Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La intervención del presentador puso en evidencia una vieja realidad de la televisión española: la crítica se afila contra el Gobierno mientras la ultraderecha pasa por el plató casi sin rozaduras.
La escena ocurrió el 5 de marzo en uno de los programas más influyentes de la televisión. El invitado era Marc Giró, recién fichado por Atresmedia tras su salida de RTVE. El escenario, el plató de El Hormiguero, el programa conducido por Pablo Motos en Antena 3 y convertido desde hace años en una pieza central del ecosistema mediático español. Lo que comenzó como una visita promocional terminó siendo algo mucho más incómodo: un momento de televisión en el que, durante unos minutos, se rompió el guion.
Giró no se limitó a vender su nuevo programa. Decidió señalar algo que mucha gente percibe desde hace tiempo: el doble rasero político en el entretenimiento televisivo. Lo dijo sin rodeos. Según sus palabras, en el programa “se hila muy fino con Pedro Sánchez y muy poco fino con la ultraderecha”. Y remató con una frase que rompió el tono habitual del espacio: “Basta ya con Pedro”.
La intervención no fue solo una anécdota televisiva. Fue una pequeña grieta en una maquinaria mediática que lleva años funcionando con precisión. Una maquinaria donde el humor, la tertulia ligera y el espectáculo se mezclan con la política de una forma aparentemente inocente, pero profundamente eficaz.
Porque la televisión no solo entretiene. También construye sentido común.
Trancas y Barrancas entrevistan a Marc Giró #MarcGiróEH pic.twitter.com/Q21AdKyPI9
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) March 5, 2026
DEL HUMOR AL DISCURSO POLÍTICO
Durante más de una década, El Hormiguero se ha consolidado como uno de los programas más vistos de la televisión española. Con millones de espectadores cada semana y una presencia constante en redes sociales, su influencia supera con creces la de muchos espacios informativos. No es solo un programa de entrevistas. Es un escenario donde se legitiman relatos políticos.
En ese contexto, el comentario de Giró resulta revelador. La crítica al Gobierno se ha convertido en uno de los recursos habituales del formato, mientras que las posiciones de la ultraderecha rara vez se examinan con la misma intensidad. No es un fenómeno exclusivo de este programa, pero sí especialmente visible en él.
Cuando la política entra en el entretenimiento, lo hace envuelta en bromas, guiños y comentarios aparentemente inofensivos. Sin embargo, ese tono ligero cumple una función clara: normalizar determinadas posiciones ideológicas y convertir otras en objeto de burla permanente.
Giró no habló solo de Pedro Sánchez. Habló de algo más profundo: la forma en que el ecosistema mediático español distribuye la crítica política. Un sistema donde algunos actores reciben un escrutinio constante mientras otros transitan por el plató con una indulgencia sorprendente.
El momento más significativo llegó cuando las hormigas del programa animaron al invitado a decir “algo bueno” sobre la ultraderecha. La respuesta fue directa: el fascismo no tiene nada de bueno. Y añadió un recordatorio histórico que suele desaparecer del debate público: los 40 años de dictadura franquista (1939-1975) dejaron un país empobrecido, aislado y profundamente desigual.
Ese recordatorio, que debería ser una evidencia histórica compartida, sigue resultando incómodo en determinados espacios mediáticos.
EL PLATÓ COMO TERRITORIO IDEOLÓGICO
La televisión comercial no es neutral. Responde a intereses empresariales, audiencias y marcos culturales concretos. En el caso de Atresmedia, grupo propietario de Antena 3 y laSexta, esa tensión es especialmente visible. Mientras algunos programas mantienen un tono crítico con la derecha, otros adoptan un enfoque mucho más complaciente con los discursos conservadores.
La intervención de Giró también dejó al descubierto otra realidad: la dificultad de discutir política fuera del guion del entretenimiento. Cuando el presentador pidió quedarse para participar en la tertulia política del programa, Pablo Motos rechazó la propuesta. Fue un gesto pequeño, pero simbólico.
El mensaje implícito era claro: hay momentos para el espectáculo y momentos para la política. Y no siempre coinciden.
Sin embargo, esa separación es cada vez más artificial. En la práctica, muchos programas de entretenimiento funcionan como plataformas de opinión política disfrazadas de humor o conversación ligera. El resultado es un espacio mediático donde el debate real se diluye entre bromas y provocaciones cuidadosamente calculadas.
Mientras tanto, las posiciones ultraderechistas han ido ganando espacio en la conversación pública durante la última década, tanto en España como en otros países europeos. No siempre a través de discursos explícitos, sino mediante un proceso más sutil: la normalización.
La televisión desempeña un papel central en ese proceso. No solo por lo que dice, sino por lo que decide no cuestionar.
Por eso la escena del 5 de marzo de 2026 fue más que un intercambio televisivo. Fue un recordatorio incómodo de algo que muchas personas perciben desde hace años: la batalla política también se libra en los platós de entretenimiento.
Y cuando el humor deja de incomodar al poder, deja de ser humor y se convierte en propaganda.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Multar una jota
Empieza San Fermín. Y por aquí, ya se sabe, entusiasmo poco: lo del maltrato animal no se tapa con pañuelo rojo ni con tradición de postal. Pero entre el ruido, el alcohol, los toros y la liturgia turística también pasan cosas que merecen mirarse con atención. Como lo que ocurrió el año pasado, cuando miembros del Sindicato de Vivienda de Pamplona y Comarca cantaron una jota reivindicativa contra los desahucios. Una jota. Una canción popular. Cultura en la calle diciendo algo tan básico como que echar a la gente de su casa es una violencia social.
Pues bien: les han multado con 1.800 euros. No por romper nada. No por agredir a nadie. No por impedir nada. Por cantar. Y aquí está el precedente peligroso: cuando una expresión cultural en el espacio público puede acabar convertida en sanción administrativa, lo que se está castigando no es una conducta peligrosa, sino un mensaje incómodo. Hoy es una jota contra los desahucios. Mañana puede ser una pancarta, una performance, una copla, un mural o una consigna en una plaza.
Vídeo | La ciudad contra los pájaros
¿En qué momento una ciudad decide que el problema no es el cemento, ni el calor, ni la falta de árboles, sino los pájaros? En Rafaela, Santa Fe, Argentina, han colocado redes en la copa de los árboles para impedir que las aves se posen y ensucien las calles. Redes en los árboles. Porque parece que la naturaleza solo es bienvenida si no mancha, no canta demasiado y no molesta al comercio. Todo muy moderno, muy ordenado, muy limpio. Limpio de vida, básicamente.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir