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17 May 2022
DESTACADA, INTERNACIONAL

¿Por qué España ha decidido regalar el Sáhara a Marruecos?: Las claves más allá de los titulares 

El Gobierno de Pedro Sánchez considera que el plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental es “la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso”.

 

Es “la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso”, afirmó el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, haciendo referencia al plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental, en una carta remitida a Mohamed VI y que confirmó, con posterioridad, La Moncloa.

Se produce así un viraje en cuanto a la posición de España sobre la región, contraviniendo el designio de descolonización y las resoluciones de Naciones Unidas.

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«Es obvio que hemos tenido un problema serio con Marruecos después de que se redactara aquel programa electoral”, aseguran desde Presidencia del Gobierno en relación al propio programa del PSOE, donde se explicita:

«Promoveremos la solución del conflicto de Sáhara Occidental a través del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, que garantizan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Para ello, trabajaremos para alcanzar una solución del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui, así como para fomentar la supervisión de los derechos humanos en la región, favoreciendo el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario, con la participación de Mauritania y Argelia, socios claves de España, que el enviado de la ONU para el Sahara Occidental está propiciando”. 

En rueda de prensa en Barcelona, el ministro de Exteriores se felicitó de que los dos países inicien una “nueva etapa” en su relación basada en el “respeto mutuo” y la “integridad territorial”.

Se alinea así España con los últimos movimientos geopolíticos del norte de Europa y Estados Unidos, ante una sustantiva pérdida hegemónica sobre el continente africano y en medio de una guerra de posiciones por el control energético.

La pérdida del poder occidental sobre África

Tras el inicio de la nueva ruta de la seda, La franja y la Ruta, China ha encontrado en el continente africano una relación tangible para propiciar su expansión económica.

Los intereses sobre el continente pasan, sin duda, por la gran cantidad de recursos energéticos y materiales que este posee, así como también la posibilidad de ampliar el mercado en pleno auge.

También ha crecido a la par la inversión rusa, que ha triplicado su comercio en la última década.

África posee un tercio de las reservas minerales del mundo y países como Nigeria o Argelia – claves en este conflicto – poseen importantes reservas energéticas de gas y petróleo.

Esto contrasta con la pérdida de influencia de Estados Unido, que se ha visto superada por China como principal socio comercial en África. La Ley de Crecimiento y Oportunidades para África estadounidense (AGOA, por sus siglas en inglés), aprobada en 2000, no ha impedido que entre 2006 y 2016 las exportaciones de África subsahariana a EE. UU. cayeran en dos tercios.

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, lo resumía recientemente al encomiar la diplomacia al estilo chino que, a su juicio, es «mucho mejor» que el «doble rasero» aplicado por Occidente.

Sin adversario tras el fin de la Guerra Fría Estados Unidos solamente ha cedido parte del pastel a cuenta gotas, la región del Sahel a Francia y a la UE al completo el potenciamiento de Marruecos como control fronterizo.

Francia por su parte el pasado mes de febrero anunciaba su retirada de Mali, poniendo prácticamente fin a los nexos en el Sahel, donde hasta el momento se encontraban desplegados, hay unos 25.000 soldados del país galo y sus aliados.

Plan de la UE Global Gateway en Marruecos

En diciembre de 2021 la Unión Europea presentaba una herramienta, el plan Global Gateway que pretende entrecortar los lazos de la expansión de la nueva ruta de la seda china.

Este plan de financiación e inversiones pretende movilizar, según lo expuesto, hasta 300.000 millones de euros en recursos públicos y privados, donde la principal piedra grial serían 135.000 millones del Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible Plus, a los que podrían añadirse otros 25.000 millones del Banco Europeo de Inversiones.

Dos meses después la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaba en su primera visita oficial a Rabat que la Unión Europea invertirá 1.600 millones de euros en subvenciones para el país entre 2021 y 2027.

“Marruecos es el primer socio de la UE en África. Vayamos más rápido con nuestra Asociación Verde por un desarrollo sostenible”, justificaba Von der Leyen.

La Unión Europea se mantiene así y prepondera como principal socio de Marruecos. De ahí proviene el 53,1% de sus importaciones y ahí destina el 66,7% de todo lo que exporta.

Estados Unidos busca retomar su poder

No ha sido solamente la Unión Europea, ya que hace escasamente una semana el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, se reunía con el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Musa Faki Mahamat con el objetivo de reforzar el compromiso del presidente de Estados Unidos, Joe Biden con África.

«Faki y Sullivan han hablado de trabajar juntos y a través de instituciones multilaterales como la Unión Africana y las Naciones Unidas para hacer frente a los desafíos globales actuales», informaba en un comunicado la Casa Blanca.

Así, Sullivan destacaba las áreas en las que Estados Unidos y la Unión Africana tienen «interés» en trabajar juntos para «restaurar la democracia en Malí, Burkina Faso y Guinea, apoyar las transiciones frágiles en Sudán y Chad, y trabajar hacia un futuro pacífico y estable para Etiopía y Somalia».

A la par el Gobierno de Estados Unidos reiteraba, mediante Wendy Sherman, que el plan de Marruecos para el Sáhara Occidental es una iniciativa «seria, creíble y realista».

El Polisario cree que España sucumbe al «chantaje permanente de Marruecos»

Por su parte, el representante del Frente Polisario para España, Abdulah Arabi, ha considerado este viernes que España «se equivoca» y que ha sucumbido a la presión y chantaje permanente de Marruecos, al aceptar la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la base para la resolución del conflicto.

Según declaraciones de Arabi difundidas por la Televisión Saharaui, se trata de unas presiones que Marruecos lleva ejerciendo de manera insistente con el único objetivo de intentar condicionar el posicionamiento del Gobierno de España con respecto al Sáhara Occidental.

«Creemos que el Gobierno de España se ha equivocado y ha pagado un peaje para restablecer las relaciones con Marruecos», ha subrayado.

Arabi ha asegurado que se trata de una posición que no se corresponde con la responsabilidad jurídica y política de España en el conflicto del Sáhara y que la única solución posible es aquella que elija el pueblo del Sáhara.

También en un Comunicado Oficial el Frente Polisario considera que «la posición expresada por el gobierno español está absolutamente en contradicción con la legitimidad internacional. Las Naciones Unidas, la Unión Africana, la Unión Europea, la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal de Justicia Europeo y todas las organizaciones regionales y continentales no reconocen ninguna soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental».

Las fronteras con Marruecos

Lo últimos tiempos han mantenido en constante chantaje las fronteras de Ceuta y Melilla y la decisión de Sánchez se ha leído en clave nacional como un intento, aupado con el respaldo de Bruselas, por la cesión a Marruecos el Sáhara Occidental para soliviantar la presión.

Pero «no hay ningún beneficio de realizar este movimiento ahora”, explica a la Cadena Ser el periodista de El Confidencial Ignacio Cembrero, experto en las relaciones entre Marruecos, España y el Sáhara Occidental.

“Lo que obtiene España es la normalización de las relaciones, por lo que tendremos ahora tráfico de pasajeros a través del estrecho, cerrado desde hace más de dos años por parte de Marruecos”.

“Además, se reabrirán las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla y quizás también se reduzca la inmigración irregular. Casi la totalidad de las personas que han llegado proceden del Sahara Occidental o del sur de Marruecos, es decir, territorios controlados por Rabat. En definitiva, la inmigración irregular es un arma de presión que se utiliza para doblegar al Gobierno de España”, añade Cembrero, sosteniendo la posición del Frente Polisario.

Gas argelino

Después del estallido mediático de la decisión del ejecutivo de S´anchez la vista apuntó a Argelia, proveedora de más de un 20% del gas español. La relevancia de este ha sido magnánimo en los últimos años, pero cabe destacar que en los últimos meses los movimientos tectónicos de la geopolítica internacional Estados Unidos le ha relegado como principal proveedor en la península ibérica.

El 24 de agosto, el gobierno argelino decidió cortar el suministro a través del gasoducto que enlaza ese país con Algeciras a través de territorio marroquí, dejando abierto el gaseoducto directo hacia Almería.

Meses más tarde Estados Unidos comenzaría a ser el principal exportador de gas natural a España, así lo revelaba el boletín estadístico de Enagás, el operador del sistema gasista español, que indica que España compró 12.472 gigavatios hora (GWh) de gas natural a Estados Unidos, frente a los 8.801 procedentes de Argelia.

De este modo, el peso del gas natural de origen estadounidense supuso el 32,9% del total de las importaciones españolas, mientras que Argelia ocupa la segunda posición con el 23,2%.

Tras el estallido de la guerra en Ucrania, EEUU y la UE, presionaron a Argelia para que aumentara el suministro de gas hacia Europa reabriendo el gasoducto Magreb-Europa, pero las autoridades argelinas habrían rechazado esta vía

Por parte de Estados Unidos fue la misma Wendy Sherman quien hizo la petición ante el objetivo de Occidente de reducir su dependencia del gas ruso, en el contexto de la guerra en Ucrania.

Ahora está por ver el próximo movimiento del país norteafricano ante la nueva posición occidental.