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El pasado mes de julio la administración de Donald Trump decidió reactivar las ejecuciones de muerte tras 17 años de moratoria.
Tras la decisión de la administración de Donald Trump el pasado mes de julio de reactivar las ejecuciones de muerte por delitos una decena de ellas se han llevado a cabo.
De este modo, el período de 5 meses registrado en 2020 se ha convertido en el año con más ejecuciones desde el último siglo, ya que previamente se había concedido una moratoria a los condenados durante 17 años, durante los cuales «solamente» se llevaron a cabo 3 ejecuciones, según informa República.
La orden de reanudar dicha práctica se llevó a cabo por orden del fiscal general del país, William Barr.
Barr argumentó, explica el rotativo, que «las ejecuciones federales están contempladas por el Congreso y las últimas van dirigidas contra los responsables del asesinato, y en ocasiones, la tortura y violación, de los más vulnerables de la sociedad, niños y ancianos».
Las últimas ejecuciones llevadas a cabo han sido las de Brandon Bernard y Alfred Bourgeois. A estas 10 debe sumársele otras 7 que fueron efectuadas en el país pero propias de cada Estado, es decir, externas a la administración Federal, según el grupo Death Penalty Information Center.
Sin embargo, pese a este auge de las penas de muerte ejecutadas el apoyo público es mínimo.
Según una encuesta de Gallup de 2019 expuso que el 60 por ciento de los estadounidenses apoyaba la cadena perpetua sobre la pena de muerte por primera vez desde que comenzó la encuesta hace más de 30 años.

Tal es así que incluso la presión popular ha obligado a que Colorado este año 2020 se convirtiera en el estado número 22 en abolir el castigo.
El Departamento de Justicia, hasta el 20 de enero, fecha en que Trump deberá abandonar la casa blanca planea otras cuatro ejecuciones federales de criminales convictos.
Por otro lado, el presidente electo, Joe Biden, se ha mostrado contrario a este tipo de penas.
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