Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando la presunción de inocencia se convierte en un arma arrojadiza
EL RELATO DEL MÁRTIR DE SÍ MISMO
José Luis Ábalos ha decidido interpretar su propio papel. No el de exministro, no el de diputado, no el de dirigente socialista caído en desgracia. No. Ahora se autoproclama víctima estructural, disidente perseguido, mártir de un sistema que según él se despertó una mañana y decidió enviarlo a prisión. Ábalos no se defiende de los hechos, sino de una abstracción conveniente, una niebla que pretende cubrir ocho años de decisiones políticas, contratos irregulares y amistades peligrosas.
Su cuenta en redes, rebautizada con un dramatismo de culebrón, lanza el mensaje: “Estoy en la cárcel porque el sistema así lo ha decidido”. La frase solo revela una cosa. Cuando un político que fue poder se declara víctima del propio poder, no denuncia un fallo del sistema, denuncia la pérdida de sus privilegios.
La presunción de inocencia existe para todas y todos. Pero no existe para blindar reputaciones políticas cuando la evidencia sitúa a un dirigente a las puertas de un juicio por amaños millonarios en contratos sanitarios durante una pandemia. Señalar que te encarcelan “sin juicio” es obviar deliberadamente un matiz esencial: la prisión provisional es legal, excepcional y motivada cuando hay riesgo de fuga y penas de hasta 30 años de cárcel. El Tribunal Supremo no improvisa. Y menos con un diputado que conoce los pasillos, los tiempos y las grietas del Estado.
¿Que tiene un hijo menor y una madre de 96 años? Es dramático, sí. Pero no es un argumento jurídico, es un intento de humanizar un relato que naufraga en los hechos. La cárcel está llena de personas con circunstancias igual de duras. Personas sin tribuna, sin biografía redactada, sin un ejército de portavoces oficiosos. Personas que, paradójicamente, Ábalos contribuyó a gestionar desde un Gobierno que no cambió lo suficiente las condiciones penitenciarias que hoy lamenta.
LA INDIGNACIÓN SELECTIVA COMO ESCUDO
Ábalos reclama que nadie defienda su presunción de inocencia. ¿Defenderte de qué, Ábalos? De tu propia trayectoria, quizá. Del caso Koldo. De los contratos inflados. De los silencios. De las llamadas. De la red de favores. De la erosión política que llevamos años viendo. No es el Gobierno quien no te defiende. Son los hechos los que no te acompañan.
Su ataque al Ejecutivo es un último intento de arrastrar al PSOE a su caída, como si el partido tuviera la obligación moral de inmolarse en su nombre. La misma dirección socialista que lo expulsó cuando el ruido judicial se volvió insoportable ahora recibe reproches por no presentarse como garante de su inocencia. El cinismo es tan transparente que ni siquiera suena estratégico. Suena a desesperación.
Ábalos dice que hay “líderes autoritarios y medios comprados” que quieren aniquilar derechos humanos. Pero omite un pequeño detalle. El caso que lo sienta en el banquillo nació en el marco de una trama de comisiones ilegales para vender mascarillas a precio de oro mientras la gente moría. El problema no es el sistema. El problema es la corrupción que Ábalos se niega a mirar de frente.
Y aún así, agradece el “buen trato” en la prisión de Soto del Real. Habla del frío. Se adapta. El relato del preso ejemplar que escribe desde dentro para construir épica donde solo hay decadencia. Pero la épica no borra el expediente.
Ni lo hará.
Porque lo que está en juego no es la reputación de un exministro caído.
Es la pregunta que persigue a toda la política española desde hace décadas.
¿Quién defiende la democracia cuando quienes la gestionan creen que la justicia es solo una herramienta mientras les conviene?
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir