El Rocío vuelve a convertirse en una romería de muerte animal mientras las instituciones miran hacia otro lado
¿Cuántos animales tienen que morir para que alguien diga basta en El Rocío?
Este año ya van 18. Caballos desplomados. Mulas abrasadas en un camión. Bueyes atados al sol sin agua. Y mientras tanto, las instituciones maquillando cifras y hablando de “cólicos” para no llamar a las cosas por su nombre.
No es tradición si el sufrimiento forma parte del espectáculo. No es cultura si nadie responde por los animales que revientan en mitad del camino. Y no, no son “casos aislados”. Llevamos años viendo lo mismo. Año tras año. Cadáver tras cadáver.
Hemos contado todo lo que no aparece en los comunicados oficiales. Las cifras. La opacidad. Las inspecciones sin explicación. El negocio que se esconde detrás de una romería convertida en postal intocable.
Rifas para sobrevivir al calor: cuando las familias tienen que pagar el aire acondicionado que el PP no instala
Mientras el PP habla de “planes plurianuales”, las familias venden rifas para comprar aire acondicionado en colegios públicos. Sí. Rifas. Una Thermomix, un jamón y botellas de vino para que niñas y niños no tengan que dar clase a más de 30 grados en mayo.
Hay aulas convertidas en hornos. Docentes con mareos. Centros nuevos sin climatización. Y millones presupuestados que nunca se ejecutan. Luego dicen que la educación pública es una prioridad. Claro.
La parte más obscena no es el calor. Es que normalicemos que sean las familias quienes paguen lo que debería garantizar cualquier gobierno decente.
Doñana arde mientras la Junta vende propaganda: bomberos al límite y un Infoca lleno de grietas
Doñana vuelve a arder. Y quienes apagan el fuego dicen lo mismo que llevan años diciendo: faltan manos, faltan relevos y sobra propaganda.
La Junta habla de “refuerzo histórico” mientras sindicatos denuncian más de 400 vacantes sin cubrir, jornadas al límite y equipos incompletos justo antes de empezar la campaña de alto riesgo. El monte seco. Las temperaturas subiendo. Y el Gobierno andaluz vendiendo tranquilidad como quien vende humo.
Porque el problema no es solo el incendio. Es llegar tarde siempre. Es recortar prevención y luego pedir heroicidad. Es poner a las y los bomberos forestales a sostener un sistema agotado mientras Doñana se convierte en el símbolo perfecto de un modelo que reacciona cuando ya está todo ardiendo.
El cine “subvencionado” y otros cuentos para tapar quién se lleva de verdad el dinero público
Mientras señalan a actrices y directores, millones de euros vuelan hacia telecomunicaciones, automoción y tauromaquia sin el mismo escándalo mediático
La sanidad valenciana desvía más de 270 millones a la privada mientras las listas de espera siguen creciendo
270 millones de euros.
Ese es el dinero que la sanidad pública valenciana desvió a hospitales y clínicas privadas en solo dos años.
Mientras te hablan de “colaboración público-privada”, unos pocos grupos sanitarios hacen negocio récord con listas de espera, pruebas diagnósticas y operaciones pagadas con dinero público. Y sí, entre los más beneficiados aparece el grupo dirigido por el hermano del conseller de Sanidad antes de acabar en manos de Ribera Salud.
No es una excepción. Es un modelo.
Un sistema que se vacía por dentro mientras se engordan balances privados. Poco a poco. Sin demasiado ruido. Hasta que un día descubres que lo público ya solo sostiene lo que no da beneficios.
Lo contamos con cifras, nombres y millones. Porque detrás de cada derivación hay una decisión política.
Fernández Díaz llega al juicio de Kitchen intentando borrar el rastro de la guerra sucia del PP
El PP montó una operación parapolicial para protegerse de la corrupción. Y ahora su exministro del Interior se sienta ante el juez intentando convencer a todo el mundo de que los mensajes, los confidentes y los fondos reservados eran poco menos que una coincidencia.
Kitchen no fue una novela negra. Fue el Estado trabajando para un partido. Espiar a Bárcenas. Robar pruebas. Tapar la caja B. Mientras hablaban de democracia y patriotismo desde los platós y las ruedas de prensa. Qué casualidad.
Y ojo al detalle: la Fiscalía pide 15 años de prisión para Fernández Díaz como máximo responsable político de la operación. Pero todavía hay quien quiere vender esto como “unos policías descontrolados”. Claro. Policías descontrolados con fondos reservados, chóferes infiltrados y ministros mandando mensajes.
Lo contamos todo aquí. Sin maquillaje. Sin el relato cómodo de siempre.
Caso Leire: de las cloacas del PP a las maniobras para desacreditar a fiscales y guardias civiles
Hay algo especialmente turbio en todo esto. Muy turbio.
Una trama que empezó destapando las cloacas del PP y las grabaciones de Villarejo acaba señalada por intentar buscar basura contra fiscales, jueces y guardias civiles que investigaban corrupción vinculada al PSOE. La Audiencia Nacional ya habla de posible organización criminal, sobornos y maniobras contra instituciones del Estado.
Y en medio aparecen nombres, audios, dinero, chantajes y frases que parecen sacadas de un thriller político. Pero no. Es España.
Porque el problema no son solo las cloacas. El problema es cuando quienes prometían desmontarlas terminan jugando con las mismas herramientas.
El juez eleva al PSOE la responsabilidad sobre las maniobras de Leire Díez contra quienes investigaban a sus dirigentes
Otra vez Ferraz en el centro. Otra vez reuniones, pagos, intermediarios y maniobras alrededor de investigaciones judiciales. Y esta vez no lo dice un tertuliano ni una filtración interesada. Lo dice la Audiencia Nacional.
El juez ya no sitúa el foco solo en Leire Díez. El auto apunta directamente a estructuras y dirigentes del PSOE. Santos Cerdán aparece señalado como pieza clave de una estrategia para “desestabilizar” causas judiciales que afectaban al partido y al Gobierno.
39 reuniones. Al menos 22 en Ferraz. Pagos, viajes y contactos con fiscales, guardias civiles y empresarios. El relato judicial empieza a dibujar algo mucho más grande de lo que se quiso contar al principio.
Hay algo especialmente incómodo en todo esto. Porque muchas de las prácticas que el PSOE denunció durante años contra las cloacas del Estado aparecen ahora reflejadas en una investigación que golpea a su propio entorno político.
Vídeo | Borja Iglesias deja en evidencia al fútbol domesticado: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo” ante Trump
Borja Iglesias ha dicho algo bastante simple: que estrechar la mano de Trump le generaría un conflicto. Y con eso ya ha conseguido enfadar a toda esa gente que pide “libertad de expresión” siempre que nadie diga nada incómodo.
El problema no es el fútbol. Bueno, sí. También. El problema es esta obsesión por fabricar deportistas mudos, perfectamente patrocinables, sin opinión y sin humanidad. Robots con botas. Porque en cuanto uno habla de valores, de política o de dignidad, saltan los mismos de siempre a decir que “mezcla deporte y política”. Como si los Mundiales, la FIFA y las fotos con presidentes fueran neutrales.
Borja Iglesias no incendió nada. Ni siquiera fue especialmente duro. Pero dejó una frase que retrata perfectamente el momento: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo”.
Y ahí está todo.
Vídeo | Henar Álvarez retrata la hipocresía de la “libertad de expresión” en España: mucho llanto mediático y demasiados juzgados
“Hemos pasado de ‘no se puede decir nada’ a demandar monólogos, perseguir chistes y llevar humoristas a los juzgados mientras quienes controlan televisiones y periódicos se hacen pasar por víctimas.”
Henar Álvarez soltó en RTVE algo que mucha gente piensa y muy poca dice en prime time: que la supuesta “dictadura woke” es, en gran parte, una cortina de humo montada por quienes llevan décadas teniendo todos los micrófonos. Y claro, escuece.
Facu Díaz en tribunales. Quequé declarando por chistes políticos. Las seis de La Suiza condenadas por sindicalismo. LalaChus denunciada por una estampita. Monólogos feministas interrumpidos por cargos del PP porque alguien “se sentía incómodo”. Pero luego los que hablan de censura son los mismos de siempre. Los que nunca dejaron de ocupar platós, radios y portadas.
Y Henar lo resumió con una frase brutal: suena “como si Ana Rosa se quejara de que los alquileres están altos”.
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