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La memoria selectiva del líder del PP volvió a salir de paseo en El Hormiguero: habló de regalos, pero se olvidó de sus botellas de lujo.
LA MORAL DE PLATÓ Y LOS REGALOS DE 90 EUROS
Alberto Núñez Feijóo fue a El Hormiguero el 18 de junio a hacer lo que mejor se le da cuando el terreno está mullido: presentarse como el adulto responsable de una política que, casualmente, siempre tiene la culpa en casa ajena. Pablo Motos le preguntó si, cuando era presidente de la Xunta, le habían regalado algo y se lo había quedado. Feijóo bajó la mirada, destapó el bolígrafo, dibujó una línea sobre el folio y soltó la frase: “Lo primero que hicimos cuando llegamos a la Xunta es regular eso. En la Xunta nadie puede aceptar un regalo por encima de 90 euros”.
Bonito. Limpio. Televisivo. Falso por omisión.
Feijóo llegó a la Xunta en 2009. El código ético que limitaba los regalos se aprobó en el verano de 2014. Es decir: cinco años después. Cinco años no son un matiz. Son una legislatura larga, una memoria convenientemente borrada y una coartada servida en plató con cara de gestor serio. No fue “lo primero” que hizo. Fue algo que hizo cuando ya olía demasiado a podrido alrededor.
La política española está llena de gente que se indigna con las joyas de otros mientras guarda silencio sobre sus propios lotes navideños. Feijóo quiso aparecer como el cirujano de la decencia, pero la hemeroteca le puso la bata manchada. Porque durante ese lustro que desapareció de su relato, el presidente gallego recibía regalos de lujo. No bolígrafos de propaganda. No una agenda institucional. Botellas de Vega Sicilia.
Según Vigilancia Aduanera, entre 2010 y 2013, Feijóo recibió cada Navidad botellas de Vega Sicilia enviadas por Raúl López, propietario de Monbus, por un valor total de 2.300 euros. Un empresario del transporte. Un presidente autonómico. Regalos caros. Poder. Navidad. Esa España de siempre donde la elegancia de las élites consiste en envolver los favores con papel de regalo.
Y luego vienen a dar lecciones.
VEGA SICILIA, MONBUS Y LA AMNESIA DE LA DERECHA
El asunto se conoció dentro del caso Cóndor, vinculado a las investigaciones sobre Raúl López. Feijóo no era el único nombre en aquella lista de políticos agasajados. También aparecían José Blanco y Alfonso Rueda, entonces vicepresidente autonómico y hoy sucesor de Feijóo en la Xunta. No hablamos de una anécdota. Hablamos de una cultura política donde los regalos circulan como lubricante del poder.
La derecha tiene una habilidad extraordinaria para convertir su propia biografía en niebla. Cuando le conviene, Feijóo es el hombre que ordenó la casa desde el minuto uno. Cuando aparece el calendario, resulta que el minuto uno llegó cinco años tarde. Cuando se habla de regalos ajenos, todo es escándalo. Cuando se habla de Vega Sicilia, todo es contexto, casualidad, exageración o pasado remoto.
Pero el pasado remoto tiene fechas: 2009, 2010, 2013, 2014. Y tiene cifras: 90 euros, 2.300 euros. Y tiene nombres: Feijóo, Raúl López, Monbus, Alfonso Rueda. También tiene un decorado: Galiza, la Xunta, los sumarios, la Operación Pokémon y aquella frase de Paula Prado sobre los regalos de Vendex: “Una pluma Mont Blanc o un bolso de no sé cuánto”. La portavoz del PP fue absuelta tiempo después, sí. Pero aquella frase retrataba una atmósfera. Un aire. Una forma de entender el poder.
Feijóo aprobó el código ético el 24 de julio de 2014, víspera del Día Nacional de Galicia, después de que las escuchas y los sumarios empezaran a golpear la imagen del PP gallego. No fue una epifanía moral. Fue una reacción política. Cuando el fango llegó al escaparate, descubrieron la ética institucional.
Y esto importa porque Feijóo aspira a gobernar España envuelto en una supuesta superioridad moral. Se presenta como el hombre serio frente al ruido, como el notario de la decencia, como el señor que viene a limpiar lo que otros ensucian. Pero la decencia no consiste en recordar solo la parte que te favorece. La decencia empieza por no mentir en horario de máxima audiencia.
La escena en El Hormiguero fue perfecta para entender el mecanismo. Pregunta cómoda. Respuesta ensayada. Aplauso implícito. Ni una repregunta seria. Ni una fecha encima de la mesa. Ni una botella de Vega Sicilia atravesando el decorado. La televisión como lavandería. La política como espectáculo blando. El poder entrando por la puerta grande para salir perfumado.
Mientras tanto, a cualquier trabajador o trabajadora le exigirían explicaciones por un céntimo mal declarado. A las y los autónomos les crujen por un retraso. A las familias pobres se les inspecciona hasta la nevera si piden una ayuda. Pero a los señores de los trajes caros, los regalos caros y las amistades caras se les concede siempre el beneficio de la memoria frágil.
Feijóo no olvidó un detalle menor. Borró cinco años. Y en política, borrar cinco años no es despistarse. Es intentar que la hemeroteca pague la ronda.
La paja en el ojo ajeno siempre se ve mejor con una copa de Vega Sicilia en la mano.
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