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Reino Unido entregará ahora hasta 10.500 visados de trabajo provisionales tras señalar primero que no podían depender de mano de obra extranjera.
Tim Bouverie, periodista e historiador británico autor del ensayo «Apaciguar a Hitler», consideraba en enero que el Brexit «es uno de los mayores errores, si no el mayor error y desastre, autoinfligido por el Reino Unido» y sostenía que es «lamentable» que se haya producido. Lo que no sabía es hasta que punto lo era.
«Una salida de la UE que no será reversible al menos en los próximos diez años», sostenía Bouverie, y avisaba que nunca sería con las buenas condiciones que tenía este país: «No sé cómo va a volver el Reino Unido a tener una oferta así», ha asegurado en un encuentro con periodistas.
El 1 de enero se sustituía el bullicio navideño por el silencio absoluto que significaba el salto al vacío del Brexit. Comenzaba una nueva etapa en la que Reino Unido se desvincula finalmente del bloque comunitario después de cuatro años y medio de tensión e incertidumbre
El resultado del referéndum abrió una gran grieta en la sociedad británica. Un 51.9% votó por salir de la Unión Europea, mientras que un 48.1% votó por quedarse, aunque ahora es cuándo se ve el problema generado.

Una crisis buscada
Largas colas de vehículos buscan apresuradamente desde este sábado estaciones de servicio en Gran Bretaña el sábado, donde una aguda escasez de conductores de camiones, como consecuencia del Brexit, provoca el racionamiento del combustible.
«Estamos buscando medidas temporales para evitar problemas inmediatos, pero cualquier medida que introduzcamos será estrictamente limitada en el tiempo», explicó Downing Street.
BP aseguró que estaban racionando las ventas y varios operadores confirmaron que tuvieron que cerrar algunas estaciones, lo que provocó pánico en los compradores. La falta de conductores de camiones está obstaculizando el transporte de combustible desde las refinerías hasta las estaciones de servicio.
El presidente de la Asociación de Minoristas de Gasolinera PRA, Brian Madderson, ha criticado al Gobierno por ser «reacio a reconocer» que efectivamente los suministros de combustibles están bloqueados en las refinerías o los depósitos de almacenamiento y no están llegando en las estaciones de servicio.
En declaraciones a BBC, Madderson ha afirmado que pese la medida gubernamental de aprobar 5.000 visados para conductores extranjeros, con el fin de agilizar el transporte de gasolina, es poco probable que alivia este conflicto «a muy corto plazo».
«He hablado con muchos de nuestros miembros esta mañana. Sirven las carreteras principales, las zonas rurales, las carreteras urbanas y entre el 50 y el 90 % de sus estaciones de servicio están secas y las que no, pronto lo estarán», ha avisado Madderson.
El gran paso atrás
Los economistas esperaban que el Brexit tuviese efectos dañinos inmediatos y a más largo plazo en las economías del Reino Unido y al menos en parte de la UE27. En particular, existe un amplio consenso entre los economistas y en la literatura económica de que el Brexit reduciría el ingreso per cápita real del Reino Unido a medio y largo plazo, y que el referéndum del Brexit en sí dañó la economía. No se equivocaban.
La retirada de la Unión fue defendida principalmente por los euroescépticos de derecha (en menor medida por los de izquierda), con intereses económicos en la salida. Los proeuropeos, que abarcan todo el espectro político, han abogado por la membresía continua y el mantenimiento de la unión aduanera y el mercado común. Sin embargo, la derecha ganó.
Ahora, el Reino Unido entregará hasta 10.500 visados de trabajo provisionales para responder a la escasez de mano de obra. Los permisos serán de tres meses -de octubre a diciembre 2021- y deberían paliar la enorme falta de transportistas y de personal en sectores claves de la economía británica, como la cría de aves de corral o el transporte de gasolina.
La decisión de otorgar visados choca con la línea defendida por el primer ministro británico, Boris Johnson, cuyo Gobierno no ha dejado de insistir en que el Reino Unido no debería depender de la mano de obra extranjera. Durante meses, el Ejecutivo intentó evitar tener que recurrir a trabajadores de fuera, pese a las advertencias de numerosos sectores económicos y a una falta estimada de 100.000 personas que conduzcan camiones.
El brexit ha reducido la inmigración desde países del Espacio Económico Europeo (EEE) al Reino Unido y es la clase obrera es la que mueve un país, no sus empresarios. Son sus trabajadores, no sus dirigentes. Gran bretaña lo ha entendido por el lado duro, aunque, como siempre, va a ser la propia clase obrera quien lo pagará.
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