Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Ni el Gobierno ni la oposición entienden que detrás de cada cuota hay una persona al límite de la resistencia económica.
UN SISTEMA QUE NO ESCUCHA A QUIEN LO MANTIENE
El Gobierno ha vuelto a poner a los autónomos en el punto de mira. La nueva propuesta del Ministerio de Seguridad Social prevé subir las cuotas entre 217 y 796 euros anuales a partir de 2026, dentro de una reforma iniciada en 2022 para que el colectivo cotice por sus “ingresos reales” en 2032. Una década de transición para un sistema que sigue sin entender la realidad de quien trabaja por cuenta propia.
La ministra Elma Saiz insiste en que “no es un impuesto, sino una mejora en la protección social”. Pero cuesta verlo así cuando casi el 40% de los autónomos vive por debajo del salario mínimo, encadenando meses irregulares, facturas impagadas y jornadas sin fin. Se les pide “sosiego”, pero el sosiego no paga el alquiler ni la cuota de la luz.
El argumento oficial suena razonable: quien gana más, paga más. El problema es que la facturación no equivale a beneficio, y la mayoría de los autónomos sobrevive con márgenes tan estrechos que cualquier subida los empuja al cierre. Un autónomo que factura 900 euros al mes no está “bajamente cotizando”, está tratando de no hundirse.
Antes de la reforma, el 85% cotizaba por la base mínima. No por egoísmo, sino por pura supervivencia. El resultado es conocido: pensiones un 30% más bajas, prestaciones de enfermedad insuficientes y un paro de autónomos que apenas llega a una minoría. La promesa de “mayor protección social” suena hueca cuando el sistema no garantiza ni siquiera estabilidad económica.
NI LA DERECHA NI EL GOBIERNO ENTIENDEN EL PROBLEMA
La reforma de 2022 fue impulsada por el PSOE con el apoyo de Unidas Podemos, bajo el argumento de que equipararía las condiciones de los autónomos con las de los asalariados. Tres años después, el resultado es un sistema más caro, más complejo y con la misma precariedad de fondo.
La derecha ahora habla de “sablazo fiscal”, pero ni entonces presentó alternativas ni hoy plantea soluciones estructurales. El PP aprovecha el malestar para hacer campaña, mientras olvida que durante su etapa de gobierno dejó a los autónomos con una protección social raquítica y un paro prácticamente inexistente.
El Ejecutivo, por su parte, se refugia en el discurso técnico de la sostenibilidad y la equidad, sin atender a la realidad diaria de millones de trabajadores que pagan religiosamente cada mes aunque no sepan cuánto ingresarán el siguiente. La izquierda que prometía justicia social ha acabado construyendo un modelo de cuotas que castiga a los más vulnerables con la misma lógica burocrática de siempre.
Las asociaciones del sector tampoco han logrado romper el cerco. ATA (vinculada a la CEOE) repite el eslogan del “sablazo”, UPTA (ligada a UGT) bendice la reforma y UATAE (de CCOO) pide ajustes menores. Ninguna aborda lo esencial: que un sistema justo no puede sostenerse sobre la precariedad permanente de quienes lo mantienen.
El Ministerio presume de que “los autónomos con menores ingresos seguirán pagando menos que en 2022”, pero omite que la inflación desde entonces ha superado con creces esa diferencia. En la práctica, muchos pagarán más por ganar menos.
Cotizar por lo que se gana solo es justo si se puede vivir de lo que se gana.
Hoy, el Estado exige estabilidad a los que viven del desequilibrio, regularidad a quienes trabajan en la incertidumbre, y sacrificio a quienes ya no tienen nada más que sacrificar.
Los autónomos no piden privilegios. Piden ser escuchados.
Y en este país, eso sigue siendo demasiado pedir.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir