Más de veinte años después de Irak: no cometamos el mismo error
En 2003, España fue arrastrada a una guerra ilegal basada en mentiras pese al rechazo masivo de la ciudadanía. Dos décadas después, la memoria de aquel desastre debería servir para impedir que la historia vuelva a repetirse.
A Feijóo y Abascal les huele la boca a Trump
PP y Vox atacan el ‘no a la guerra’ mientras repiten el papel que ya jugaron en 2003: justificar bombardeos y vender obediencia como patriotismo.
Manual de resistencia
La negativa a participar en el ataque a Irán revela algo poco habitual en la política internacional: un Gobierno que se niega a seguir al imperio cuando exige guerra.
El PP más ultraderechista: del debate migratorio al discurso esclavista en Europa
La derecha española lleva la regularización de 500.000 personas a Estrasburgo y termina abrazando el argumentario ultra más obsceno
Bulos sobre raíles y responsabilidades a plazos
Cuando la mentira corre más rápido que el tren y la inversión llega tarde, la política decide si explica o se esconde.
Epstein no era una anomalía: era el sistema
La nueva desclasificación de más de tres millones de documentos vuelve a señalar que el pederasta no operó en los márgenes, sino en el corazón del poder político, económico y mediático
El PP no se contagió de Vox: llevaba la xenofobia de serie
La derecha española no radicalizó su discurso migratorio por presión externa. Lo construyó, lo normalizó y lo sostuvo durante décadas desde el poder.
Regularizar no es un gesto: es romper el chantaje de la ilegalidad
Cuando el odio se normaliza, reconocer derechos se convierte en un acto político incómodo
La regularización y el odio organizado: cuando la derecha compite por la crueldad
Medio millón de personas saldrán de la clandestinidad administrativa mientras PP y Vox convierten el racismo en estrategia electoral, negando hechos, datos y su propia historia.
Los siete jueces que han decidido el futuro del fiscal general
La sentencia contra Álvaro García Ortiz no es solo un fallo judicial. Es un nuevo capítulo en la larga batalla por el control del poder en España.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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