientras quienes sostienen el sistema apenas reciben migajas.
PACIENTES ABANDONADOS Y NEGOCIO DEL RECHAZO
Lo más perverso no son solo los beneficios obscenos. El informe muestra cómo las aseguradoras han incrementado la práctica sistemática de denegar tratamientos y coberturas. En el caso de Centene, el 93% de las negativas de autorización fueron revocadas en apelación, lo que demuestra que la mayoría eran injustificadas. Cigna llegó al 86%, Elevance/Anthem al 71% y Humana al 65%.
La lógica es clara: decir “no” de entrada para ahorrar costes, confiando en que la mayoría de pacientes no recurrirán. Un modelo que la propia ProPublica bautizó como el “negocio de las denegaciones”. Empresas como EviCore, propiedad de Cigna, incluso venden su servicio a otras aseguradoras alardeando de que logran aumentar un 15% las negativas de cobertura.
A este entramado se suma la denuncia constante contra cadenas hospitalarias como HCA y Universal Health Services, que se beneficiaron de 5.500 millones de dólares cada una en ahorros fiscales gracias a Trump mientras son acusadas de facturación abusiva y condiciones indignas de tratamiento. Pacientes maltratados, facturas infladas y miles de millones en dividendos: el capitalismo sanitario en su forma más brutal.
El informe concluye con un aviso que debería ser obvio pero sigue ignorándose: “El beneficio corporativo no puede estar por encima de la calidad asistencial. En sanidad, la obsesión por maximizar ganancias pone en riesgo la vida de la población”. En un país donde la salud es mercancía, el lema no es “primero los pacientes” sino “primero los accionistas”.
La democracia se mide también en la forma en que se cuida la vida de su gente. Y en Estados Unidos, desde la reforma fiscal de 2017, los multimillonarios del sector salud han ganado, y los pacientes han perdido.
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