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Un presidente que arrancó con apoyo popular y hoy se hunde entre corrupción, derrota electoral y desplome económico
LA CAÍDA DEL “MILAGRO” AUSTERITARIO
El diario británico Financial Times no suele usar calificativos tan tajantes. Sin embargo, en su último análisis señala sin rodeos que Javier Milei atraviesa “la mayor crisis” de su corta presidencia. A menos de dos años de haber asumido, el liberticida argentino que prometió arrasar con “la casta” se enfrenta ahora a una tormenta perfecta: escándalos de corrupción en la propia Casa Rosada, desplome económico y derrota electoral en la provincia más poblada del país.
El contraste es brutal. Durante 2024, Milei logró vender un relato de éxito: la inflación parecía ceder, los mercados financieros se mostraban entusiasmados y su ajuste contaba con respaldo social. Pero esa fachada se desmoronó en cuestión de meses. Hoy, según Financial Times, su índice de aprobación ha caído por debajo del 40% por primera vez, y los votantes sienten que la recuperación económica nunca llega.
La derrota en Buenos Aires fue demoledora: más de 13 puntos de diferencia frente al peronismo. Una brecha que deja en evidencia la distancia entre el discurso triunfalista de Milei y la realidad cotidiana de millones de argentinas y argentinos.
A esto se suma la bomba política detonada por los audios de Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que apuntan directamente a la hermana del presidente, Karina Milei, pieza central del poder presidencial. Corrupción, favores y negocios familiares: lo mismo que Milei juraba combatir.

ECONOMÍA HUNDIDA Y FRACTURA POLÍTICA
Los números también retratan la crisis. El peso argentino se desplomó un 4% tras la elección bonaerense. Los bonos en dólares perdieron 6 centavos por unidad antes de recuperarse parcialmente. El nerviosismo de los mercados es palpable: la apuesta por Milei como garante de la ortodoxia neoliberal empieza a resquebrajarse.
Mientras tanto, los gobernadores provinciales miden el pulso del poder y exigen fondos a cambio de apoyo en el Congreso. Pero Milei insiste en sostener el equilibrio fiscal como dogma, aunque eso signifique bloquear leyes urgentes sobre discapacidad, pediatría o universidades públicas. El resultado es un Ejecutivo atrapado entre su retórica intransigente y la realidad institucional de un Congreso donde no tiene mayoría.
La periodista Ciara Nurgent, autora del informe en Financial Times, lo describe como un presidente “belicoso” que ahora aparece “inusualmente arrepentido”. Milei canceló su viaje a España y prometió una “autocrítica” después de la derrota, un gesto que en su estilo caótico y arrogante resulta casi exótico.
Sin embargo, esa aparente rectificación choca con su estrategia de siempre: victimizarse, compararse con supuestos mártires de la ultraderecha como Charlie Kirk y culpar a una “casta” que ya no le cree.
Los votantes perciben frustración y desgaste. La recuperación económica no llega. Los escándalos por corrupción salpican a su entorno más íntimo. Y la derrota electoral muestra que el relato de la motosierra ya no alcanza para tapar el hambre.
El Financial Times advierte: si Milei no reacciona rápido, si no logra acuerdos con gobernadores y si no ofrece señales claras de gestión, corre el riesgo de una crisis mayor en las elecciones de medio término del 26 de octubre. Ese día podría sellarse lo que hoy parece evidente: el “milagro libertario” fue solo humo.
La mayor crisis de Milei no está en los números ni en los vetos. Está en el desmoronamiento de la fe que sus votantes depositaron en él. Y una vez que la fe se pierde, no hay ajuste ni discurso mesiánico que la devuelva.
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