Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Londres ha convertido la disidencia pacífica en un asunto de seguridad nacional.
Esto es lo que se juega hoy en la High Court: si un movimiento de acción directa no violenta contra el genocidio en Gaza puede ser etiquetado como “terrorista” en uno de los países que más armamento y cobertura diplomática ha prestado a Israel desde el 7-O.
En apenas cuatro meses, 2.400 personas han sido detenidas por sentarse en la calle con un cartel que dice I oppose genocide. I support Palestine Action. No llevaban explosivos, ni armas, ni siquiera pintura roja. Llevaban cartón. Y aun así fueron arrestadas bajo la Ley Antiterrorista del Reino Unido.
La democracia liberal siempre se reivindica más fuerte cuando mira hacia fuera. Basta con mirar hacia dentro para que empiece a temblar.
Del bloqueo no violento al delito de terrorismo
El caso que examina hoy la Justicia británica arranca el 19 de junio, cuando dos activistas de Palestine Action entraron en la base aérea de Brize Norton —plataforma clave de la RAF— y dañaron dos aviones Airbus A330 MRTT. La organización denunció que estas aeronaves se estaban utilizando para transportar material militar que acababa en manos del ejército israelí.
Fue un golpe simbólico, uno que reveló la vulnerabilidad de la mayor base aérea del país. Y un golpe político: exponía la complicidad directa del Gobierno de Reino Unido con la maquinaria de guerra israelí.
El 5 de julio llegó la respuesta. El Ministerio del Interior declaró “terrorista” a Palestine Action, con un apoyo parlamentario abrumador: 385 votos a favor y solo 26 en contra. A partir de ese momento, pertenecer al grupo, exhibir su logo o recaudar fondos podía costar hasta 14 años de prisión.
La misma categoría que Al-Qaeda, Daesh o el FPLP… para una organización cuya línea roja es explícita: acción directa no violenta.
Sí, el Reino Unido del siglo XXI equiparando daños materiales a terrorismo.
2.400 detenciones por llevar un cartel
La prohibición no frenó las movilizaciones: las multiplicó.
Desde julio, el colectivo Defend Our Juries (DoJ) ha organizado sentadas masivas en ciudades de todo el país. Entre 2.300 y 2.400 activistas detenidos, según cifras del propio movimiento. Su “delito”: portar un mensaje público de apoyo a Palestine Action.
Los arrestos utilizan el artículo 13.7 de la Ley Antiterrorista para castigar “objetos” o “mensajes” que generen “sospechas razonables” de simpatía hacia una organización proscrita. Es decir: tu opinión puede convertirte en sospechoso.
DoJ lo resume así:
“La prohibición nunca fue de interés público. Fue un acto de extralimitación autoritaria para proteger a Israel, a las empresas armamentísticas y a los ministros cómplices.”
La revisión judicial, entre detenciones y maniobras
La vista pública para analizar la legalidad de la proscripción empezó este miércoles en la High Court. Afuera, 25 manifestantes fueron detenidos. Dentro, un giro inquietante: el juez que iba a presidir la revisión —Chamberlain— fue sustituido a última hora.
Los dos jueces suplentes elevan las sospechas:
1. Victoria Sharp
- Vínculos familiares con Boris Johnson.
- Cercanía a Trevor Chinn, poderoso lobista proisraelí y donante clave del Partido Laborista.
- Relaciones con el think tank Quilliam, criticado por su islamofobia.
2. Jonathan Swift
- Ha declarado que sus “clientes favoritos” son agencias de seguridad e inteligencia.
- Ha representado repetidamente al Ministerio del Interior, la parte demandada en esta revisión judicial.
Para organizaciones de derechos humanos y para DoJ, el mensaje es claro:
“Elegir jueces con vínculos con las partes interesadas en una decisión así es un ataque a la independencia judicial.”
Una causa sin precedentes
Los abogados de Palestine Action argumentan que:
- La prohibición es desproporcionada.
- Vulneran los artículos 9, 10 y 11 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (pensamiento, expresión y reunión).
- No existe precedente en Reino Unido de ilegalizar un grupo de protesta nacional que no promueve violencia.
- El derecho penal vigente ya contempla los casos de daños materiales sin necesidad de crear delitos nuevos.
El abogado Raza Husain fue directo:
“Es la primera vez que Reino Unido prohíbe una organización de acción directa y desobediencia civil que no aboga por la violencia.”
Elbit Systems, el núcleo del conflicto
Desde su nacimiento en 2020, Palestine Action ha puesto el foco en Elbit Systems, gigante israelí del armamento y proveedor clave de drones Hermes 450 y 900, así como sensores, sistemas de vigilancia y munición.
En abril de 2024, el jefe de la Fuerza Aérea israelí, Tomer Bar, anunció un escuadrón de drones Hermes 900 específicamente para operar en Gaza. “Alta precisión”, dijo.
Para los activistas, sabotear a Elbit es una forma legítima de frenar el suministro bélico que sostiene el genocidio.
Para el Gobierno británico, es terrorismo.
Huelgas de hambre y hospitales
Entre los detenidos bajo cargos de “pertenencia a organización terrorista” hay seis activistas en huelga de hambre desde noviembre. Este miércoles, uno de ellos —Kamram Ahmed— fue hospitalizado por su estado crítico.
Una decisión que marcará un precedente internacional
La vista termina hoy, viernes 28 de noviembre. El veredicto no llegará hasta finales de año. Y marcará la frontera entre protesta y terrorismo en la Europa post-7-O.
Si Reino Unido confirma la proscripción, el mensaje es devastador para los movimientos pacíficos:
- Defender derechos humanos puede ser delito.
- Oponerse a un genocidio puede llevarte a prisión.
- Criticar a un aliado militar te coloca en el mapa del terrorismo.
Mientras tanto, las protestas siguen. Las sentadas continúan. Y la solidaridad crece.
DoJ lo resume así:
“Sea cual sea el resultado, no van a detenernos.”
Porque lo que se criminaliza no es solo un movimiento.
Lo que se criminaliza es decir —alto y claro— que Gaza está siendo masacrada.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir