Alemania vuelve a armar a Israel
El Gobierno alemán habla de estabilizar Gaza mientras alimenta la maquinaria que la destruye.
Hezbolá ante el filo de la derrota: Israel impone el ritmo y Líbano paga la factura
Una tregua convertida en excusa para bombardear un país entero mientras la milicia chií se desangra en público.
Starmer convierte la migración en un arma política y la izquierda británica se desangra
Un Gobierno que se dice progresista usa la retórica del miedo mientras la extrema derecha marca la agenda
India se levanta contra los códigos que destruyen derechos
Un ataque estructural al trabajo, envuelto en propaganda
Honduras ante las urnas: presión externa y vieja guerra contra cualquier atisbo de soberanía
Una campaña electoral convertida en un pulso geopolítico que pretende decidir desde fuera lo que solo pertenece al pueblo hondureño.
Venezuela será el nuevo botín petrolero de Washington si nadie lo frena
Cuando una congresista de EE.UU. dice abiertamente que “Venezuela será un día de campo para las petroleras”, ya no hablamos de diplomacia, sino de colonialismo del siglo XXI.
Europa empuja la guerra mientras la sociedad ucraniana pide negociar
Los gobiernos europeos se aferran al conflicto para no asumir el coste político de su propio fracaso.
Opinión | Juzgar a Trump
Una democracia solo muere cuando la ciudadanía mira hacia otro lado. Estados Unidos está en esa frontera.
Feijóo y el silencio selectivo ante su propia herencia política
La derecha que presume de orden se estrelló contra su propio desorden: casi veinte años de cárcel para uno de sus altos cargos en Galiza.
El mismo guion, distinto reparto: el ático de Ayuso y el fantasma de Ignacio González
Una maniobra demasiado familiar para tratarla como casualidad
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Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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