Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El discurso oficial parece olvidar que el acceso a la vivienda es un derecho, no una mercancía sujeta a las leyes del mercado.
Por Javier F. Ferrero
Las 12 medidas anunciadas por Pedro Sánchez el pasado 13 de enero en el foro “Vivienda, quinto pilar del Estado de bienestar” confirman lo que las organizaciones sociales venían denunciando: las promesas grandilocuentes no se traducen en políticas capaces de garantizar el derecho a la vivienda. El acto, cuidadosamente orquestado en el Museo del Ferrocarril, tuvo un aire de autocomplacencia que no encajaba con la desesperación de miles de familias que enfrentan alquileres inasumibles, desahucios encubiertos y un parque de vivienda pública raquítico.
Los números hablan por sí solos: España apenas alcanza un 2,5% de vivienda pública frente al 14% de Francia y el 34% de Países Bajos. Frente a esta cruda realidad, el Gobierno celebró la transferencia de 3.300 viviendas de la Sareb a la nueva Empresa Pública de Vivienda estatal como un logro histórico. Sin embargo, desde la plataforma Plan Sareb, que agrupa a más de 300 familias afectadas, desmontan el anuncio con datos precisos: los activos transferidos son, en su mayoría, viviendas deshabitadas en pésimo estado y que las comunidades autónomas ya habían rechazado adquirir. Lo simbólico no paga alquiler, y la transferencia de inmuebles deteriorados no resuelve la crisis estructural.
La especulación sigue intacta: los fondos buitre y los bancos no pierden
El punto más controvertido de la propuesta de Sánchez es la ausencia de medidas que frenen la voracidad de los fondos de inversión y la especulación financiera. La Sareb, lejos de ser el “banco malo” que rescata viviendas para las familias, ha seguido vendiendo inmuebles de alto valor al mejor postor mientras entrega a la nueva entidad pública los restos del naufragio. Esta situación perpetúa un modelo en el que el Estado juega a cambiar cromos en lugar de intervenir de forma contundente en el mercado de la vivienda.
El 49% de la Sareb sigue en manos de los bancos privados. ¿Por qué el Gobierno no ha tomado medidas para recuperar el control absoluto de una entidad que fue rescatada con dinero público? La nueva entidad estatal nace ya hipotecada, sin capacidad real de competir con los gigantes del sector ni de evitar que las viviendas cedidas terminen nuevamente en manos de fondos buitre. La promesa de que los inmuebles “seguirán siendo de las y los españoles” se diluye cuando la gestión sigue dependiendo de los mismos actores que han contribuido a la burbuja inmobiliaria.
El discurso de Sánchez sobre la prioridad en la compra de suelos y viviendas recuerda a las políticas de tanteo y retracto aplicadas en Barcelona y Valencia. Sin embargo, sin un presupuesto robusto y un control efectivo, estas herramientas legales quedan reducidas a declaraciones de intenciones. En paralelo, se mantiene la apuesta por la colaboración público-privada, un mecanismo que ya ha demostrado ser ineficaz para reducir los precios y que solo ha beneficiado a promotoras e inversores con enormes incentivos fiscales.
El espejismo de la «vivienda asequible» y la inacción frente a los alquileres desbocados
Uno de los puntos más criticados por los sindicatos de inquilinos es la referencia constante a la promoción de «vivienda asequible». Este concepto es tan vago como manipulable. ¿Qué significa exactamente un alquiler asequible? En la práctica, muchas de estas propuestas terminan legitimando precios de burbuja al ofrecer ayudas y exenciones fiscales que apenas benefician a una minoría de propietarios y perpetúan las dinámicas especulativas.
Los créditos y avales del ICO para la construcción de 25.000 viviendas nuevas tampoco suponen un cambio de rumbo, sino la continuidad de políticas que priorizan la oferta sin intervenir en la regulación de precios. Mientras tanto, el precio del alquiler sigue desbocado en las grandes ciudades, y las familias continúan siendo expulsadas de sus barrios.
La medida estrella sobre la limitación de la compra de viviendas por parte de extranjeros extracomunitarios es, según las propias organizaciones sociales, irrelevante. Las estadísticas muestran que los mayores compradores internacionales en Catalunya son ciudadanos de la Unión Europea, principalmente franceses y alemanes, no estadounidenses ni rusos. Además, la medida no toca a los grandes fondos de inversión que operan desde paraísos fiscales y que son, en realidad, los mayores responsables de la expulsión masiva de inquilinos.
La crisis de la vivienda como síntoma de un modelo fallido
El discurso oficial parece olvidar que el acceso a la vivienda es un derecho, no una mercancía sujeta a las leyes del mercado. Los sindicatos de inquilinos han sido claros en sus demandas: reducción drástica de los precios, contratos indefinidos y la prohibición de las compras especulativas. Sin embargo, ninguna de estas reivindicaciones aparece en las medidas anunciadas.
Mientras tanto, los inmuebles vacíos se multiplican y las socimis, creadas para favorecer el alquiler asequible, siguen tributando como si fueran empresas de fomento social, cuando en realidad funcionan como gigantes del negocio inmobiliario. La promesa de gravar más los pisos turísticos es insuficiente si no se regula su número y se prohíben directamente en los barrios con más presión residencial.
El Gobierno ha perdido una oportunidad histórica para romper con un modelo que privilegia la acumulación de riqueza a costa de expulsar a la población trabajadora de sus hogares. Lejos de afrontar la crisis como un problema de justicia social, Sánchez ha optado por un discurso efectista que, bajo la apariencia de avance, perpetúa el desastre.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir