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La acusación suma tres años más a esta petición al considerar que los dos policías incurrieron además en un delito contra la salud pública al obligar a la joven a consumir droga.
En 2018 dos agentes de la Policía Local de Estepona, en Málaga, dieron el alto a un coche con tres jóvenes dentro, dos chicas y un chico, cuando volvían a casa tras una noche de fiesta.
«Los agentes se bajaron y se acercaron a nosotros sin pedirnos la documentación o el nombre siquiera. Solo me preguntaron si había bebido y si llevaba droga en el coche», contó el joven a SUR cuando sucedieron los hechos.

Sin realizar ningún tipo de pruebas para determinar si habían consumido alcohol o drogas, les hicieron bajar del vehículo, les pidieron un taxi y le solicitaron el número de teléfono a una de las jóvenes con la excusa de ponerse en contacto con ella para indicarles la dirección del depósito donde dejarían el coche.
«Bueno, ¿cómo se empieza una orgía?»
Sobre las 6:30 horas, los acusados acudieron a la vivienda donde se alojaban los jóvenes. Una vez allí, y tras acceder los cinco al piso, uno de los agentes, siempre según el relato de la Fiscalía, preguntó al resto: «Bueno, ¿cómo se empieza una orgía?». Los policías, aprovechando la embriaguez de la víctima, comenzaron a quitarle la ropa y procedieron a esnifar tres rayas de cocaína sobre el cuerpo de la joven.
Los agentes intentaron que ella también consumiera cocaína y, aunque ella se negó, uno de los agentes untó uno de sus dedos en la droga y lo introdujo en la boca de la víctima. El joven, novio de la amiga de la víctima, intentó ayudar a la joven pero fue intimidado por los agentes. La segunda mujer, presa de un ataque de ansiedad, huyó de la casa dejando dentro a su amiga y a su novio.
Los acusados supuestamente pretendían convencer a la víctima para hacer un trío, a la que dijeron: «Cuántas chicas quisieran estar en tu lugar y liarse con dos policías a la vez». En ese momento, uno de los agentes habría comenzado a agredir sexualmente a la joven, a la que se llevó a otra habitación del piso, donde presuntamente continuó.
En ese momento, el otro policía se llevó al chico de la casa para que lo acompañara a “pillar chocolate”, dejando solos en la vivienda al agresor y a la víctima. Durante el trayecto, el agente amenazó al chico diciéndole: «Como se te ocurra contar algo de lo que ha pasado hoy, sabemos perfectamente dónde está tu coche».
Mientras el policía fue en busca de droga dejó al joven encerrado dentro del vehículo, quien a pesar de llevar el teléfono encima, ni huyó ni llamó a la Policía. «No se me ocurrió llamar… ¡porque tenía a la policía delante!», manifestó.
La amiga de la víctima alertó al 061 con una crisis de ansiedad. El policía que había ido a por más droga se percató de la presencia de los sanitarios y avisó a su compañero. Ambos consiguieron huir del lugar antes de que llegara la Policía Nacional, pero eso no impidió que los detuvieran.
Secuelas
Según la Fiscalía, cuatro años después de lo sucedido, la joven presenta una “afectación emocional” compatible con el trastorno de estrés postraumático debido a la situación y pide para los agentes una condena de 30 años de cárcel cada uno por agresión sexual.
Por su parte, la acusación suma tres años más a esta petición al considerar que los dos individuos incurrieron además en un delito contra la salud pública al obligar a la joven a consumir droga.
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