Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El insulto se ha convertido en la única agenda. La democracia española parece reducida a una competición de odio entre los dos partidos que dicen representar al país.
LA POLÍTICA REDUCIDA A UN GRITERÍO
Apenas ha comenzado septiembre y el curso político ya está convertido en un circo. El PSOE y el PP han decidido que la política española sea un concurso de barro en el que gana quien lance el insulto más llamativo. Lo demás, la gestión, los problemas reales, las necesidades de millones de personas, puede esperar.
El “hit del verano”, como lo bautizó el portavoz del PP en Madrid, no es una medida económica ni un plan de vivienda. Es el “Pedro Sánchez, hijo de puta”. Esa es la propuesta política. Esa es la herencia cultural que deja el partido de Núñez Feijóo. No extraña que en Moncada un concejal socialista terminara saltando del escenario en mitad de los gritos, alimentando más el espectáculo que la política.
La operación es sencilla: convertir la política en una verbena donde el odio cotiza más que cualquier debate. Feijóo compara a Sánchez con Franco mientras Ayuso disfraza su insulto en el Congreso bajo el lema “Me gusta la fruta”. Todo se convierte en merchandising de la crispación.
EL ODIO COMO PROYECTO POLÍTICO
Las frases se multiplican y dibujan el paisaje real. Miguel Tellado habla de “cavar la fosa” del Gobierno. Isabel Díaz Ayuso acusa a Sánchez de “buscar el estallido social” y de “colar decenas de miles de migrantes” en campamentos. La misma Ayuso que fantasea con un grupo de Whatsapp entre Otegi, Puigdemont y Zapatero, retratando a la izquierda como un aquelarre de “todo el mal en un mismo chat”.
En la otra orilla, tampoco hay voluntad de rebajar la tensión. Óscar López acusa a Feijóo de ser “el político más sucio que ha habido en España”. Félix Bolaños señala a Ayuso y resume la táctica de la derecha: “El insulto, la crispación, el odio… todo para tapar la incompetencia”.
Pero la incompetencia no es solo de un lado. Ambos partidos están instalados en una guerra de trincheras cuyo único resultado es deteriorar aún más la democracia. Mientras la ciudadanía soporta precariedad, alquileres imposibles y colas en urgencias, sus dirigentes convierten el Congreso en un plató barato donde se grita más de lo que se legisla.
Lo que está ocurriendo no es un exceso verbal. Es la consolidación de un modelo de poder donde la política se reduce al ataque personal, al bulo y a la construcción de enemigos. Un país donde el insulto sustituye al debate está condenado a la parodia permanente.
La crispación no es un accidente. Es el proyecto. Y funciona porque quienes mandan saben que, si la gente se acostumbra a gritar, dejará de escuchar.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
La Fiscalía acorrala a Quiles y Negre por humillar a una mujer con discapacidad
La denuncia de Libres y Combativas abre juicio por un caso que expone el negocio del odio y sus consecuencias reales
El manifiesto Palantir: fascismo 2.0, esta vez con wifi
Una declaración ideológica que deja claro que el control ya no se oculta, se normaliza
¿Italia por Irán? ¿Y por qué no el mundo por Estados Unidos? Cuando la geopolítica intenta colarse en el fútbol
La propuesta de Trump para alterar el Mundial destapa algo más que un capricho: la normalización de intervenirlo todo, incluso lo que aún parecía intocable
La verdad ya no importa
Eli Hazan, nuevo director de la Oficina de Prensa de Netanyahu y ex portavoz del Likud, lo ha dicho claro: “la verdad no importa, hay que inundar las redes con fake news”. La referencia es evidente: Donald Trump y su manual de propaganda.
Suma y sigue
Otra periodista. Amal Khalil, reportera de Al-Akhbar, fue asesinada en un ataque en el sur del Líbano. No fue un error. Pidieron ayuda, estaban identificadas y aun se bombardeó el lugar donde se refugiaban.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir