Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Javier F. Ferrero
Por la parte trasera y subido a hombros de su escolta. Así se presentó Vito Quiles en la Universidad de Granada. El acto no estaba autorizado, pero él lo sabía: el conflicto era el contenido. En un país donde los bulos se comparten más que los libros y la indignación se vende a precio de clic, el espectáculo del odio se ha convertido en un modelo de negocio. Y Quiles no es un caso aislado: es la réplica española de un modelo exportado desde Estados Unidos por figuras como Charlie Kirk o Ben Shapiro, que han transformado el debate público en un combate de MMA para TikTok.
La fórmula del odio: confrontación + clickbait = engagement
En el manual de estos nuevos agitadores no hay entrevistas, hay trampas. Las “preguntas incómodas” de Quiles son un formato heredado de los campus norteamericanos, donde Charlie Kirk y su organización Turning Point USA fabrican emboscadas discursivas para provocar a estudiantes o políticos progresistas. El objetivo no es informar: es humillar. No importa la respuesta (ni siquiera si la hay). Lo importante es el corte viral de tres segundos que confirme la tesis previa: “nos ocultan la verdad”, “los progres no aguantan la libertad”, “los medios manipulan”.
El odio se graba en plano corto, con móvil en mano, rostro enfadado y música de thriller. Es performativo, teatral y profundamente eficaz.
Porque la viralidad no busca razón, busca emoción. Y la emoción más rentable del siglo XXI es la indignación.
La gran confusión: de la desinformación al desengaño
El truco está en el framing: la manipulación del marco desde el que se interpreta una realidad. Quiles lanza una pregunta que ya contiene su respuesta (“¿Por qué el fiscal obedece a la familia de Sánchez?”) y la plantea como un hecho. Aunque el político no conteste, el público ya ha oído la “noticia”. Lo que sigue no importa.
El efecto es devastador: la audiencia no solo recibe información falsa, sino que aprende a desconfiar de cualquier otra fuente que la contradiga.
Así se construye el nuevo cinismo político: no se trata de convencer, sino de corroer la confianza. Todo es mentira, excepto el influencer que me grita lo que ya pensaba.
Y mientras tanto, el CIS lo confirma: los partidos suspenden, los medios suspenden, los tribunales suspenden. Solo aprueban el Ejército y el ruido.
La política del espectáculo: cuando el algoritmo manda más que el argumento
Vito Quiles no necesita una ideología coherente: necesita clips virales. Es el mismo principio que mueve la maquinaria de la ultraderecha digital global. La provocación no es un efecto colateral, es el corazón del mensaje.
Cada bronca en la universidad, cada “boicot” en la calle o cada vídeo expulsado de un acto refuerza la narrativa de persecución.
“Nos censuran porque decimos la verdad” es la excusa perfecta para multiplicar las visitas.
Y detrás, un público que no busca informarse, sino sentirse parte de una cruzada.
La ultraderecha ha entendido algo que las instituciones aún no: el algoritmo premia la polarización.
La moderación no se comparte, la rabia sí.
Y en esa economía del odio, el discurso democrático se vuelve invisible.
El espejo roto
No estamos ante un “periodista díscolo” ni ante un “youtuber rebelde”. Estamos ante un fenómeno de ingeniería emocional, una máquina de desconfianza fabricada para erosionar el suelo común sobre el que debería sostenerse cualquier democracia.
Su éxito no se explica por la fuerza de sus argumentos, sino por la soledad informativa de una generación que ya no distingue entre informar y entretener, entre libertad y espectáculo.
El odio funciona porque da sentido a los vacíos: el vacío de representación, el vacío de esperanza, el vacío de comunidad.
Cuando el sistema deja de escuchar, alguien grita. Y a veces el que grita no quiere cambiar nada, solo incendiarlo todo.
Por eso la pregunta ya no es qué dice Vito Quiles.
La pregunta es: ¿qué país le escucha?
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir