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La empresa decidió subir el salario mínimo a todos sus empleados y estos le devolvieron esta generosidad cuando la crisis sanitaria afectó gravemente a la economía
Gravity Payments es una empresa mediana de procesamiento de tarjetas de crédito de Seattle que se vio muy afectada por la pandemia. Gravity perdió aproximadamente la mitad de sus ingresos, que provienen principalmente de las pequeñas empresas, las más afectadas por la crisis.
Dada la situación, a principios de abril, Dan Price, uno de los fundadores de la empresa y su director ejecutivo convocaron a los 200 empleados para una reunión urgente online, compartiendo con ellos el hecho de que la empresa estaba perdiendo 1 millón y medio de dólares al mes. La compañía se quedaría sin dinero en solo cuatro meses si no se tomaban medidas.
La empresa y sus empleados veían como los competidores de Gravity Payments despidieron a empleados y se aumentaron comisiones para los clientes, sin embargo, la empresa protagonista de esta historia indicó que no tenía intención de despedir a ningún empleado, pero había que encontrar una solución rápidamente.
Una propuesta original
Después de revisar varias opciones, entre ellas esperar ayuda del gobierno, recortar los salarios y aumentar las tarifas a los clientes; un empleado hizo una propuesta original: cada empleado anotará de forma anónima el porcentaje de recorte salarial que estaba dispuesto a asumir durante los próximos meses. Cuando Price obtuvo los números, se asombró de lo que vio.
“El noventa y ocho por ciento de los empleados acordaron recortar sus salarios”, señaló en una entrevista al medio Toronto Star en una entrevista online desde Seattle. «Diez escribieron que estaban dispuestos a trabajar gratis y varias docenas ofrecieron una reducción del 50 por ciento en sus salarios. Cuando lo vi, me emocioné tanto que las lágrimas brotaron de mis ojos», señaló Price.
Gravity adoptó la propuesta de los trabajadores con ligeras modificaciones: el salario de ningún empleado se redujo más de la mitad, y para aquellos que ganaban menos de 100,000 dólares, la reducción máxima fue del 30 por ciento.

La historia de Price
Tras esta solución (que adelantamos que sale bien), está una historia empresarial que permitió que una solución como esta surgiera de forma natural. Hace cinco años y medio, en 2015, Price era un exitoso CEO que ganaba un sueldo de siete cifras. Una amiga le contó que ganaba menos de 50.000 dólares trabajando en otra empresa, y algo se rompió en su cabeza.
“Era inteligente, muy talentosa y trabajaba más de 50 horas a la semana”, dijo Price, “pero cuando se enteró de que su alquiler estaba a punto de subir 200 dólares al mes, no pudo imaginar cómo iba a pagalo. Yo estaba molesto. Aquí estoy, obteniendo un ingreso de más de un millón de dólares al año, dándome cuenta de que, en Gravity, trabajo con personas que realmente valoro como socios y que ganaban menos que yo».
Price recordó un estudio realizado por Angus Deaton y Daniel Kahneman en 2010. El estudio encontró que las personas no se sienten más felices cuando sus salarios superan los 75,000 dólares al año. Sin embargo, son significativamente más miserables cuando ganan menos que esa cantidad. En Gravity, los nuevos empleados ganaban 35,000 dólares al año. En un momento decisivo, Price decidió que encontraría la manera de pagar a todos sus empleados un salario mínimo de 70.000 dólares al año.
Dos años después, los salarios de 30 trabajadores se duplicaron y los de 40 adicionales se incrementaron significativamente. No se despidió a ningún empleado y no se redujo el salario de ningún gerente, excepto el de Price. Más de la mitad del financiamiento del nuevo programa salarial provino de la reducción en el salario de Price, de 1.1 millones a 70,000, y el resto provino de las ganancias de la empresa.
“No podría haber imaginado un éxito tan grande. El número de empleados en Gravity aumentó en un 70 por ciento. La base de clientes de la empresa se duplicó y la facturación en efectivo prácticamente se triplicó. Los empleados están más comprometidos y más orgullosos de pertenecer a la empresa ”.
Tras esto, Price puso un tope al salario más grande. El empleado mejor pagado gana 275.000 dólares, lo que crea una proporción extremadamente baja y poco común entre los empleados mejor y peor pagados. Cuando le pregunto si igualaría una oferta de, digamos, Amazon, que va tras su empleado más valioso, dice que no lo hará. «La dejaré ir», dice enfáticamente. «Hoy, entiendo mucho más profundamente el problema de la brecha salarial y la desigualdad y no estoy dispuesto a participar en este juego».
Todo salió bien
¿Qué pasó con los empleados de Gravity que aceptaron un recorte salarial masivo en abril? En julio, Price evaluó que la empresa había vuelto a la estabilidad y anunció que los trabajadores recuperarían la cantidad deducida de sus respectivos salarios. Una gran historia de generosidad empresarial en beneficio de todos y todas.
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