Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
A pesar de los llamados del líder del PP a la transparencia en la gestión pública, su partido no cumple con las obligaciones legales de hacer públicos los sueldos de sus dirigentes
«La mentira es el lenguaje del mal», dijo una vez el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno. Y si hay un ámbito donde la mentira parece ser una práctica común, es la política. Los políticos, independientemente de su ideología, a menudo utilizan la falsedad como herramienta para conseguir sus objetivos. Ya sea para ganar votos, para justificar una decisión impopular o para ocultar información, las mentiras políticas son una constante en nuestra sociedad. Pero, ¿qué impacto tienen estas mentiras en la democracia y en la confianza de los ciudadanos en sus líderes?
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha hecho un llamado a la transparencia en la gestión pública en varias ocasiones, denunciando la opacidad del Gobierno y comprometiéndose a ofrecer toda la información si llega a la Moncloa. Sin embargo, el PP no cumple con la obligación de hacer públicos los sueldos de sus dirigentes, incluyendo el salario del presidente, la dirección y la tesorería, tal como lo exige la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno aprobada hace una década bajo la mayoría absoluta de su propio partido y con Mariano Rajoy como presidente.
El PP ha atacado al Gobierno en diversas ocasiones con la falta de transparencia, tanto en el ámbito nacional como internacional. El llamado caso Mediador ha dado pie a otros dirigentes del PP a reclamar claridad al Ejecutivo, exigiendo la revelación de los nombres de los diputados que se reunieron con el supuesto conseguidor de la trama y solicitando una comisión de investigación parlamentaria sobre el escándalo.
El PP también ha utilizado la gestión de los fondos europeos para socavar al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, pero el intento de Feijóo de usar de forma partidista una misión del Parlamento Europeo, incluso para asuntos como la ley del ‘sólo sí es sí’, no ha podido esgrimir ningún titular favorable en su favor.
Sin embargo, el PP incumple la Ley de Transparencia al no hacer públicos los sueldos de sus dirigentes, a pesar de que la ley obliga a hacerlo, y su sitio web de Transparencia contiene muchos enlaces que no funcionan, llevan a páginas inexistentes o apuntan a documentos de hace años. El partido no ha respondido a las preguntas de los medios sobre la ausencia de información.
También en el Senado
En la Cámara Alta, la declaración de bienes de Feijóo no incluye sus retribuciones adicionales al sueldo de senador. Aunque fue nombrado líder del PP en abril de 2022, no asumió su cargo en Madrid hasta finales de mayo, lo que le permitió declarar solo el salario que recibió en 2021 como presidente de la Xunta. La normativa de las Cortes especifica que solo deben declararse las rentas percibidas en el ejercicio económico anterior a la fecha de la declaración. A pesar de que la ley obliga a diputados y senadores a informar sobre sus bienes patrimoniales cuando modifiquen sus circunstancias, Feijóo no ha cambiado las suyas y por lo tanto, puede evitar rendir cuentas ante el Senado. El PP se niega a cumplir con la ley de transparencia en este sentido.
El sueldo bruto anual de Feijóo en la Cámara Alta en 2022 era de 70.121 euros, aunque ha aumentado hasta los 72.952,6 euros debido a ciertos conceptos, como la «indemnización» por los gastos relacionados con la actividad en la Cámara. Aunque supuestamente es un senador desplazado desde Galicia, Feijóo vive en Madrid y es propietario de un piso que compró en 2021.
En solo dos años, el patrimonio de Feijóo ha crecido en más de 600.000 euros gracias a la venta de una vivienda en Moaña, que nunca se incluyó en sus declaraciones de bienes ante la Xunta o el Parlamento de Galicia y que en su lugar apareció como dos depósitos bancarios de medio millón de euros, un plan de pensiones y una cantidad de dinero en cuenta corriente de casi 200.000 euros.
Feijóo nunca detalló públicamente su paso de la política gallega a la madrileña, lo que resulta preocupante en términos de transparencia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir