Venezuela bajo los escombros: 1.450 muertos y una reconstrucción que no puede convertirse en negocio
Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El doble terremoto del 24 de junio deja una tragedia insoportable: miles de familias damnificadas mientras la ayuda internacional llega contra reloj.
EL TERREMOTO NO DISTINGUE, EL ABANDONO SÍ
Venezuela no está viviendo una cifra. Está viviendo una herida abierta. El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 registrado el 24 de junio en la zona costera del país ha dejado ya 1.450 personas fallecidas, 3.150 heridas y 12.721 familias damnificadas. Números enormes, fríos, casi obscenos. Pero debajo de cada número hay una casa partida, una familia esperando una llamada, una persona atrapada, una vida convertida en polvo.
El Ministerio de Exteriores actualizó el balance el 28 de junio: 17 ciudadanos españoles muertos, 150 desaparecidos y 12 personas localizadas bajo los escombros, donde se concentran los equipos de rescate. Antes, el dato había ido subiendo durante el día: 9 fallecidos, 131 desaparecidos, luego 152 desaparecidos, hasta llegar a esos 17 muertos y 150 desaparecidos que ya no permiten hablar de incertidumbre diplomática, sino de dolor colectivo. Hay que decirlo claro. La tragedia no se administra con comunicados. Se acompaña con medios, presencia y respuestas.
La zona de La Guaira, declarada zona de desastre, se ha convertido en el símbolo de un país golpeado por la tierra y por todo lo que llega tarde. Tras casi 72 horas, aumentó el despliegue de maquinaria pesada y de rescatistas internacionales. La esperanza seguía ahí, pequeña, terca, sucia de polvo. La UME rescató a una segunda persona con vida en la zona residencial Vistamar, después de haber sacado a una mujer que había permanecido atrapada 72 horas. A Venezuela viajaron 59 militares de la UME, dos ingenieros del Ejército de Tierra y ocho unidades caninas. Las rescatistas y los rescatistas trabajan donde el reloj ya no mide horas, sino probabilidades.
España ha repatriado ya a parte de su ciudadanía. El primer avión aterrizó en Torrejón de Ardoz con 96 personas, de ellas 76 españolas y otras 20 de Francia, Italia, Portugal, Bélgica, Eslovaquia, Venezuela y Argentina. Otro avión, operado por Iberia, regresó con 29 españoles. Exteriores mantiene abiertas las líneas de emergencia consular. Bien. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: cuántas veces se comprueba que los estados tienen una velocidad para mover recursos cuando hay guerra, fronteras o negocios, y otra muy distinta cuando lo que hay son cuerpos bajo hormigón.
No es una frase bonita. Es política material. El desastre natural ocurre en segundos; la desigualdad decide quién lo sobrevive. Decide qué edificio cae antes, qué barrio queda incomunicado, qué familia tiene salida, qué persona puede llamar a una embajada y quién se queda esperando en una acera con una botella de agua y una manta. Las vecinas y los vecinos aparecen siempre antes que los grandes discursos. Siempre. Con cubos, con manos, con miedo. Luego llegan las cámaras, los comunicados, los balances y la solemnidad institucional.
LA AYUDA NO PUEDE SER UN MERCADO SOBRE RUINAS
La ayuda internacional ha empezado a moverse. Perú envió el 28 de junio más de 14 toneladas de ayuda humanitaria en un avión Hércules de la Fuerza Aérea, pese a que las relaciones diplomáticas con Venezuela están rotas desde julio de 2024. También había enviado el viernes un equipo USAR del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios, desplegado en estructuras colapsadas de Caraballeda, una de las zonas más afectadas. En Perú viven alrededor de 1,6 millones de migrantes y refugiados venezolanos, cerca del 5% de la población del país. La realidad, otra vez, va por delante de los gobiernos.
Portugal elevó a 7 el número de nacionales muertos y comunicó 44 personas venezolanas de ascendencia lusa fallecidas, entre ellas 7 menores. Además, 84 portugueses y lusodescendientes permanecen en paradero desconocido. Lisboa envió dos aviones, más de 60 especialistas y cerca de 23 toneladas de ayuda humanitaria, sin descartar un tercer envío. Mientras tanto, la India llegó para instalar un hospital de campaña en La Guaira y Costa Rica sumó rescatistas. La solidaridad existe. A veces aparece donde la geopolítica se queda sin coartada.
La Unión Europea, a través de Kaja Kallas, llamó a Delcy Rodríguez para transmitir “plena solidaridad” y movilizó 5 millones de euros en ayuda de emergencia, además del Mecanismo Europeo de Protección Civil y el sistema satelital Copernicus para cartografiar daños. El papa León XIV expresó su cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos afectados y agradeció a quienes trabajan en la búsqueda y asistencia. Pedro Sánchez trasladó el pésame por las víctimas españolas y prometió colaboración consular. Palabras necesarias, sí. Insuficientes si no van acompañadas de recursos sostenidos, coordinación real y vigilancia pública.
La Corporación Andina de Fomento, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, anunció un fondo multidonante de hasta 200 millones de dólares para recuperación y reconstrucción, con un aporte semilla de 1 millón de dólares no reembolsables. La entidad asegura que no cobrará comisiones por administrar ni implementar los recursos. El fondo prevé tres etapas: atención inmediata, búsqueda y rescate, asistencia humanitaria y servicios esenciales; rehabilitación de infraestructuras críticas; y reconstrucción de zonas devastadas con reducción de riesgos. Sobre el papel, suena razonable. Sobre el terreno, habrá que mirar cada dólar.
Porque las reconstrucciones también son un campo de batalla. No con fusiles, pero sí con contratos, adjudicaciones, deuda, fundaciones, empresas privadas y organismos multilaterales disputando quién pone el logo sobre la ruina. Una catástrofe no puede convertirse en una feria de oportunidades para el capital. No puede ocurrir que las personas damnificadas pierdan primero su casa y después su derecho a decidir cómo se reconstruye su barrio. No puede repetirse el viejo mecanismo: dolor público, negocio privado, memoria borrada.
Venezuela necesita rescate, atención sanitaria, agua, refugios, comida, comunicaciones, escuelas seguras, infraestructuras revisadas y viviendas habitables. Necesita que las niñas y los niños no duerman bajo lonas mientras los despachos calculan rentabilidades. Necesita que las trabajadoras y los trabajadores de emergencia tengan medios. Necesita que las familias sepan dónde están sus desaparecidos. Necesita ayuda sin chantaje, sin propaganda, sin bloqueo moral, sin convertir cada camión en una bandera.
El terremoto del 24 de junio no pidió pasaporte antes de matar. La respuesta tampoco debería pedir obediencia política para salvar. Entre los escombros no hay ideología que valga: hay vidas, y quien especula con ellas ya ha elegido bando.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir