Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Wikipedia empieza a escribir en pasado lo que el mundo permitió destruir en presente.
La devastación en Gaza ha alcanzado un punto tan extremo que incluso los archivos de conocimiento global empiezan a reflejarlo. Algunas entradas de Wikipedia ya describen ciudades de la Franja en pasado. Lo que antes era “es”, ahora aparece como “era”. Es la consecuencia directa de una destrucción sistemática que ha borrado ciudades enteras del mapa.

Rafah, Beit Hanoun o pequeños pueblos beduinos del norte de Gaza aparecen en registros digitales como lugares que “fueron ciudades”. La gramática se convierte así en un testimonio brutal. Cuando el presente desaparece, el lenguaje lo certifica.

No es solo una cuestión semántica. Es la constatación documental de un territorio devastado hasta el punto de alterar la manera en que se escribe sobre él.

CUANDO LA DESTRUCCIÓN CAMBIA EL TIEMPO VERBAL
Wikipedia es una enciclopedia colectiva basada en fuentes verificables. Su política editorial exige que cada afirmación esté respaldada por documentación. Por eso el cambio de tiempo verbal no responde a una decisión simbólica, sino a una realidad comprobable: lugares que antes existían como ciudades funcionales han quedado reducidos a escombros.
La ciudad de Rafah, situada en el sur de Gaza, llegó a tener más de 275.000 habitantes antes de la ofensiva militar iniciada tras el 8 de octubre de 2023. Hoy buena parte de su tejido urbano está arrasado. Imágenes satelitales y análisis de organizaciones internacionales muestran una devastación masiva: barrios enteros desaparecidos, infraestructuras civiles pulverizadas y una población desplazada de forma casi total.
Según estimaciones publicadas por organismos de Naciones Unidas durante 2024 y 2025, más del 70 % de las edificaciones de Gaza han sido dañadas o destruidas. En algunas zonas del norte, el porcentaje supera el 80 %. Esto incluye viviendas, hospitales, escuelas, mezquitas, universidades y sistemas básicos como redes de agua o electricidad.
La consecuencia es que algunas localidades ya no funcionan como ciudades en sentido estricto. No tienen servicios, no tienen edificios habitables, no tienen vida urbana.
Por eso los artículos enciclopédicos empiezan a describirlas en pasado.
El “es” se convierte en “era”.
No porque el tiempo haya pasado, sino porque la guerra lo ha borrado.
EL BORRADO DE UN TERRITORIO Y DE SU MEMORIA
La destrucción material tiene una dimensión adicional: la memoria. Las ciudades no son solo edificios. Son relaciones sociales, historias familiares, barrios con nombres propios, mercados, escuelas y lugares donde generaciones han vivido.
Cuando un territorio es arrasado hasta ese punto, no solo desaparecen infraestructuras, también desaparece la continuidad histórica del lugar.
En Gaza, la ofensiva militar ha provocado uno de los mayores niveles de devastación urbana registrados en el siglo XXI. Diversos estudios de reconstrucción elaborados por agencias internacionales calculan que la reconstrucción completa del territorio podría costar más de 50.000 millones de dólares y prolongarse durante décadas.
Mientras tanto, más de dos millones de personas han sido desplazadas repetidamente dentro de la Franja, obligadas a moverse de un lugar a otro entre bombardeos, escasez de agua y hambre.
En ese contexto, el hecho de que una enciclopedia global empiece a usar el pasado para referirse a ciudades vivas hasta hace muy poco tiene un peso simbólico enorme.
La historia se está escribiendo en tiempo real, pero en pasado.
No es la primera vez que ocurre algo así. En conflictos anteriores, ciudades como Grozni, Alepo o Mariúpol también fueron descritas durante años como ruinas tras bombardeos masivos. Pero lo que está sucediendo en Gaza tiene una escala particular por la densidad poblacional del territorio.
Antes de la guerra, la Franja de Gaza era uno de los lugares más densamente poblados del planeta. Más de 2,2 millones de personas vivían en apenas 365 kilómetros cuadrados.
Destruir ese espacio implica destruir ciudades enteras.
Y cuando una ciudad deja de existir, el lenguaje lo refleja.
Los verbos cambian.
Las frases cambian.
Los archivos cambian.
La enciclopedia del mundo empieza a hablar de Gaza como algo que fue.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir