Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un informe de Yale documenta asesinatos masivos y destrucción sistemática de pruebas en Darfur, Sudán, mientras el mundo mira hacia otro lado
El horror no siempre llega con titulares ruidosos. A veces aparece como una sucesión de píxeles que, observados con rigor científico, revelan una maquinaria de exterminio. Eso es lo que acaba de certificar el informe del Yale Humanitarian Research Lab publicado el 16 de diciembre de 2025. Tras analizar imágenes satelitales de El Fasher, en Darfur, el equipo concluye con “alta confianza” que las Rapid Support Forces han llevado a cabo asesinatos masivos generalizados y sistemáticos, seguidos de quema, enterramiento y retirada de cuerpos a gran escala. El objetivo no es solo matar. Es borrar.
Las fechas importan porque desmienten la coartada de la confusión. El 26 de octubre de 2025, tras más de 16 meses de asedio, las RSF entraron en una ciudad hambrienta, aislada y sin servicios básicos. Entre el 26 de octubre y el 1 de noviembre, los satélites detectaron al menos 150 “conjuntos de objetos consistentes con restos humanos”. Para el 28 de noviembre, 108 de esos conjuntos habían cambiado de tamaño y 57 habían desaparecido. No es el paso del tiempo. Es la manipulación deliberada del terreno.
DARFUR BAJO EL SILENCIO: LA CIENCIA QUE DESMONTA LA IMPUNIDAD
El informe es preciso y por eso es demoledor. Donde algunos gobiernos exigen “prudencia”, las imágenes muestran tierra removida en los puntos donde los restos se encogen o se esfuman. En otros, suelo carbonizado indica quemas posteriores. Alrededor de 33 de los 108 conjuntos analizados aparece una decoloración rojiza compatible con sangre u otros fluidos corporales, visible desde el espacio. No hay metáfora posible cuando la violencia deja huella orbital.
La cartografía del crimen señala barrios concretos. En Daraja Oula, donde se refugiaba la población civil restante, se identificaron 52 acumulaciones de cuerpos. El patrón coincide con ejecuciones puerta a puerta. Fuera del casco urbano, 83 conjuntos adicionales se corresponden con persecuciones, capturas y ejecuciones documentadas en vídeos difundidos por los propios combatientes. La propaganda del verdugo coincide con la evidencia científica.
El informe subraya algo aún más inquietante: la campaña de destrucción de pruebas es continuada. Durante semanas, las RSF enterraron, quemaron y retiraron restos humanos. No fue una reacción caótica. Fue un procedimiento. La impunidad también se planifica.
UNA CIUDAD SIN GENTE: CIFRAS, RESPONSABILIDADES Y COMPLICIDADES
Las cifras vuelven a ser centrales porque la deshumanización se combate con datos. Antes de la caída, más de 260.000 civiles, incluidos 130.000 niños y niñas, estaban atrapados en El Fasher, según UNICEF el 23 de octubre de 2025, tres días antes de la entrada de las RSF. A finales de noviembre, la International Organization for Migration contabilizaba 106.387 personas desplazadas. Más de 150.000 personas no están localizadas. Cuántas siguen con vida es una incógnita.
El laboratorio de Yale evita el sensacionalismo y, aun así, la conclusión es inequívoca: las RSF “han matado y eliminado sistemáticamente” restos humanos “probablemente en decenas de miles”. Decenas de miles no es una hipérbole. Es una estimación conservadora cuando se niega el acceso al territorio y se persigue a quienes documentan.
El poscrimen también deja huella. Tras el control total de la ciudad, el patrón de vida civil “prácticamente ha terminado”. Los mercados muestran crecimiento anómalo de vegetación, los puntos de agua carecen de actividad, no hay multitudes, no hay transporte civil. Una ciudad sin gente es la prueba final de que el objetivo no era tomar posiciones militares, sino vaciar el territorio.
Mientras tanto, la comunidad internacional dosifica comunicados y aplaza decisiones. La ausencia de corredores humanitarios, la falta de sanciones efectivas y la normalización diplomática de actores armados envían un mensaje nítido: si destruyes suficiente evidencia, el coste político se diluye. La ciencia ha hecho su parte. Lo que falta es voluntad.
Este no es un informe más. Es un acta notarial del exterminio redactada en píxeles, fechas y coordenadas. El Fasher no cayó en combate. El Fasher fue borrada.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir