Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La peste porcina africana demuestra que el sistema cárnico es una bomba económica, ecológica y sanitaria. Quizá sea hora de aflojar el filete y pensar en modelo distinto.
UNA CRISIS QUE NO VIENE DEL MONTE, SINO DEL MODELO
La alarma se encendió con dos jabalíes muertos en Collserola. Dos cuerpos, pero miles de millones de euros temblando. La peste porcina africana, que no afecta a las personas, vuelve a poner a España contra las cuerdas en uno de sus sectores más protegidos. Buena parte de nuestras exportaciones se apoyan en un animal que se cría hacinado, engordado a marchas forzadas y convertido en cifra antes que en ser vivo. El 25% del porcino europeo sale de aquí, 8.800 millones en exportaciones solo en 2024.
La Generalitat calcula que solo Catalunya podría perder hasta 3.000 millones de euros en acuerdos comerciales. El Gobierno cruza los dedos para que la enfermedad no llegue a las macrogranjas. Si ocurre, el sacrificio de miles de animales sería inmediato. La UME ya rastrea montes, caminos y explotaciones. No por un riesgo humano, sino por el riesgo económico.
A todo esto lo llaman seguridad alimentaria. Lo que no dicen es que hemos construido un modelo económico tan frágil que dos jabalíes muertos pueden tumbar exportaciones con 40 países. Japón, México y Taiwán ya han parado compras. China solo ha frenado acuerdos en Barcelona, pero mantiene en vilo los 1.000 millones que compra anualmente. Según EFE, 121 de los 400 certificados de exportación ya están bloqueados.
No estamos ante un accidente. Estamos ante la consecuencia lógica de un sistema que empuja a producir más, más rápido y más barato, sin preguntarse nunca por el coste real. Si una infección puede provocar que caigan 10 céntimos por kilo en Lleida en un solo día, quizá el problema no sea el virus.
Quizá el problema sea que hemos aceptado que nuestra economía dependa de un modelo alimentario industrial que cualquier soplo puede quebrar.
LA PREGUNTA QUE NADIE SE ATREVE A HACER: ¿Y SI ESTO ES UN AVISO?
La discusión mediática se limita a pérdidas económicas, controles veterinarios y mercados internacionales. Nada sobre el impacto climático, el agua consumida, la contaminación de los suelos, el sufrimiento animal o el abuso de antibióticos. Nada sobre las y los trabajadores que sostienen con jornadas precarias la maquinaria del jamón barato. Nada sobre la alternativa.
España produce más carne de la que puede consumir. La mayor parte se exporta, pero el impacto ambiental se queda aquí. Las macrogranjas multiplican emisiones, dañan acuíferos y concentran riesgos sanitarios. Cada brote, sea de peste porcina o de cualquier otro patógeno, obliga a matar miles de animales sanos para «salvar» el mercado. Una lógica que no habla de salud. Habla de dinero.
Mientras tanto, organizaciones como la FAO llevan años avisando (FAO, Livestock’s Long Shadow, 2006 y actualizaciones posteriores): la ganadería industrial es uno de los motores más potentes de emisiones globales. El IPCC lo repite en cada informe. Y seguimos actuando como si todo esto no tuviera nada que ver con nuestro menú.
¿Qué pasaría si aprovechasemos esta crisis como el aviso que es?
Si dejáramos de comer carne como si fuera un derecho natural.
Si redujéramos consumo, apostáramos por proteína vegetal y transformáramos un sector que hoy vive del volumen y no de la sostenibilidad.
El debate público insiste en proteger el negocio. Pero proteger un negocio que depende de hacinar animales, consumir recursos descomunales y rezar para que no llegue un virus no es proteger el futuro.
Es hipotecarlo.
Las y los agricultores familiares llevan años denunciando que este modelo no les beneficia. Quienes ganan son las grandes cárnicas. Quienes pierden: el medio rural, los acuíferos, la salud pública y, ahora, una economía que se desmorona por dos jabalíes infectados.
España podría ser potencia en proteínas vegetales, en agricultura regenerativa, en innovación alimentaria, en bienestar animal real. En lugar de eso, seguimos atrapados en la lógica de producir millones de cerdos porque el mercado global los quiere. Hasta que deja de quererlos.
La peste porcina no debería hacernos temer por el jamón navideño.
Debería hacernos temer por la idea de que todo un país puede tambalearse por algo tan básico como su dieta.
Quizá la pregunta no sea cuántos millones perderemos.
Quizá la pregunta sea cuántas crisis más necesitamos para dejar de comernos el planeta.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir