Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Todo el mundo ha visto ya las imágenes de lo sucedido el pasado viernes en Melilla: una multitud de personas apiladas en un solar y tratadas como si fueran cualquier cosa menos personas, víctimas de la inmundicia moral de los agentes marroquíes y españoles encargados de “proteger” el territorio español frente a la vida. Decenas de muertos y centenares de heridos son el resultado de un episodio más de las políticas de control migratorio en la frontera sur que son la mayor vergüenza de España y de Europa, porque más que hablar de políticas, se debería hablar de matanzas.
Por Sergio Domínguez, miembro del Área Joven de Podemos Madrid
Poco ha tardado el tiempo en darle la razón al analista Borja Monreal, que desde su columna de El País advertía el pasado 13 de junio sobre el hecho de tener que acostumbrarnos a ver más muertos en la frontera sur dentro del contexto migratorio. Sin embargo, algunas personas nos resistimos a normalizar esta situación como nos resistimos a aceptar las declaraciones de nuestro Presidente del gobierno, que desde posiciones políticas más propias de la ultraderecha, ha hablado de “asalto violento” y de la existencia de mafias para justificar la represión y la deshumanización del pasado viernes. Y por si fuera poco, la Ministra Robles ha insistido en una mayor contundencia contra la inmigración. ¿No tendrá algo que ver la desigualdad global, la hambruna, los conflictos bélicos o el cambio climático con estas migraciones, señor Sánchez? ¿No le parecen suficientes las políticas de represión migratoria y las muertes en nuestras fronteras, señora Robles?

El colectivo Caminando Fronteras ya informó en enero de este año, que el año 2021 había sido el más mortal de nuestras fronteras, y que las políticas de control migratorio aumentan de forma exponencial este tipo de muertes. Y hay que decirlo alto y claro, esta necropolítica migratoria es producto de un cóctel elaborado desde Europa y que tiene como ingredientes la externalización de estas políticas a una tiranía como Marruecos, que actúa como antidisturbios de Europa en la frontera con África; la criminalización de las personas migrantes, así como de los colectivos y activistas que defienden el derecho a la vida en el ámbito migratorio; la militarización y la impunidad de la que gozan los agentes que vulneran los derechos humanos en el “ejercicio de sus funciones”; y por supuesto, el racismo institucional que barniza la política fronteriza y hace posible que se eleve la cifra de fallecidos. A partir de aquí cabe preguntarse que buscaba el presidente Sánchez con sus declaraciones, a quién o quiénes pretendía contentar con sus palabras, a quién o quiénes quería evitar enfadar, si buscaba tensionar el gobierno de coalición para adelantar elecciones o buscaba condicionar la cumbre de la OTAN en la línea de lo expresado por el Ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien hace unas semanas metía la migración irregular y el terrorismo en el mismo saco. Pero más allá de electoralismos o estrategias geopolíticas, lo que es evidente es que el progresismo y el “espíritu solidario” que un día se vieron con la acogida del barco ‘Aquarius’ hoy están brillando por su ausencia, y eso cualquier persona con un mínimo de decencia, de sensibilidad y de integridad moral, lo sabe.
Lo sucedido en la zona colindante a la valla de Melilla este 24 de junio se une a otras tragedias similares, como la ocurrida en la frontera del Tarajal en febrero de 2014, que se cobró la vida de quince personas. Tragedias que deberían ser auténticas bofetadas a la conciencia de Europa y que podrían haberse evitado si los derechos humanos estuvieran presentes en todo momento, pero sobre todo si el derecho a la vida constituyese el cometido principal de la actuación de los soldados y policías marroquíes y españoles en la frontera sur. Este debería ser el primer paso de muchos para acabar con la guerra silenciosa y callada que se ha instaurado en esta frontera desde hace décadas contra unas personas que, no olvidemos, deben ser tratadas como tal. Lo contrario, y esto tampoco convendría olvidarlo, es legitimar los discursos de odio y las posiciones racistas y xenófobas de la ultraderecha.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir