Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El cantante pidió rectificación, retirada de informaciones y una indemnización de gran cuantía; el medio se negó, y el caso vuelve a señalar el choque entre poder, denuncias laborales y libertad de prensa.
CUANDO EL PODER PIDE SILENCIO
Julio Iglesias ha intentado que elDiario.es se retracte. No lo ha conseguido. Este 28 de mayo, en un juzgado de Madrid, se celebró el acto de conciliación entre la representación legal del cantante y la del medio, su director y cuatro periodistas. La petición era clara: rectificar las informaciones publicadas desde el 13 de enero, admitir un supuesto contenido “injurioso y calumnioso”, retirar los textos de la web y afrontar una indemnización no cuantificada, aunque anticipada en “cifras de importante cuantía económica”. Traducido al lenguaje de la calle: borrar, agachar la cabeza y pagar.
El medio no aceptó. Ni rectificó. Ni retiró la investigación. Ni pidió perdón por hacer periodismo. Y ahí está el núcleo político de todo esto: cuando una investigación molesta al poder económico, la respuesta suele venir envuelta en papel judicial. No siempre para ganar. A veces basta con desgastar, intimidar, asustar a periodistas, fuentes y denunciantes. Que nadie se mueva. Que nadie hable demasiado.
Al no prosperar la conciliación, Iglesias puede presentar una querella en cualquier momento por presuntos delitos de injurias con publicidad y calumnias. Los periodistas señalados son Ignacio Escolar, Juanlu Sánchez, María Ramírez, Ana Requena y Elena Cabrera. Nombres propios. Personas concretas. Trabajadoras y trabajadores de la información expuestos al viejo mensaje disciplinario: investigar a los ricos puede salir caro.
La investigación de elDiario.es y Univision Noticias no apareció de la nada. Según el texto publicado, comenzó tres años antes de su difusión y se reforzó con la incorporación de Univision en 2025. Partía de testimonios de extrabajadoras domésticas en mansiones de Julio Iglesias en República Dominicana y Bahamas. Dos mujeres, identificadas como Rebeca y Laura, denunciaron al cantante por agresión sexual y trata de personas. También se publicaron tres episodios especiales del podcast Un tema al día. No era un rumor de barra. Era una investigación larga, con entrevistas repetidas y fuentes contrastadas.
Julio Iglesias no respondió a las preguntas previas de las y los periodistas. Después, mediante un comunicado en Instagram, negó “haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer” y calificó las acusaciones de “absolutamente falsas”. Esa negativa forma parte de la información. También los testimonios. También la investigación. También el intento de llevar el asunto al terreno judicial.
TRABAJADORAS, DENUNCIAS Y UNA JUSTICIA QUE NO ENTRÓ AL FONDO
Rebeca, empleada doméstica en Punta Cana y Lyford Cay, relató a ambos medios que fue presionada para mantener encuentros sexuales con Iglesias y describió penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Laura, fisioterapeuta, contó también tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral. Según las entrevistadas, los hechos ocurrieron en 2021. La más joven tenía 22 años. Hay que decirlo con precisión. No porque rebaje la gravedad, sino porque la precisión es el suelo del periodismo cuando enfrente hay abogados, fortuna y reputación.
La investigación afirma que las periodistas entrevistaron varias veces a Rebeca y Laura, y que sus testimonios fueron sólidos y sin contradicciones. También se contactó con una quincena de extrabajadores y extrabajadoras, personal doméstico y profesionales especializados que trabajaron en distintos periodos entre finales de los años 90 y 2023. El capitalismo doméstico de las grandes fortunas tiene una zona oscura: puertas cerradas, dependencia económica, jerarquías brutales y trabajadoras migrantes convertidas en piezas sustituibles.
Uno de los puntos más duros de la investigación afecta a los reconocimientos médicos. Según el medio, la encargada de seleccionar empleadas para las casas de Iglesias gestionó exámenes ginecológicos, pruebas de enfermedades de transmisión sexual como VIH, hepatitis o clamidia, y detección de embarazos. En República Dominicana, la Ley del Sida sanciona con multas e indemnizaciones que cualquier empleador privado solicite pruebas de VIH o de sus anticuerpos. Aquí no hablamos de una extravagancia de millonario. Hablamos de cuerpos de trabajadoras tratados como inventario.
Tras la denuncia, la Fiscalía de la Audiencia Nacional archivó el caso unos 20 días después. No entró al fondo de los hechos. Lo archivó al considerar que no había suficientes vínculos entre Julio Iglesias y España para investigar con jurisdicción española. Ese matiz es fundamental. Archivar por jurisdicción no equivale a declarar falso lo denunciado. Pero en la maquinaria mediática de los poderosos, cualquier archivo se vende como absolución moral, aunque el fondo siga intacto, incómodo y sin resolver.
Las abogadas de Rebeca y Laura habían planteado tres peticiones clave: medidas frente a la difusión de información sobre las denunciantes, más evidencias para sostener la jurisdicción española y la incorporación de nuevos datos que vinculaban la causa con España. Ninguna obtuvo respuesta. Entre esos datos estaba la información sobre visados de turista para trasladar empleadas domésticas a España durante el verano, a la casa de Málaga, sin contrato y con sueldos de 340 euros. 340 euros. Esa cifra debería hacer más ruido que cualquier querella.
Women’s Link Worldwide, organización que defiende a Rebeca y Laura, anunció que seguirán buscando justicia. Rebeca denunció después que estaba siendo vigilada y seguida por un detective privado español, y que su marido encontró una baliza GPS en su coche. La investigación policial tendrá que aclarar si esas actividades fueron realizadas por un profesional acreditado solo en España, algo que, según expertos citados, podría constituir una infracción “grave”.
Yolanda Díaz tampoco se retractó. Iglesias la demandó en marzo por sus opiniones sobre los testimonios, que ella calificó de “escalofriantes”. El acto de conciliación se celebró el 19 de mayo y la representación legal de Díaz rechazó retirar sus comentarios. El Instituto Internacional de Prensa, con sede en Viena, ha respaldado a elDiario.es y ha señalado que está dispuesto a ofrecer asistencia jurídica ante lo que considera que “parece ser una acción legal abusiva”.
El mensaje es bastante simple. Cuando las trabajadoras hablan, se las examina. Cuando las periodistas publican, se las amenaza. Cuando una política opina, se la demanda. Así funciona la pedagogía del miedo en las democracias con alfombra roja: no hace falta censurar oficialmente si puedes convertir cada verdad incómoda en una factura judicial.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir