La Audiencia Nacional mira hacia otro lado: archiva la denuncia de ACO contra los instigadores de la violencia en Paiporta
La inhibición ante la ultraderecha en Paiporta es un síntoma de un sistema judicial que normaliza la violencia organizada.
El silencio de la salud global: 143 muertes en el Congo que nadie parece escuchar
La próxima pandemia podría empezar en un lugar como Panzi. Pero no serán las élites las que paguen el precio.
El caos de Ayuso en la educación pública: cuando la política manda sobre la educación
Una gestión tardía e ineficaz pone en jaque a 5.000 trabajadores y trabajadoras y desestabiliza proyectos educativos consolidados.
La derecha se perpetúa en la Audiencia Nacional: una judicatura dominada por vínculos con el Partido Popular
Incluso en ausencia de vínculos políticos explícitos, los perfiles seleccionados responden a un ideario de derechas que refuerza el statu quo.
Juana Rivas: un menor en peligro, una madre desamparada y el abandono de una justicia influenciable
El peligro que corre Daniel no es solo culpa de un hombre, es responsabilidad de todos aquellos que, con su inacción, lo permiten.
Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen, amplía el espectro de la ultraderecha francesa con un partido aún más radical
El auge de discursos extremistas no es solo un problema político; es un síntoma de una sociedad al borde del colapso.
Jaime Mayor Oreja o el regreso a la Edad Media
No estamos volviendo a la Edad Media; estamos siendo empujados hacia ella por quienes ven en el retroceso la única forma de mantener su poder.
100.000 personas exigen la dimisión en las calles: «Mazón asesino»
Un mes después, el País Valencià sigue gritando por justicia frente a la inacción y las prioridades políticas del gobierno autonómico.
El PSOE abandona la inclusividad: elimina el Q+ de LGTBIQ+
La exclusión no es neutralidad; es un respaldo silencioso a quienes perpetúan el odio.
La cumbre antiabortista llega al Senado con el objetivo de que las mujeres no puedan decidir sobre sus cuerpos
La VI Cumbre Transatlántica, organizada por grupos ultraconservadores, cuestiona derechos fundamentales bajo el amparo institucional.
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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