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El Partido de los Trabajadores de Bélgica (PTB) muestra cómo la organización comunitaria puede reconectar a la izquierda con la clase trabajadora, desafiando a la extrema derecha desde las bases.
En un panorama político europeo donde la extrema derecha avanza y los partidos de izquierda pierden el contacto con las clases populares, el Partido de los Trabajadores de Bélgica (PTB) emerge como un ejemplo de cómo reconstruir un movimiento socialista sólido y arraigado. A diferencia de otras formaciones de izquierda que se han limitado a responder desde una posición reactiva, el PTB ha centrado su acción en las necesidades concretas de las comunidades trabajadoras, desde la sanidad hasta la vivienda, pasando por el salario y el transporte público.
El PTB utiliza la política de clase como herramienta unificadora, enfrentándose al discurso divisivo que la ultraderecha ha utilizado para captar apoyos entre los sectores desindustrializados y empobrecidos de Europa. Según Peter Mertens, secretario general del PTB, “nos centramos en las reivindicaciones económicas inmediatas porque unifican a toda la clase trabajadora”. Esto contrasta con el enfoque de otros partidos que, como en el caso del BSW alemán de Sahra Wagenknecht, combinan una retórica socialista con un chovinismo que limita su alcance a nivel internacional.
El éxito del PTB no se queda en las palabras: duplicaron su porcentaje de votos en las elecciones locales de 2024 en Amberes, un feudo tradicional de la extrema derecha. Lo hicieron conectando con la diversidad de la clase trabajadora, desde portuarios hasta comunidades inmigrantes, mostrando que la política de clase no excluye, sino que integra.
MEDICINA Y ORGANIZACIÓN: MODELOS PARA TRANSFORMAR
Un ejemplo clave del enfoque del PTB es su red de atención sanitaria Médicos para el Pueblo, fundada en los años 70 por jóvenes comunistas. Esta organización no solo ofrece atención médica, sino que aborda las causas estructurales de las enfermedades, como las condiciones laborales o el acceso a medicamentos. La acción directa es central en su modelo: llevaron a 500 pacientes a Holanda para comprar medicamentos más baratos, organizando una protesta mediática que puso en el centro del debate público el coste abusivo de los fármacos en Bélgica.
Más allá de la sanidad, la juventud ocupa un lugar central en la estrategia del PTB. Su ala juvenil, Red Fox, organiza actividades culturales y deportivas con un enfoque político claro. Este modelo no trata a las y los jóvenes como receptores pasivos, sino como agentes activos del cambio. “No necesitamos condescendencia, sino involucrar a la juventud en la dirección del movimiento”, señala Alice Verlinden, líder de Red Fox.
Este enfoque, combinado con la estructura democrática del partido, permite que las comunidades se sientan representadas en las decisiones. Nadia Moscufo, exsindicalista y actual copresidenta del Departamento Laboral del PTB, es un ejemplo de cómo el partido da voz a quienes provienen directamente de la clase trabajadora.
ENFRENTANDO A LA ULTRADERECHA DESDE EL TERRENO
El ascenso de la extrema derecha en Europa plantea un desafío existencial para la izquierda, pero el PTB ha demostrado que organizar desde las bases es una estrategia efectiva para desarmar su narrativa. En palabras de Mertens: “Tenemos que echar a los fascistas de nuestras comunidades, pero también hablar con quienes han votado por ellos para recuperar sus votos.”
La estrategia del PTB es clara: confrontar a la extrema derecha mostrando su ineficacia en temas como la seguridad social, la sanidad o el salario, pero también construir confianza a través de la presencia constante en las comunidades. Esto significa estar en las fábricas, en los bares y en las calles, escuchando las preocupaciones de la gente y ofreciendo soluciones concretas.
La clave, según el PTB, es derribar la distancia entre líderes y comunidades, superando el clasismo y la superioridad moral que a menudo han alejado a la izquierda de las clases populares. En palabras de Mertens, “el sistema está diseñado para que la gente se sienta pequeña. La izquierda debe empoderar, hacer que las personas se sientan orgullosas y parte de algo más grande.”
El éxito del PTB en Bélgica demuestra que el futuro de la izquierda no está en la nostalgia ni en la resignación, sino en el trabajo paciente y constante de reconectar con las clases trabajadoras. Frente al avance de la ultraderecha, la organización comunitaria y la política de clase son las herramientas más efectivas para construir un movimiento socialista sólido y resistente.
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