24 Abr 2024

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El fin de los osos polares
DESTACADA, MEDIO AMBIENTE

El fin de los osos polares 

La cobertura de hielo en el Ártico alcanza mínimos históricos cada septiembre, con un decrecimiento del 12,6% por década desde 1980.

En un escenario donde el calentamiento global transforma paisajes naturales a un ritmo vertiginoso, los osos polares emergen como un emblema dramático de la lucha por la supervivencia. Con el avance de los veranos y el ascenso de las temperaturas globales, la presencia del hielo disminuye. Este cambio forza a los osos polares a pasar más tiempo en tierra firme, un lugar inhóspito para ellos, ya que sus métodos de caza, intrínsecamente ligados al hielo marino, pierden efectividad. Un estudio reciente en Nature Communications destapa la cruda realidad que enfrentan para evitar la inanición los 25,000 osos polares restantes.

Durante la transición de la primavera al verano, estos mamíferos dependen del hielo marino para cazar focas en pleno proceso de parto y lactancia. Sin embargo, la disolución del hielo obliga a estos colosos a reducir su actividad para preservar energía. Investigaciones lideradas por Anthony Pagano, del Servicio Geológico de EE. UU., mediante el uso de collares con cámaras y GPS en osos de la bahía de Hudson, revelan una disminución poblacional de aproximadamente un 30% desde 1987, con un incremento de tres semanas en el período sin hielo desde 1979.

EL COSTO DE LA SUPERVIVENCIA

Las observaciones indican una variedad de tácticas de supervivencia por parte de los osos, incluyendo la carroña y el descanso, similares a la hibernación de sus primos, los osos pardos. Sorprendentemente, el 70% de los osos activos se alimentaron de recursos terrestres, aunque tres osos intentaron nadar largas distancias en busca de alimento, con poco éxito. «La prolongación del verano sin hielo se asocia inevitablemente con un riesgo creciente de inanición», advierte Pagano, subrayando que ninguna estrategia parece viable a largo plazo. Charles Robbins, coautor del estudio, añade que incluso aquellos en búsqueda activa de alimento perdieron peso al mismo ritmo que aquellos que optaron por descansar.

La especulación sobre la capacidad de adaptación de los osos a un entorno sin hielo queda desmentida por este estudio, destacando la dificultad de encontrar alimentos terrestres nutritivos.

UN FUTURO INCIERTO

La cobertura de hielo en el Ártico alcanza mínimos históricos cada septiembre, con un decrecimiento del 12,6% por década desde 1980. Pronósticos basados en observaciones satelitales sugieren un primer septiembre sin hielo entre 2030 y 2050 si no se mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero. Este panorama no solo preocupa por la supervivencia de los osos polares sino por las repercusiones en los ecosistemas marinos y terrestres árticos. La presencia prolongada de osos en tierra afecta indirectamente a otras especies, incluyendo aves cuyas poblaciones podrían declinar.

La situación crítica de los osos polares, lejos de ser una novedad, resalta la urgente necesidad de acción frente al cambio climático. «La crisis de biodiversidad y la crisis climática son dos caras de una misma moneda», concluye Nogués, haciendo un llamado a reconocer la interconexión entre la supervivencia de especies emblemáticas como el oso polar y la salud general de nuestro planeta.

Este análisis no solo busca informar sino incitar a una reflexión crítica sobre nuestras acciones y su impacto en el mundo natural. La lucha de los osos polares por la supervivencia en un Ártico que se desvanece es un testimonio mudo pero poderoso de las consecuencias del cambio climático. Nos enfrentamos a un punto de inflexión: o actuamos ahora para preservar estos ecosistemas o seremos testigos de la desaparición de una de las especies más majestuosas del planeta, un símbolo viviente de las consecuencias de nuestra inacción. La hora de actuar es ahora; el futuro de los osos polares y de innumerables otras especies depende de ello.

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