Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
En nueve días se han calcinado más de 55.800 hectáreas, con tres incendios que ya figuran como los mayores en la historia de Galicia.
LA EMERGENCIA QUE ARRASA TERRITORIOS Y DERECHOS
Ourense se ha convertido en el epicentro del desastre. En solo nueve días, la provincia ha sufrido los tres mayores incendios de Galicia desde que existen registros. El balance es insoportable: 55.800 hectáreas arrasadas, aldeas destruidas, familias desplazadas, carreteras cortadas, redes eléctricas y de telecomunicaciones interrumpidas, y el acceso a agua y atención sanitaria comprometido.
No hablamos solo de hectáreas de monte. Se está quemando un modo de vida. El fuego ha calcinado pastos, reservas de forraje y ganado. Miles de familias campesinas y ganaderas ven cómo su sustento se convierte en cenizas en cuestión de horas. La consellería de Medio Rural ha improvisado el envío de camiones de emergencia con alimento para los animales, pero la medida llega tarde. Quienes perdieron el forraje que almacenaban para todo el año saben que el golpe económico y social será devastador.
El incendio del Macizo Central, con más de 17.500 hectáreas devoradas, ya es el mayor de la historia gallega. En Valdeorras, otro frente supera las 12.000 hectáreas, mientras que el valle de Monterrei ha corrido la misma suerte. El resultado: tres monstruos de fuego que han pulverizado las referencias históricas de Folgoso do Courel (11.100 hectáreas) y Valdeorras (10.500).
La Xunta centraliza la atención médica en puntos concretos, dejando sin servicios plenos a localidades como Rubiá, Petín, O Bolo o Larouco. Los centros de salud quedan convertidos en esqueletos de atención mínima, mientras miles de vecinas y vecinos tienen que desplazarse kilómetros para ser atendidos.
LA AUSENCIA DE MEDIOS Y LA INDIGNACIÓN COLECTIVA
Vecinas y vecinos denuncian lo mismo desde hace años: no hay medios suficientes para prevenir ni para apagar. La alcaldesa de Trives lo dijo sin rodeos el domingo por la noche: “Non teñen motobomba nin medios aéreos, chamei para pedir e non hai”. La escena es la de siempre: brigadistas agotados, equipos desbordados y aldeanos con cubos de agua, ramas y palas enfrentándose a llamas imposibles.
En 2025, la lucha contra el fuego en Galicia sigue descansando sobre los hombros de la población rural, esa que el capitalismo desprecia, que el poder político margina y que el mercado expulsa. Sin ellas y ellos, muchas aldeas hoy no existirían.
La magnitud del desastre no es fruto del azar ni de un verano especialmente seco. Es el resultado de recortes, abandono institucional y desmantelamiento de la gestión forestal. Lo explican los expertos: los montes, convertidos en monocultivos de eucalipto y pino, son gasolina pura. La prevención ha sido sacrificada en nombre de la austeridad y del beneficio rápido de las empresas madereras.
El tráfico quedó colapsado: la A-52 se cortó a la altura de Ribadavia y Melón, con desvíos improvisados por la N-120. Las comunicaciones se hundieron con cortes eléctricos, caída de la telefonía y falta de agua potable en concellos como A Rúa y Petín. El fuego ya no solo arrasa montes, está quebrando el tejido básico de servicios públicos.
La tragedia arrastra también la memoria. Aldeas como San Vicente han quedado arrasadas, pese a que los vecinos llamaron al 112 hasta cuatro veces sin obtener respuesta. La indignación es un clamor: la población rural fue abandonada en su hora más crítica.
El paisaje de Ourense, calcinado en menos de diez días, ya forma parte de la cartografía del desastre. La herida no se mide solo en hectáreas, sino en la certeza de que quienes gobiernan dejaron que el fuego se convirtiera en política de tierra quemada.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir