Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Felipe González, «Isidoro«, continúa intentando torpedear los acuerdos a los que intenta llegar su propio partido
Este jueves, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha querido responder a las palabras del expresidente del Gobierno Felipe González recordándole que «la política española de ahora tiene una complejidad y tiene poco que ver con la que teníamos hace 20 años de cualquier manera que se la quiera analizar».
Las palabras de la vicepresidenta llegan después de que el expresidente del Gobierno, Felipe González, asegurase que no va a consentir que «nadie le mande callar» y en respuesta a las últimas declaraciones de Felipe González, en las que criticó los acuerdos del Ejecutivo con ERC y EH Bildu.
«Ahora el sistema de partidos es mucho más plural, los territorios han ido desarrollando, a través de los estatutos de autonomía, una diversidad de las políticas de los partidos en esos territorios de ámbito nacional o corte nacionalista», ha añadido.
«La política española ahora es muchísimo más compleja y, en esa complejidad, lo que le toca al Gobierno de España es tener claridad en los objetivos, y el más importante, para parar esta pandemia y para resolver la crisis que ha traído, es tener Presupuestos Generales del Estado», zanjó.
Adriana Lastra sobre Felipe González
La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, también quiso aportar en este debate señaló que siempre «escuchaba a sus mayores» antes de reivindicar que es el turno de «una nueva generación».
Lastra respondió a las críticas de Alfonso Guerra y otros históricos del PSOE tras haber cuestionado el pacto del Gobierno de Pedro Sánchez con EH Bildu. Al igual que Guerra y otros exdirigentes socialistas, Felipe González también ha criticado el pacto de Sánchez con ERC y Bildu para sacar adelante los Presupuestos, porque «tienen implícitas unas contradicciones que no permitan hacer un proyecto de país».
Tras ser preguntada por las declaraciones de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente extremeño, quien considera que el PSOE «no comparte nada» con Bildu y que Pedro Sánchez debería tener en cuenta que el partido no es de su propiedad, la portavoz del PSOE en el Congreso ha respondido: «Yo siempre escucho a nuestros mayores, pero ahora nos toca a nosotros. Somos una nueva generación a la que le toca dirigir el país y la dirección del PSOE».
Lastra ha defendido que van a negociar con todas las fuerzas políticas que quieran hacerlo, en base a mejorar los Presupuestos Generales del Estado. «En base a esas partidas presupuestarias, a esas enmiendas que hoy concluye el plazo para presentar, es nuestra obligación como grupo parlamentario, es nuestra obligación como gobierno y, por lo tanto, vamos a hacerlo con todos los grupos parlamentario», ha añadido.
Y ha continuado: «Respecto a la comparación de distintas fuerzas políticas me gustaría que esto se lo preguntara a la derecha porque quiero recordarles que es la derecha la que lleva pactando con la ultraderecha, por cierto, ultraderecha que tiene cordón sanitario en toda la UE desde que apareciera en la escena pública y no he visto por parte de algunos medios de comunicación ni siquiera cuestionar esos pactos. Y por cierto son pactos de gobierno, pactos de gobierno no solo presupuestarios»
Y para finalizar ha reiterado que van a seguir negociando con todas las fuerzas políticas, con Ciudadanos, con Esquerra Republicana, con todos aquellos que quieran apoyar los Presupuestos Generales del Estado.

A Felipe González nadie le manda callar
Respecto a las declaraciones de Adriana Lastra, el expresidente del Gobierno Felipe González ha dejado claro que no va a consentir que «nadie le mande callar».
«Si alguien me manda callar diciendo que es socialista, yo sé que no es socialista», ha señalado en una entrevista en Onda Cero.
Además ha insistido que él «no representa a nadie», ni lo pretende, pero defiende la libertad de ideas y el debate interno en el partido tras las censuras de la Ejecutiva al sector más veterano del PSOE.
La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha dicho que «por supuesto todo el mundo tiene derecho a dar su opinión». «Faltaría más que Felipe González no la tuviera», ha zanjado.
Otros tiempos
Y es que Isidoro, apelativo con el que se conoce al ex presidente, acabó su mandato en 1996, y ya ha llovido. Las generales de 1996, en las que el PSOE resultó derrotado al lograr 141 diputados frente a los 156 que consiguió el Partido Popular, González salió de la presidencia del gobierno, sucedido por José María Aznar.
González llevó adelante una política económica liberal pese a su raíz socialista, tal y como relatan en su libro Fernando García de Cortázar y José Manuel González Vesga, Breve historia de España: «También en el terreno económico, Europa sirve de pretexto a los socialistas para practicar la política liberal que siempre desearon aplicar». A pesar de que también saco adelante temas sociales, estaba muy alejado de las políticas sociales desarrolladas actualmente por la coalición Podemos-PSOE.
Isidoro fue muy contestado en su época por el «plan de empleo juvenil» ideado con el objetivo de que los jóvenes tuvieran un primer empleo y adquirieran experiencia y que originó los contratos «basura», llamados así por su baja remuneración y porque su extinción no daba derecho a prestaciones sociales. De aquellos barros estos lodos, ya que España lidera el desempleo juvenil en Europa.
También legalizó las empresas de trabajo temporal con el objetivo de crear empleo aunque este fuera precario y en peores condiciones; el recorte de las prestaciones por desempleo (antes se podía solicitar la prestación del paro con seis meses cotizados; ahora se necesita un año, aunque con seis meses cotizados se tiene acceso al subsidio de 420 euros); y el primer «medicamentazo» cuyo objetivo fue ahorrar fondos públicos eliminando la subvención que recibe la prescripción de ciertos medicamentos por parte de la seguridad social. Como consecuencia de esta política sufrió las primeras huelgas generales de la democracia, lo que llevó al distanciamiento de su partido del sindicato UGT y de los preceptos de Pablo Iglesias.
El Gobierno de González llevó a cabo una conflictiva reconversión industrial, y la modernización y universalización tanto del sistema educativo español, como del sistema sanitario y de seguridad social, así como una ampliación y modernización de las infraestructuras. Pero ahí se quedó y ahora toca mejorar, es momento de llegar a acuerdos y de avanzar.
Nadie puede callar a González, no. Este es un país libre y quien más, quien menos, puede dar su opinión. Sin embargo, Isidoro tiene una responsabilidad tras haber sido presidente del Gobierno y debería ser respetuoso con los pactos progresistas. Unos pactos a los que debería sentirse más cercano ideológicamente, pero han pasado demasiados años, demasiadas polémicas y demasiado dinero por sus manos para que esto cambie ahora. Es tiempo de dejar a González atrás.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir