Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Aragón confirma que cuando la izquierda se fragmenta, el poder se concentra… y siempre acaba en manos de la extrema derecha.
Por Javier F. Ferrero
Empieza en Aragón, pero no termina allí.
Con el 98,8% del voto escrutado, el PP obtiene 26 escaños (34,3%), pierde dos respecto a 2023 y vuelve a ganar sin gobernar solo. Vox se dispara hasta los 14 diputados (17,9%), siete más que en la anterior legislatura, y se convierte en el verdadero pivote del próximo Gobierno. El PSOE cae a 18 escaños (24,3%), su mínimo histórico en Aragón. CHA dobla representación y pasa de 3 a 6, Teruel Existe-Aragón Existe baja a 2, IU-Sumar mantiene 1, y Podemos-AV y el PAR desaparecen del Parlamento. La participación se queda en el 67,6%, 1,3 puntos menos que en 2023.
Los números son claros, pero lo importante no es el marcador, sino qué explica este resultado y por qué se repite.
Aragón vuelve a demostrar que la derecha no necesita entusiasmar para gobernar. Le basta con que enfrente no haya un bloque capaz de sumar, de ilusionar y de disputar poder real. El PP gana peor que antes, pero gobierna mejor que nunca para sus intereses, porque lo hace más atado a Vox, que no es un socio incómodo sino un socio programático. La ultraderecha no condiciona desde fuera, manda desde dentro.
La izquierda, en cambio, llega fragmentada, agotada y sin proyecto compartido. No es solo que se pierdan escaños: es que se pierde sentido político. Podemos se queda fuera. IU-Sumar resiste de forma testimonial. Teruel Existe se debilita. Y el voto se dispersa hasta volverse inofensivo. La pluralidad sin cooperación no construye mayorías, solo facilita que otros las construyan.
CHA es la excepción que confirma la regla. No crece por casualidad. Crece porque tiene arraigo territorial, discurso propio y coherencia. Porque no compite por el mismo espacio simbólico que el PSOE ni vive pendiente de equilibrios estatales. En un contexto de nacionalización permanente del debate, quien habla de Aragón desde Aragón resiste mejor.
El hundimiento del PSOE merece una lectura más incómoda que la habitual. No basta con culpar a la extrema derecha o al clima político. El PSOE paga una desconexión profunda con su base social, también cuando gobierna. Vivienda sin ruptura real con el mercado. La ley mordaza intacta. Fiscalidad que sigue tratando con guantes de seda a los grandes patrimonios. Discurso progresista hacia fuera y prudencia calculada hacia dentro.
A eso se suma una política exterior que pesa más de lo que parece en elecciones autonómicas. La OTAN intocable, el gasto militar en aumento, la tibieza ante violaciones de derechos humanos cuando hay intereses estratégicos. Todo eso no moviliza, pero desmoviliza. No genera entusiasmo, pero sí distancia. Y cuando la izquierda institucional transmite que hay demasiadas líneas que no se pueden cruzar, la gente empieza a preguntarse para qué sirve su voto.
El resultado es una abstención contenida pero significativa y un trasvase hacia opciones que prometen certezas simples. Vox no gana porque tenga soluciones reales. Gana porque ocupa el vacío que deja el PSOE, que gestiona sin transformar. Habla de seguridad, de campo, de vivienda, sin ofrecer nada concreto, pero lo hace con una seguridad que otros han perdido.
Mientras tanto, los escándalos, las corruptelas y la sensación de impunidad terminan de erosionar la confianza. No hace falta que sean sistémicos para ser eficaces: basta con que refuercen la idea de que nadie rinde cuentas.
Aragón no es una anomalía. Es una advertencia. Ya ocurrió en Extremadura y puede repetirse allí donde la izquierda confunde diversidad con competencia interna y el PSOE confunde centralidad con renuncia. Las derechas, en cambio, tienen claro que sumar poder es más importante que ganar el relato.
Cuando la izquierda se divide, la derecha gobierna aunque pierda fuerza. Y cuando la extrema derecha entra en la ecuación, no negocia: condiciona, desplaza y normaliza su agenda. Aragón no inaugura nada nuevo. Solo confirma algo que llevamos tiempo viendo y que sigue sin corregirse: la desunión no debilita a la derecha, la fortalece.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir