Vox ya tiene a Feijóo comiendo de su mano
El PP asume el marco ultra mientras recibe insultos y amenazas: la derecha ya no negocia, se somete
El PP más ultraderechista: del debate migratorio al discurso esclavista en Europa
La derecha española lleva la regularización de 500.000 personas a Estrasburgo y termina abrazando el argumentario ultra más obsceno
Criminalizar el antifascismo
Cuando protestar contra la extrema derecha se convierte en delito y la violencia política se normaliza desde arriba
Gravar la automatización o aceptar el saqueo: la fiscalidad rendida ante la burbuja de la IA
La automatización se presenta como progreso mientras vacía el empleo, concentra beneficios y deja a los Estados mirando cómo se les escapa la recaudación. Es un hecho: las grandes tecnológicas están ganando más dinero con menos personas, y el sistema fiscal sigue comportándose como si…
¿Pero qué propone Rufián exactamente?
Una idea difusa que sacude a la izquierda confederal, choca con las siglas y deja más preguntas que respuestas ante el avance de la extrema derecha
El impuesto a los superricos pone cifras al privilegio de Amancio, Sandra o Florentino
Cuando la desigualdad se mide en millones y la infancia en carencias, el debate deja de ser técnico y se vuelve político.
El PP regala el futuro a Vox comprándole el relato
Cuando la derecha tradicional decide parecerse a la ultraderecha, la gente no duda y vota a la ultraderecha.
La desunión hace la fuerza (a las derechas). Un análisis más allá de los resultados en Aragón
Aragón no inaugura nada nuevo. Solo confirma algo que llevamos tiempo viendo y que sigue sin corregirse: la desunión no debilita a la derecha, la fortalece.
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Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Venezuela bajo los escombros: 1.450 muertos y una reconstrucción que no puede convertirse en negocio
Venezuela necesita rescate, atención sanitaria, agua, refugios, comida, comunicaciones, escuelas seguras, infraestructuras revisadas y viviendas habitables. Necesita que las niñas y los niños no duerman bajo lonas mientras los despachos calculan rentabilidades. Necesita que las trabajadoras y los trabajadores de emergencia tengan medios. Necesita que las familias sepan dónde están sus desaparecidos. Necesita ayuda sin chantaje, sin propaganda, sin bloqueo moral, sin convertir cada camión en una bandera.
El terremoto del 24 de junio no pidió pasaporte antes de matar. La respuesta tampoco debería pedir obediencia política para salvar. Entre los escombros no hay ideología que valga: hay vidas, y quien especula con ellas ya ha elegido bando.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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