Vox: el monstruo que se devora a sí mismo
La extrema derecha presume de disciplina y orden mientras libra guerras internas dignas de un partido en descomposición
Vox está a punto de saltar por los aires
El exsecretario general Javier Ortega Smith denuncia irregularidades económicas internas y apunta a una red de contratos opacos y poder concentrado que amenaza con hacer estallar la ultraderecha española desde dentro.
Cuando las ciudades pasan al pasado: Gaza, Wikipedia y el lenguaje de la destrucción
La enciclopedia del mundo empieza a hablar de Gaza como algo que fue.
Amenazas de muerte contra Irene Montero
La eurodiputada denuncia amenazas de muerte que incluyen la difusión de su domicilio. No es un caso aislado: es la violencia política que intenta expulsar a las mujeres del espacio público.
Lo que Marc Giró dejó al descubierto en ‘El Hormiguero’
La intervención del presentador puso en evidencia una vieja realidad de la televisión española: la crítica se afila contra el Gobierno mientras la ultraderecha pasa por el plató casi sin rozaduras.
A Feijóo y Abascal les huele la boca a Trump
PP y Vox atacan el ‘no a la guerra’ mientras repiten el papel que ya jugaron en 2003: justificar bombardeos y vender obediencia como patriotismo.
Manual de resistencia
La negativa a participar en el ataque a Irán revela algo poco habitual en la política internacional: un Gobierno que se niega a seguir al imperio cuando exige guerra.
No son 8 millones: la monarquía cuesta 105 y el silencio lo paga la ciudadanía
El presupuesto oficial es una cifra decorativa; el gasto real se esconde en los ministerios
Sarah Santaolalla denuncia desde el hospital una agresión física de Vito Quiles y sus ultras
De la persecución en Prado del Rey a la agresión física el 2 de marzo de 2026: “Se han traspasado todos los límites”
Cuando rascas un poco, aparece la verdadera pintura
Vox se quita la máscara: vota contra subir las pensiones mientras habla de patria y familia
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Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Venezuela bajo los escombros: 1.450 muertos y una reconstrucción que no puede convertirse en negocio
Venezuela necesita rescate, atención sanitaria, agua, refugios, comida, comunicaciones, escuelas seguras, infraestructuras revisadas y viviendas habitables. Necesita que las niñas y los niños no duerman bajo lonas mientras los despachos calculan rentabilidades. Necesita que las trabajadoras y los trabajadores de emergencia tengan medios. Necesita que las familias sepan dónde están sus desaparecidos. Necesita ayuda sin chantaje, sin propaganda, sin bloqueo moral, sin convertir cada camión en una bandera.
El terremoto del 24 de junio no pidió pasaporte antes de matar. La respuesta tampoco debería pedir obediencia política para salvar. Entre los escombros no hay ideología que valga: hay vidas, y quien especula con ellas ya ha elegido bando.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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